Ideas y cerebros se citan en TED 2012

Talentos escondidos de todo el mundo tienen oportunidad de presentar sus propuestas en el encuentro anual de Long Beach (California)

Long Beach (California) 28 FEB 2012 - 17:50 CET

Imagen de TED extraída de la web del encuentro.

Ellos no llevan ni chaquetas ni corbatas. Y ellas no hacen equilibrismos sobre un tacón ni lucen tres capas de maquillaje. Abundan los vaqueros, las camisetas, las zapatillas de deporte y las botas planas. Al fin y al cabo, esto es Long Beach, California, y el aire desenfadado y natural, en contraste con el elegante pero estirado Nueva York, se deja sentir en cuanto bajas del avión y ves sonreír incluso a los taxistas. Pero es que los privilegiados que han pagado 7500 dólares por asistir como público a la mítica TED Conference, que hoy arranca en el Performing Arts Center de Long Beach, se cuidan mucho de no desentonar estéticamente con los conceptos de innovación, imaginación y atrevimiento que planean sobre este encuentro anual con casi 30 años de historia.

La TED Conference es la cita ineludible para quienes son o están cerca de ser alguien en el entorno de la tecnología, el diseño, el entretenimiento, la ciencia, la cultura, la ecología, la educación, el desarrollo social o todas esas cosas juntas. Y tanto quienes asisten como público como quienes acuden como conferenciantes son gente de múltiples talentos (no todo el que puede pagar es admitido) y una cosa en común: creen en el poder de las ideas para transformar y mejorar la vida planetaria y ésta es su oportunidad anual para darlas a conocer, en el caso de los invitados, o sumergirse en ellas, en el caso del público.

Los asistentes creen en el poder de las ideas para transformar el mundo

Convertidas estas ideas en fenómeno de masas virtuales desde que en 2007 comenzaron a colgarse gratuitamente en la web TED.com, en su formato online son la antítesis a los vídeos de encefalograma plano protagonizados por gatos y bebés de youtube, y compiten con ellos en visitas (hay 1000 Ted Talks colgadas con 600 millones de visitas). Pero vivirlas en directo tiene más de un plus, a juzgar por la velocidad con la que se agotan las inscripciones (las de la actual conferencia volaron en apenas 10 días). Entre el público hay múltiples empleados y responsables de empresas puntocom como Google o Facebook, así como personalidades adictas al encuentro como Matt Groening, creador de los Simpsons, aunque también hay gente de la banca que no quiere ser nombrada y algún que otro músico famoso.

Todo gira en torno a charlas de un máximo de 18 minutos divididas en bloques conceptuales que versan sobre temas tan dispares como el cáncer, la vulnerabilidad o el miedo o con títulos tan sugerentes como Arte que nace de las tormentas, Vender condones en el Congo o Cómo los algoritmos moldean nuestro mundo. Aquí fue donde Al Gore alertó por primera vez sobre el cambio climático a través de una presentación que dio pie al documental Una verdad incómoda. O donde Jimmy Wales habló de su proyecto Wikipedia en 2006 dándole el impulso definitivo.

Al Gore germinó aquí
su documental sobre
el cambio climático

Nacida en 1984 para favorecer el encuentro entre las mentes más valiosas de Hollywood y las más revolucionarias de Silicon Valley (donde por aquel entonces comenzaban a cocinarse los primeros ordenadores personales), la TED Conference fue idea de un arquitecto, llamado Richard Saul Wurman, convencido de la necesidad de divulgar ideas y conocimientos que a menudo quedan estancadas en el sector en el que nacen sin alcanzar a otros. “Era un encuentro íntimo, en Monterey, en un auditorio donde no cabían más de 600 personas y donde tenías acceso a todo el mundo. Yo recuerdo que me tomé unas cervezas con Paul Allen, vi tocar a Herbie Hancock y hasta hablé con él. Ahora hay tanta gente que acceder a todos, famosos y no famosos, es más difícil, pero siempre es una experiencia formidable y sales de las conferencias con millones de ideas y de contactos. Es alimento para el cerebro”. Lo cuenta entre plato de humus y ensalada griega Jim Fruchterman, un veterano asistente que entre otras cosas desarrolla software sin ánimo de lucro para organizaciones como la ONCE y que el lunes compartía mesa con otras almas globales y conectadores en la cena de bienvenida.

