Rusia amenaza a la UE con limitar vuelos sobre Siberia por tasar el CO2

El frente diplomático contra Bruselas crece y avisa de una guerra comercial

La UE incluye la aviación civil en el sistema de comercio de cuotas de gases de efecto invernadero. / MARINA LISCEVA (RIA NOVOSTI)

Rusia amenazó ayer con discriminar a las compañías aéreas europeas y negarse a aumentar la frecuencia de sus vuelos transiberianos (e incluso rebajarles las frecuencias existentes) como represalia por la decisión de la UE de incluir la aviación civil en el sistema de comercio de cuotas de gases de efecto invernadero. Estas eventuales contramedidas, que supondrían una verdadera guerra comercial, fueron mencionadas por el viceministro de Transportes ruso, Valeri Okúlov, tras la reunión de representantes de 33 Estados miembros de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) que fue convocada en Moscú para reaccionar al cobro desde enero de una tasa a las aerolíneas que operan en Europa.

La reunión concluyó con una declaración firmada por 29 países, entre ellos EE UU, China, Rusia, India, Brasil, Argentina, Japón, Corea del Sur y Arabia Saudí. Exigen a la UE que deje de aplicar la medida a las compañías aéreas extranjeras y le exhortan a “trabajar de forma constructiva” en la OACI sobre las emisiones.

El documento va acompañado de una lista de ocho puntos a modo de menú o cesta de posibles medidas a tomar, a discreción de cada país. La lista incluye acciones legales para resolver el conflicto en el marco de la Convención de Chicago, algo que, según Okúlov, es un “procedimiento largo” que puede llevar varios años. Incluye también la posibilidad de aprobar una nueva legislación o regulaciones para “prohibir” a las compañías nacionales participar en el sistema de cuotas de la UE.

EE UU, China, India
y Japón también rechazan
la medida anticalentamiento

Justamente esta es la medida que ha tomado China y que Rusia se dispone a aplicar de forma prioritaria. Okúlov explicó que se está redactando un proyecto de ley a este efecto. Sin embargo, la norma no ha sido aún presentada en la Duma estatal (Cámara baja), y tendrá que esperar a que pasen las elecciones presidenciales de marzo para poder ser debatido.

Las limitaciones en los vuelos transiberianos figuran en segundo lugar entre las opciones rusas. “Como medida de respuesta puede haber una negativa para incrementar la frecuencia para las compañías europeas, lo que las perjudicará sustancialmente”, manifestó el alto funcionario, según el cual es posible también la limitación de las frecuencias de vuelo ya acordadas y una discriminación a favor de compañías aéreas de otros países no vinculados por la directiva comunitaria.

El viceministro señaló que esa directiva, adoptada en 2008 y aplicada a partir de este año, ha cambiado la situación en lo que respeta a la explotación de rutas transiberianas. “Creemos tener el derecho de cambiar los principios concertados si la UE no cambia su legislación”, sentenció Okúlov.

La UE considera que después de 10 años sin progresos en la OACI sobre las emisiones debe limitar las emisiones de un sector en aumento. Esgrime a su favor un fallo del Tribunal Europeo según el cual la directiva no incumple el derecho internacional. Inicialmente, las aerolíneas recibirán gratis el 85% de los permisos de emisión y tendrán que pagar el resto, de forma que solo encarecerá el billete en unos euros. Pero el resto del mundo considera que Bruselas extiende así sobre ellos y sin consulta su ambiciosa política de lucha contra el cambio climático.

Otras acciones disponibles en el cesto son reuniones con las compañías de aviación y otras empresas del sector para comunicarles la posibilidad de medidas recíprocas que pueden “afectar de forma negativa a esas líneas aéreas”. Además, se evaluará si la decisión de la UE está en consonancia con los acuerdos de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

La lista de acciones posibles contempla asimismo la revisión de los acuerdos bilaterales de servicios aéreos, incluido el de Cielos Abiertos, con miembros de la UE. El catálogo de las eventuales represalias no se agota aquí, ya que, según Okúlov, se trata de “un cesto sin fondo”.

El viceministro rechazó la exigencia europea a las compañías aéreas de tener que pagar las emisiones por todo el trayecto de una ruta internacional con independencia de la longitud del tramo comunitario. Si el viaje es de Tokio a Berlín, dijo, hay que pagar por todo el trayecto, aunque solo se sobrevuele el espacio de la UE durante 40 minutos. El viceministro dijo también que no entendía adónde irán a parar los recursos recaudados y afirmó que Rusia está en contra de subvencionar la industria aeronáutica europea, por considerar que podría contradecir las normas de la OMC.

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