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El FBI reanuda la búsqueda de un menor desaparecido hace 33 años

Su cara fue de las primeras en aparecer en los cartones de leche

El caso supuso una modificación en los métodos policiales de investigación de niños perdidos

Etan Patz, en una foto de 1972.
Etan Patz, en una foto de 1972.

El 25 de mayo de 1979 Etan Patz, de seis años de edad, se encaminaba solo a la parada de autobús cercana a su casa de Manhattan cuando desapareció. Treinta y tres años después el FBI y la policía de Nueva York pueden haber dado con sus restos en un sótano de un apartamento del SoHo, a una manzana de donde Patz vivía.

Los vecinos de Nueva York recuerdan muy bien el caso del pequeño Etan. Su desaparición desató el auge de los movimientos para esclarecer los casos de niños perdidos en Estados Unidos y provocó un cambio en los métodos policiales y legales a la hora de investigar las desapariciones de menores. La cara de Patz fue de las primeras en aparecer en las cajas de leche y su búsqueda se convirtió en un circo mediático. El presidente Ronald Reagan declaró la fecha del 25 de mayo, cuando se perdió la pista de Patz, “Día nacional de los niños desaparecidos”.

Agentes federales y de la policía han comenzado a cavar en un suelo de cemento del sótano

El caso fue reabierto hace dos años y este jueves por la mañana la policía entró en el citado sótano que hace 33 años albergaba un taller perteneciente a Othneil Miller. Los investigadores creen que Patz estuvo con Miller la noche anterior a su desaparición, según la cadena de noticias ABC , que cita fuentes policiales. Los agentes federales y de la policía han comenzado a cavar en un suelo de cemento del sótano que no existía en 1979 donde esperan encontrar sangre, ropa o restos humanos. Aunque la policía no ha explicado públicamente qué le ha llevado a volver al taller de Miller, un portavoz ha indicado a AP que fue un perro especializado en la búsqueda de cadáveres quien puso en alerta a las autoridades sobre el lugar.

No es la primera vez que las autoridades se han interesado por el sótano ya que se encuentra en el camino que hacía Patz para ir al colegio. Su dueño, que tenía amistad con el pequeño, ya había sido interrogado en múltiples ocasiones sobre el caso.

Hasta el momento nadie ha sido acusado formalmente de la desaparición de Patz, si bien la familia siempre sospechó de José Ramos, un acosador de menores que en noviembre saldrá de la cárcel tras cumplir una condena de 20 años por abusar de un niño de ocho y que en ocasiones se encargó de cuidar a Patz. The Washington Post informa de que los padres del pequeño, que en estos 33 años nunca han cambiado de teléfono por si su hijo se ponía en contacto con ellos, no han contestado a ninguna llamada.

En estas tres últimas décadas la policía ha investigado a muchos otros sospechosos y ha cavado en muchos otros lugares. Quizás esta vez sea la última y se pueda aclarar qué pasó con el menor desaparecido más famoso de Nueva York, el que estaba en todos los envases de leche.