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CIENCIA

Mosquito mutante para salvar vidas

Una empresa de Oxford suelta millones de dípteros transgénicos para combatir el dengue

Mosquito mutante Una hembra de la especie Aedes aegypti.

Se llama Aedes aegypti y es un mosquito más que puñetero. No solo porque pica de día -con lo que no hay mosquiteras que valgan-, sino porque transmite el virus del dengue. Esta enfermedad infecciosa salió de África en el siglo XX y hoy causa millones de hospitalizaciones al año en países tropicales. Pero la biotecnología cree haber encontrado una forma de atajarlo: sin plaguicidas y sin desecar lagunas. Una empresa nacida en Oxford ha conseguido crear un mosquito macho transgénico que puede ser clave.

Luke Alphey, responsable del desarrollo del mosquito, explica por teléfono el mecanismo, tan sencillo como eficaz: "Hemos creado un mosquito macho estéril. Si lo soltamos en la naturaleza compite con los machos no transgénicos por fecundar a las hembras. Cuando ganan los nuestros, conseguimos que las larvas mueran nada más nacer, con lo que se frena la propagación de la enfermedad". El mosquito con el gen letal ha sido bautizado como OX513A. La empresa que lo comercializa, Oxitec (de Oxford Insect Technologies), nació en la ciudad británica y tiene financiación de, entre otros, la Fundación de Bill y Melinda Gates.

Por supuesto para que funcione hay que soltar millones y millones de mosquitos. "Por cada persona que vive en la zona calculamos que habría que soltar 20 ejemplares", explica este biólogo. Los científicos han realizado pruebas en las islas Caimán, en Brasil y Malasia y, según la empresa, la reducción de mosquitos fue más que notable, hasta de un 80%. Aunque hay que tener en cuenta que al realizarlo en zonas pequeñas entraban mosquitos no transgénicos desde fuera. Ahora planean ensayos a mayor escala.

Transgénicos en el medio ambiente es una ecuación que, al menos en Europa, tiene un resultado sencillo: polémica. Pero Alphey niega que exista ningún peligro para la salud ni para el ecosistema. "Este mosquito no tiene especial valor ni como alimento para murciélagos ni aves ni nada parecido. De hecho, salió de África en los años treinta del siglo pasado por el movimiento de personas y colonizó buena parte de los ecosistemas tropicales, así que erradicarlo de ahí no es nocivo para el medio ambiente".

La firma esgrime que es mucho menos nocivo soltar mosquitos transgénicos que dispersar enormes cantidades de plaguicidas o pesticidas. "Brasil soltó enormes cantidades de DDT para combatir el dengue y gasta al año un presupuesto enorme para prevenir la enfermedad", recuerda este experto, que publicó en noviembre sus resultados en la prestigiosa revista científica Nature biotechnology. En el mundo hay entre 50 y 100 millones de casos de dengue al año (generalmete cursa confiebre alta y no todos requieren hospitalización). Al contrario que otras enfermedades transmisibles, el número de afectados está en aumento. Soltar animales estériles para combatir una plaga no es una novedad, pero sí el uso masivo de biotecnología. En otros experimentos los animales eran esterilizados por radiación.

Los transgénicos están ganando terreno en buena parte de los países en desarrollo y en EE UU. La excepción es Europa, donde la oposición popular ha llevado a compañías alimentarias a desplazar sus centros de investigación fuera de la UE. Pero el invento no está exento de polémica de la buena. ¿Qué ocurriría si los mosquitos desarrollaran algún tipo de resistencia al gen letal y quedaran dispersados por la naturaleza? Pues que, como mínimo, tendríamos el inicio de un guión de cine.