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Una sombra china sobre el atún rojo

Europa investiga si barcos piratas asiáticos pescan sin permiso la preciada especie en el Mediterráneo.

La mayor parte del atún que se captura se exporta a Japón.
La mayor parte del atún que se captura se exporta a Japón. REUTERS

La Comisión Europea investiga si dos flotas piratas, al menos una de ellas procedente de China, pescan atún rojo ilegalmente en el Mediterráneo. El caso parte de una denuncia de WWF, según la cual una primera flota cruzó desde Suez a Gibraltar, en plena temporada de pesca con movimientos sospechosos y desconexiones del sistema de posicionamiento. Otra sigue aún merodeando caladeros e incluso en aguas españolas, según WWF. El Gobierno español y el sector atunero considera poco probable que eso sea así, ya que ninguno de los barcos españoles ha oído ni visto nada.

Raúl García, responsable de pesca de WWF, asegura que las sospechas recaen sobre dos flotas de palangreros. La primera, con bandera china y 10 buques llamados Fu Yuan Yu (y sucesivos números), atravéso el Mediterráneo desde el Canal de Suéz hacia Mauritania. Salió por el Estrecho el 26 de mayo. La organización duda porque durante dos días en el Mediterráneo central desconectó los sistemas de localización.

Los atunes se juntan en grandes bancos en esta época en el Mediterráneo para desovar, y es cuando los cerqueros los rodean levantando enormes cantidades de una sola vez.

Oliver Drewes, portavoz de la Comisión Europea para pesca, explicó ayer por teléfono que agradece la denuncia de WWF, que fue trasladada a España: “Los barcos han dejado ya aguas europeas y están en Mauritania. Han avanzado rápido, lo que puede ser un indicio de que no pescaron”. La Comisión se mantiene neutral. Afirma que dio un aviso a Las Palmas para realizar una inspección allí si los buques paraban pero que no ha sido posible. No puede acusar a China sin pruebas y no ha inspeccionado esos buques.

WWF denuncia que existe “una segunda flota pirata, bajo bandera desconocida, que ha sido detectada repetidamente al oeste del Mediterráneo, incluyendo la zona de protección pesquera española en torno al mar balear”. Se trataría de siete barcos que han sido localizados “también en la costa occidental de Argelia, cerca del mar de Alborán”, y que desde el miércoles tienen apagados los sistemas de detección, según WWF. Señala como muestra que el palangrero LHUYU2029 apagó su localizador ese día a las 15.15 y no tiene código de la Organización Marítima Internacional. Los ecologistas creen que tienen bandera de Taiwán.

La eventual pesca china en el Mediterráneo tendría un enorme impacto, ahora que el stock de atún se recupera. En 2007 se prohibió la pesca de ejemplares de menos 30 kilos, entre otras medidas. Atras quedaron los años en los que se perseguían con avionetas los cardúmenes para cercarlos, lo que redujo drásticamente la población. Desde 2009, los indicadores de las almadrabas y de la flota de cerco apuntan que hay más atunes. La empresa Balfegó (de Tarragona) anunció el pasado lunes que su flota de cerco completó su cuota de atún rojo (700 toneladas) en solo cinco días (tenía 30 para conseguirlo). Juan Serrano, director general de la firma, señala: “Hemos tenido unos 15 barcos en la zona y no han visto nada. Seríamos los primeros interesados en denunciar si hubiera pesqueros chinos”. La empresa Fuentes (Cartagena) tampoco ha visto nada.

El Ministerio de Agricultura afirmó en una nota que “mantiene el seguimiento de las flotas que operan en las zonas de pesca del atún rojo” y que incluye “los buques de pabellón chino”. Fuentes españolas dudan de que se haya producido la incursión: “Sería como meterse en la boca del lobo”.

Pero la sombra de buques contenedores chinos en el Mediterráneo es lo suficientemente alarmante como para haber puesto a todo el mundo en alerta.