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Soledad Gallego-Díaz: "No peguemos un tiro al periodismo"

La periodista inaugura el curso de la XXVI promoción de la Escuela de Periodismo UAM/EL PAÍS

El periodismo se enfrenta a un profundo cambio, tanto por la aparición de nuevas herramientas como por el modelo de negocio. Y como en todas las transformaciones brutales, la periodista de EL PAÍS Soledad Gallego-Díaz pronostica que habrá muertos. La pregunta no es cuántos periodistas quedarán en el camino, ha apuntado durante la conferencia de inauguración del Máster de Periodismo UAM/EL PAÍS, sino si el propio periodismo será una de esas víctimas. En su opinión, existe el riesgo de que la ola de transformaciones le lleven a ser engullido “por esa cosa mucho más extensa, y muy diferente, que es la comunicación”. “Lo más triste es que de puro miedo a que nos maten, los periodistas terminemos pegándole un tiro al periodismo”. De ahí el título de su disertación: Si te van a matar, no te suicides.

Bajo este prisma irónico Gallego-Díaz fue desgranando las variadas maneras que tienen los periodistas de suicidarse. La primera, dijo, es creer que el periodismo es “nuestro”, es decir, de una generación determinada de profesionales. Por eso apeló a un debate abierto entre periodistas de todas las generaciones y de todos los medios para recuperar la influencia en la sociedad. “El problema no es si sigue existiendo el periódico en papel o en la tableta. El problema es: qué es el periodismo en esta nueva época”, ha planteado.

Otra forma de suicidarse es, en su opinión, confundir periodismo y comunicación. “Quizá todo es comunicación, pero el periodismo tiene reglas, normas y objetivos determinados”, ha advertido. El peligro al que se enfrentan los profesionales es que se olviden de esas reglas porque las nuevas herramientas presionen tan fuertemente sobre ellas “que no seamos capaces de defenderlas”.

Si para saber lo que sucede en Homs bastan Twitter, Facebook o los blogs, ¿por qué fue allí y murió Marie Colvin?”

Gallego-Díaz ha recordado las obligaciones básicas del periodista: decir la verdad, ser leal a los ciudadanos, ser independiente respecto a las fuentes, ejercer el control del poder... Y ha apuntado que una buena regla es no pensar en “usuarios” sino en lectores, oyentes y televidentes, “que es algo más personalizado”. La periodista ha alertado también del riesgo de que el periodismo amateur pueda sustituir al profesional. “Si para saber lo que sucede en Homs basta Twitter, Facebook o los blogs de quienes viven en la ciudad, ¿por qué fue allí y por qué murió Marie Colvin?”, se ha preguntado.

Con los nuevos medios se gana rapidez, pero la prisa es, para Gallego-Díaz, otra forma de suicidarse. La instantaneidad “no debe suplir” a la obligación de situar una noticia en un contexto, pese a que sea un fenómeno formidable. Para saber hacia dónde camina el periodismo Soledad Gallego-Díaz plantea la necesidad de abrir un debate entre la profesión y discutir si el periodismo ha servido a la democracia y a la sociedad “y si sigue siendo vital para su sostenimiento”, sobre todo en estos tiempos de incertidumbre.

La misma incertidumbre que el presidente de EL PAÍS y consejero delegado de PRISA, Juan Luis Cebrián, apuntó al presentar a la oradora ante los alumnos de la XXV promoción de la Escuela de Periodismo UAM/EL PAÍS que recogieron sus diplomas, cuando aseguró: “Los periódicos han desaparecido y no lo sabemos. Somos como muertos vivientes”. A ellos les dijo que no son el futuro del periodismo sino el presente. De los profesionales de menos de 40 años aseguró que convivían con “zombis”. Pero añadió que los zombis tienen una cosa buena: “Saben lo que es una noticia”. ¿Y qué es una noticia? “Todo aquello que alguien quiere que no se sepa”.

Durante el acto, Joaquín Estefanía, director de la Escuela, aseguró que el periodismo se ve inmerso en un "aceleradísimo maremoto tecnológico" que está cambiando la práctica profesional y el modelo de negocio. "La crisis", ha dicho, "nos está afectando como ciudadanos y como periodistas, y no respeta asuntos tan centrales para nosotros como la libertad de expresión o jerarquías como la independencia profesional frente a los que siempre hemos denominado 'poderes fácticos', que hoy son distintos de los de ayer".

Estefanía ha subrayado el papel de la Escuela de Periodismo para la formación de profesionales críticos y recordado que por sus aulas han pasado ya 1.040 licenciados. De hecho, un 30% de la Redacción de EL PAÍS está constituida por alumnos del máster.

El presidente de PRISA, Ignacio Polanco, ha asegurado que la sociedad necesita  narradores de historias, sea en el formato que sea. Al tiempo, ha reafirmado su compromiso con la Escuela, a la que se refirió como un "proyecto estratégico". Polanco anunció que a partir de ahora el máster durará dos años y ampliará contenidos y prácticas. En el mismo acto, José M. Sanz, rector de la UAM, ha defendido el papel de la educación y la innovación como elementos del progreso de las sociedades.

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