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Educación elimina el reparto de portátiles y 10 planes de calidad

Las ayudas para libros de texto se recortan un 76% y las becas Erasmus, un 41%

El recorte de más de 620 millones de euros en los presupuestos educativos del Gobierno central en 2012 es especialmente sensible, porque recorta las becas en estos momentos de crisis para las familias (166 millones menos, aunque se mantiene la convocatoria general), y aquellos programas que en los últimos años han tratado de dar un plus a un sistema acusado permanentemente de mediocre: se consiguió que todo el mundo pudiera estudiar, pero ahora le falta el salto de calidad.

Se eliminan 10 de los 17 programas de cooperación con las comunidades y los Campus de Excelencia Internacional —tenían más de 100 millones de euros entre préstamos y subvenciones—. Se suprime el plan para extensión de guarderías (100 millones), los incentivos para escuelas (contratos-programas) o los programas de refuerzo para los alumnos más aventajados, entre otros.

La secretaria de Estado de Educación, Montserrat Gomendio, insistió este martes en que el dinero del ministerio es una pequeña parte de la inversión educativa (más del 90% depende de las comunidades), pero especialistas como el catedrático de Didáctica de la Universidad de Granada Antonio Bolívar recuerdan que esos pueden marcar una gran diferencia, pues ofrecen margen de atención a la mejora de la calidad a unas autonomías que dedican una gran parte de su presupuesto escolar a nóminas.

El recorte no afecta a los refuerzos para alumnos con más dificultades

Y lo hace en un sistema educativo en situación crítica, según el diagnóstico del propio ministerio, que suele resumirlo en un 28,4% de abandono escolar temprano (casi el doble de la media europea), resultados mediocres en las pruebas internacionales como Pisa y sin ningún campus entre los 100 primeros en los ranking internacionales de universidades. El ministro de Educación, José Ignacio Wert, ha dicho varias veces que el arreglo no pasa solo por los recursos, sino por una reforma del sistema. Pero para el sindicato Anpe, los recortes no hacen creíble esa receta: “Van a dificultar la intención de abordar reformas inmediatas en el sistema”.

Gomendio dijo que se han eliminado los programas “inviables” y que no estaban dando los resultados esperados. Pero Bolívar responde que el hecho de que algo no funcione bien no significa que haya que eliminarlo, porque quizá sea igualmente necesario.

El profesor de la Universidad de León Fernando Santamaría dice algo parecido: “Supongo que hay que barnizar la crisis diciendo que no funciona en vez de decir que no hay dinero para tales proyectos”. Santamaría se refiere en concreto a la desaparición del programa Escuela 2.0 para dotar de ordenadores portátiles a los alumnos y digitalizar las aulas (se han repartido más 80.000 equipos y se ha puesto Internet y pizarra digital en otras tantas clases). El programa tenía que renovarse este año y no se va hacer, se reconvertirá en otro nuevo que no implique el reparto de ordenadores. Eso sí, con menos de la mitad de dinero: 41,5 millones en vez de unos 91. Un portavoz de la Consejería de Educación vasca aseguró, en contra de las palabras de Gomendio, que la evaluación hecha de la iniciativa en su comunidad ha sido muy positiva.

El Gobierno vasco defiende los resultados de Escuela 2.0

Lo que ha hecho el ministerio ante la necesidad de recortar, dijo Gomendio, es centrarse en los programas para reducir el fracaso y el abandono escolar. Así, se mantienen, entre otros, los planes PROA (clases por las tardes en los propios colegios e institutos para los alumnos que van peor), que contarán con 60 millones frente a los 59,7 millones de 2011; los planes contra el abandono temprano (tendrán 40,8 millones, 1,1 menos que el año pasado); el programa de lenguas extranjeras, con planes de inmersión lingüística para alumnos y profesores, por ejemplo, tendrá 13,3 millones, lo mismo que en 2011. En ministerio espera, en cualquier caso, compensar algo los recortes con fondos de la Unión Europea que se están negociando.

El otro gran recorte, de 166 millones, es en la partida de becas. Hay una parte que, efectivamente, no se ha tocado: las becas generales para universitarios y no universitarios con pocos recursos y los programas Séneca de movilidad (con un monto conjunto de 975,5 millones).

Sin embargo, la partida para ayudas de libros de texto pierde 71 millones (el 76%) hasta quedarse en 27 millones. Otros 26 millones (de 62,8 a 36,8) pierde la partida que completa las becas Erasmus para que los alumnos puedan mantenerse durante el intercambio. Y 24,5 millones bajan las becas de idiomas en verano. En otros 30 millones se reduce la partida para hacer gratuitas o más baratas las matrículas universitarias a los becarios y las familias numerosas y se elimina 14,6 millones para pagarle esas matrículas a los desempleados.