La crisis dispara las diferencias entre ricos y pobres en España

Un informe de Cáritas indica que hay 580.000 hogares sin ingresos (34% más que en 2007)

Las ejecuciones hipotecarias se han cuadruplicado

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El fantasma que recorre Europa con el nombre de crisis, recesión o deuda está causando más desastres en España que en el resto de la UE. Las últimas cifras son dolorosas, pero duelen más, si cabe, cuando se comparan con los vecinos. Un ejemplo es el crecimiento descontrolado de la tasa de pobreza, la más alta de la UE-21, solo superada por Rumanía y Letonia. Frente a un promedio de 16% en la UE-21, la tasa española supone un valor cinco puntos más alto el año pasado (sobre 2007), duplicando los valores de Holanda (10,3%) y muy superior a Francia y los países nórdicos (13%).

También se ha disparado en estos cinco años la distancia entre ricos y pobres. Tomando como referencia los países de mayor renta de la Unión, el crecimiento de la desigualdad en España más que duplica el de Francia, triplica el de Alemania y es casi cinco veces mayor que el de la media de la UE-15. En cifras, resulta que la renta correspondiente al 20% más rico de la población española y al 20% más pobre pasó de un valor de 5,3 en 2007 a otro de 6,9 al término de 2010. Es el mayor incremento de desigualdad de los 27 Estados de la UE.

El crecimiento de la desigualdad en España
es casi cinco veces
mayor que el de la
media de la UE-15

Esta dualización, con riesgo para la cohesión social, es la constatación más preocupante del último informe de la Fundación FOESSA (Fomento de Estudios Sociales y de Sociología Aplicada), entregado hoy a los medios de comunicación por el secretario general de Caritas, Sebastián Mora. Se titula Exclusión y Desarrollo Social en España. Análisis y Perspectivas 2012, y ofrece conclusiones irrefutables, por muy desalentadoras que parezcan. “La pobreza es más extensa, más intensa y más crónica”, dijo Mora.

En España, los pobres son más pobres desde que empezó la crisis, con una disminución en el umbral de pobreza que pasó de 8.000 euros (2009) a 7.800 (2010). La renta media ha descendido en un 4%, pero si se compara la evolución de la renta por persona con la del índice de precios, la caída está cerca del 9%.

Un indicador muy representativo es la pérdida de bienestar en los hogares. El 30% llega mal a fin de mes y reduce por debajo de lo soportable su gasto en calefacción o en consumo de carne, por ejemplo. El 41% expresa su incapacidad para hacer frente a gastos imprevistos. Y —lo que es mucho peor— el 3,3% no recibe ingreso alguno, ni del trabajo, ni de prestaciones por desempleo o de la Seguridad Social. Es un 34% más que al comienzo de la crisis. A finales de 2011 este problema afectaba a 580.000 hogares.

El 30% llega mal a fin de mes
y reduce por debajo de lo
soportable su gasto en calefacción

Un indicador que ilustra la evolución de la crisis es el número de sentencias de ejecuciones hipotecarias: en 2010 fueron casi 100.000 y multiplicaron por cuatro las registrados en 2007.

La pobreza también va por barrios, como suele decirse, con una marcada concentración en el suroeste peninsular y en Canarias. La comunidad autónoma con mayor tasa de pobreza, Extremadura, supera a Navarra —la región con menor incidencia de este problema— en más de treinta puntos porcentuales (38,2% y 7,3%, respectivamente). Contrastan también las tasas del País Vasco (11,6%) y Asturias (12,3%) con las de aquellas comunidades con los niveles de pobreza más altos, que, además de Extremadura, son Canarias (31,1%), Andalucía (30,1%) y Murcia (29,2%).

Esta es apenas una radiografía del Estado de bienestar español, cuyo gasto social, en términos de PIB o calculado per cápita, desvela el largo trecho que queda para acercarse a los niveles medios de la UE en inversión de recursos que favorezcan la igualdad de los españoles. Según el informe presentado por Cáritas, el gasto social en España está 15 puntos por debajo del de la mayoría de los países del euro con mayor nivel de renta (25 puntos de distancia con respecto al indicador de Alemania). El economista Vicenç Navarro ha calculado que para alcanzar esos niveles España debería aumentar su gasto social cada año en 75.000 millones de euros.