Cierra el diario 'Público'

El periódico, lanzado en septiembre de 2007, presentó concurso de acreedores el mes pasado

No ha obtenido los nueve millones de euros que necesitaba para mantener la edición impresa

Forges despide a 'Público'.

El periódico Público, que nació en septiembre de 2007, echa el cierre. El sábado ya no estará en el quiosco la cabecera de difusión nacional que nació con el sello de “progresista, de izquierdas y popular”. Los trabajadores decidieron a media tarde del viernes apagar los ordenadores y no elaborar el periódico del 25 de febrero. Adoptaron este acuerdo pocas horas después de que la empresa fijara como fecha tope de publicación el próximo domingo. Su cierre se produce dos meses después de que la editora, Mediapubli, presentara concurso de acreedores, la antigua suspensión de pago, en el Juzgado Mercantil de Barcelona.

El 26 de septiembre de 2007, Público aterrizaba en los quioscos. Editado por Mediapro -uno de los principales accionistas de La Sexta-, salía a todo color y con un precio inicial de 50 céntimos, lo que le situaba a medio camino entre los periódicos gratuitos y los de pago, una estrategia comercial similar a la que puso en marcha Luis María Anson para el lanzamiento de La Razón.

Los propietarios de Público, encabezados por el presidente de Mediapro, Jaume Roures, se habían dado dos meses de plazo para encontrar nuevos inversores. Necesitaba unos nueve millones de euros para mantener la edición impresa, pero las gestiones llevadas a cabo —tanto en España como en América Latina— no han prosperado. Público ha perdido unos 80 millones de euros y su deuda actual ronda los 21 millones. Su difusión en noviembre pasado, los últimos datos de la OJD disponibles, era de 82.691 ejemplares.

El de el viernes, el 1.599, será el último número de Público, el diario de tirada nacional más joven, a cuyo frente han estado tres directores: Ignacio Escolar, Félix Monteira y Jesús Maraña. Con una plantilla de 160 profesionales, Público mantendrá viva su versión digital, en la que trabajan una docena de personas. Mediapubli también seguirá editando —tanto en papel como en web— La Voz de Asturias, cabecera integrada en el grupo y en la que están empleadas 40 personas.

La administración concursal y los dueños de Público solicitaron al juez de lo Mercantil que tramitaba el concurso de acreedores “el cese parcial de la actividad”, según explicó un portavoz de la empresa. Después, comunicaron la decisión al comité de empresa y a a los directivos. En principio, la empresa anunció que el domingo sería el último día en que se imprimiría el diario, pero a media tarde la asamblea de los trabajadores decidió “no prolongar más la agonía”, según uno de los redactores. Ahora esperan que, “dado que la plantilla y los colaboradores han estado a la altura de las lamentables circunstancias, Mediapubli sea fiel ahora a sus pretendidos principios progresistas y ofrezca a los trabajadores las mejores condiciones posibles para su salida”.

Rápidamente, las muestras apoyo llegaron desde las principales organizaciones del sector. La Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE) lamentó “profundamente” el cierre por cuanto supone “la desaparición de una voz de la libertad de expresión”. Para la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), se trata de “un triste capítulo más de la tremenda sangría que está sufriendo la profesión”. El Sindicato de Periodistas de Madrid apuntó que el cierre es una mala noticia para la democracia “porque merma la pluralidad informativa que necesita la sociedad”, y la sección de Comunicación e Imagen de UGT lamentó la desaparición de “uno de los escasísimos medios de comunicación no convervador”. También el ministro de Educación, José Ignacio Wert, tuvo palabras de solidaridad con los trabajadores de Público, a quienes envió desde Twitter un saludo “muy afectuoso” y les deseó “la mejor suerte”.

"Esta medida no afecta a la edición digital, que continuará con su actividad", asegura el rotativo en su página web. En un comunicado publicado en la página web del diario, los trabajadores lamentan el cierre, "que supone la pérdida de una voz crítica indispensable para la pluralidad informativa y de pensamiento". Según los empleados, "la empresa ha comunicado que la edición digital se mantiene, pero no ha concretado en qué condiciones se mantendrá a los trabajadores ni durante cuánto tiempo ni con qué intención". Estos esperan que, "dado que la plantilla y los colaboradores han estado a la altura de las lamentables circunstancias, Mediapubli sea fiel ahora a sus pretendidos principios progresistas y ofrezca a los trabajadores las mejores condiciones posibles para su salida".

Según anunció entonces a la plantilla el principal impulsor del rotativo, Jaime Roures, la empresa necesitaba unos nueve millones de euros para mantener la edición impresa en las actuales condiciones, por lo que él y sus socios estaban buscando inversores. Tenían alrededor de un mes para reunir el capital, plazo que marca la ley para presentar un plan de viabilidad tras la suspensión de pagos.

Desde el lanzamiento de Público, Mediapubli puso en marcha varios planes para ajustar la plantilla y recortar gastos. Un expediente de regulación de empleo en septiembre pasado supuso una treintena de bajas incentivadas y una rebaja salarial de los trabajadores. Actualmente, la  plantilla de Público está formada por 160 personas. Según los últimos datos disponibles, su difusión es de unos 82.000 ejemplares diarios.

La empresa filial de Mediapubli que edita La Voz de Asturias y su edición digital también presentó suspensión de pagos. Esta cabecera y su versión online proseguirán su actividad, "dado que el plazo para la búsqueda de inversores ha sido ampliado de acuerdo con la administración concursal", señala Público.

El azote de la crisis publicitaria

El pertinaz descenso publicitario y la transformación de la industria periodística han acelerado el cierre de Público. Desde 2007, el sector ha perdido el 50% de la facturación publicitaria, la principal vía de ingresos de los periódicos. Ese año, un ejercicio óptimo en el sector, la inversión llegó a los 1.890 millones de euros, mientras que en 2011 rondará los 1.000 millones, una cifra insuficiente para sostener vivos todos los medios.

La industria española es también peculiar tanto por la atomización de las cabeceras como por el raquítico índice de lectura. En 2010 se editaban 134 rotativos, una cifra que convierte a España en el segundo país de la Unión Europea con más periódicos, por detrás de Alemania (253) y por delante de Reino Unido (99). Pero apenas ocho alcanzaban una circulación nacional.

España cuenta con otro obstáculo: el índice de lectura de diarios es de los más bajos de la UE, con 82 ejemplares vendidos por cada mil habitantes, la mitad que la media comunitaria (164). En el furgón de cola viajan también Portugal, Italia y Grecia, todos por debajo de los 100 ejemplares, una cifra que no supera el umbral de desarrollo establecido por la Unesco.

Al presentar el concurso de acreedores, el pasado 3 de enero, los propietarios de Público justificaron esta medida por la “intensificación de la crisis publicitaria, la profunda transformación que está sufriendo el sector de la prensa escrita y las dificultades para acceder a nueva financiación”.

De los 160 profesionales actuales, Público mantendrá una veintena para elaborar la edición digital. Pero muchos pasarán a engrosar la larga lista de periodistas que han perdido su puesto de trabajo en los últimos tiempos, un sector que ha destruido alrededor de 5.000 empleos desde 2008.

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