Esas son dos de las más de 30 etiquetas con las que la audiencia tiene que autodefinirse (varían desde artista a ciudadano preocupado, agnóstico o generador de ideas) cuando rellena su ficha y que sirven como punto de partida para hacer las conexiones iniciales (la organización las repartió entre los restaurantes de la ciudad a los 1350 asistentes de este año siguiendo esos patrones). “Yo no he parado de conocer gente increíble con ideas fabulosas. En lo que respecta a los Ted Fellows, la calidad es espectacular. ¿Sabes que el domingo una de ellas ganó un Oscar, verdad?”. Mitchell Joachim, un arquitecto que propone crecer pueblos, con casas nacidas de plantas y árboles, se refiere a Sharmeen Obaid Chinoy, ganadora de uno de los premios de la Academia de Hollywood por el corto documental Saving Face, sobre mujeres atacadas con ácido por sus maridos en Pakistán, y que dará una conferencia el miércoles. Ella y Joachim son dos de los 279 fellows (becarios) menores de 40 años procedentes de 145 países que disfrutan de un programa de ayudas creado hace tres años y que les permite acudir a las conferencias, presentar proyectos, recibir asesoramiento y hacer conexiones profesionales.

Los participantes se definen como artistas, ciudadanos preocupados, agnósticos o generadores de ideas

Porque la TED Conference ya no es simplemente un encuentro anual. Chris Anderson, un veterano de Silicon Valley, fundador entre otras de la desaparecida revista Business 2.0, tomó las riendas de las conferencias en 2002, amplió el abanico de intereses de los temas tratados e hizo crecer la marca TED exponencialmente. Ahora también hay un premio TED de 100.000 dólares, el programa TED Fellows, un encuentro anual los veranos en Edimburgo, el TED Global, hay un TED India, un TED Women y, lo más popular, el programa TEDx, una especie de franquicia que permite a todo tipo de organizaciones montar encuentros similares a la TED Conference, pero en pequeña escala y a precios muy bajos. Ya se han celebrado más de 3190 TEDx en todo el mundo y algunas de ellas son tan buenas que también se muestran en la web, donde la organización presenta las mejores.

Además, la TED Conference, que se abre hoy y dura hasta el viernes, también puede verse a mitad de precio desde Palm Springs, donde se organiza un encuentro paralelo en el que se retransmiten las conferencias en directo. O también, en este mundo global, es posible asistir a ellas en directo vía Internet desde casa pagando 995 dólares.

Este año el título del encuentro es Full Spectrum, “en un intento de abarcar el máximo número de temas posibles importantes para el planeta y, al mismo tiempo, invitando a los conferenciantes a encontrar fórmulas originales para presentar sus ideas”, explicó a este diario June Cohen, una de las productoras del evento. Hay desde un poeta, Billy Collins, que anima su poesía, a una neurocientífica, Tali Sharot, que defiende que nuestros cerebros están construidos para ser optimistas, pasando por la premio Nobel de la paz Leymah Bgowee o el climatólogo James E. Hansen. “Pero no todos los invitados son famosos en su campo. El proceso de selección tiene mucha relación con la calidad de las ideas en las que trabajan y a menudo las mejores conferencias son de desconocidos. Para el año próximo además planeamos un experimento en crowdsourcing: la mitad de los conferenciantes serán elegidos a través de audiciones públicas que se celebrarán entre abril y junio en 14 países. Lo probamos este año en Estados Unidos y el resultado fue increíble, así que vamos a ampliarlo a escala global”. Los talentos escondidos del mundo tienen ahora su oportunidad.

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