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El cribado reduce las muertes por cáncer de mama un 31%

Un estudio holandés revisa el efecto de 20 años de pruebas de detección precoz

La realización sistemática de pruebas de detección precoz del cáncer de mama (el llamado cribado) ha reducido las muertes por esta patología en un 31%, según un informe que se ha presentado en el congreso europeo dedicado a esta patología que se celebra en Viena. "Comparado con el periodo anterior, de 1986 a 1988, las muertes por cáncer de mama entre mujeres de 55 a 79 años descendieron en 2009 un 31%”, ha dicho Jacques Fracheboud, investigador de la Erasmus University Medical Center de Rotterdam (Holanda). “Hemos visto que ha habido un cambio en la tendencia anual. Antes de que comenzaran los programas de cribado, las muertes aumentaban un 0,3% por año, pero después se ha producido un descenso del 1,7% anual. Este cambio también coincide con una reducción apreciable en la proporción de cánceres de mama detectados en un estado avanzado”.

De los diversos tipos de tumores, el de mama es aquel en el que se ha visto que las pruebas de cribado son más eficaces. El otro que se realiza de manera habitual, el de próstata, hay dudas ya que aunque se diagnostican más tumores, los últimos datos no indican que se haya reducido la mortalidad. Los mismos reparos se plantean ante la posibilidad de generalizar pruebas de detección de cáncer de colon, aunque esto podría cambiar si la prueba se simplificara y aparecieran biomarcadores detectables por análisis de sangre, y no mediante pruebas de imagen.

En el congreso también se han presentado estudios que confirman que la prueba (la mamografía) compensa pese a sus posibles efectos secundarios.

En línea con este trabajo, los expertos debaten si convendría hacer pruebas más completas a algunos grupos de mujeres. Uno de ellos es el de aquellas que tienen antecedentes de cáncer de mama en su familia aunque no tengan una predisposición genética. Para ellas se apunta que podría compensar ir más allá de la mamografía, y añadir pruebas de resonancia magnética. Estas son caras, pero según investigadores holandeses, puede ayudar.

Claro que en la reducción de la mortalidad interviene otro factor: el avance en los tratamientos. De los distintos tumores, probablemente el de mama sea el mejor estudiado. Hay diferentes tipos según los genes implicados, y cada vez más terapias específicas (es lo que se denomina tratamiento personalizado). La identificación de factores como los genes BRCA1 o BRCA2 y, más orientado al tratamiento, el HER2 han sido clave en estos avances, que permiten dar la medicación justa a cada mujer y evita someterlas a tratamientos que no van a ser efectivos por su tipo de tumor.

Entre las últimas novedades está la de suministrar una combinación de medicamentos (trastuzumab y pertuzumab, ambos de Roche) antes de la quimioterapia en los tumores con sobreexpresión del gen HER2, por ejemplo.