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REPORTAJE

Monseñor ‘Erre que erre’

El obispo de Alcalá de Henares, látigo de homosexuales, divorciados o parejas de hecho, divide al histórico municipio cuya corporación le acaba de reprobar pese a la oposición del PP

Juan Antonio Reig Pla (centro), en su toma de posesión como obispo de Alcalá de Henares, en 2009.
Juan Antonio Reig Pla (centro), en su toma de posesión como obispo de Alcalá de Henares, en 2009. EFE

Viernes Santo y Corpus Christi son, con Navidad, las fiestas mayores de la Iglesia. Las ocasiones en las que un obispo exhibe toda su magnificencia y pone a prueba su liderazgo moral y su capacidad de conciliación entre las almas de su diócesis. En los dos meses que han pasado de una fecha a otra, Juan Antonio Reig Pla, obispo y primer pastor de Alcalá de Henares, ha conseguido exactamente lo contrario. Soliviantar, dividir y enfrentar a sus ovejas. Cuando esta tarde, investido con sus mejores galas litúrgicas, encabece la procesión del Corpus, rodeado de cofrades de traje y corbata, manolas de mantilla y peineta y niños de primera comunión, dejará a su paso una ciudad polarizada entre la adhesión incondicional de algunos y el indignado rechazo de la mayoría. Otro intentaría reconducir la situación. Él saca pecho y sigue echando leña al fuego. No en vano le llaman monseñor Erre que Erre.

Con su homilía de Viernes Santo en la catedral magistral de Alcalá, transmitida a millones de espectadores a través de TVE, y en la que dijo que los homosexuales “a veces, para comprobarlo, se corrompen y se prostituyen, van a clubs de hombres y encuentran el infierno”, el obispo ha ofendido a gran parte del censo de la capital de su diócesis. Una tranquila ciudad de 200.000 habitantes a 30 kilómetros de Madrid cuyo nombre solía salir en los medios por ser la sede del Premio Cervantes y albergar una Universidad y un casco histórico Patrimonio de la Humanidad. El malestar ha llegado a tal punto que el Ayuntamiento en pleno, con la sola oposición del gobernante Partido Popular y el ultraderechista Alcalá 2000, ha aprobado una moción en la que se le reprueba, se le veta en actos municipales y se pide su relevo a la Conferencia Episcopal. Alcalá no quiere a su obispo.

Supuestamente estupefacto y agraviado ante semejante contestación a su sagrado magisterio, monseñor ha pasado al contraataque. Después de sentenciar en un comunicado que “ninguna institución humana está legitimada para juzgar ni impedir que se enseñen los contenidos de la doctrina católica”, y de pedir a todos los católicos que oren por la libertad religiosa en España, por él mismo y por quienes le “persiguen”, Reig ha emprendido una creciente campaña de autoafirmación de la que da cumplida cuenta en la página web del obispado. Así, muchos de los niños y niñas alcalaínos de 9 años que tomaron su primera comunión en mayo, y sus invitados, tuvieron que oír el citado escrito en la ceremonia, así como la invitación expresa de su párroco a enviar correos electrónicos instando a los concejales de UPyD —que la presentaron—, y a los del PSOE e IU —que la apoyaron con sus votos—, a retirar la moción contra el obispo.

El propio Reig, en persona, respondió como un resorte al edil Anselmo Avendaño, de UPyD, cuando este, católico confeso, quiso explicarle por e-mail los motivos que le llevaron a pedir su reprobación. En su misiva, el obispo rogaba a Avendaño “rectificar la moción”, añadiendo, para perplejidad del concejal, que “ello redundaría en el fortalecimiento de la amistad civil que siempre ha presidido las relaciones entre este obispado y los grupos políticos del Ayuntamiento”.

Reig pidió a UPyD que retirara la moción en su contra ya que afectaba a la “amistad civil” entre obispado y Ayuntamiento

Eso fue el 23 de mayo. Tres días después, quizá crecido por la encendida defensa pública que hizo de él el cardenal Rouco Varela, presidente de la Conferencia Episcopal, los más de 2.000 correos de adhesión que dice haber recibido en su web, y la ovación de diez minutos que levantó su presencia en el Congreso Mundial de Familias de Madrid, Reig engordaba aún más la nómina de sus acusados. Esta vez aludió a quienes apoyan la reproducción asistida, el feminismo radical, la manipulación de embriones y la ideología de género. Opciones que, según él, “deconstruyen la familia, la educación y a la persona”. Eso por si le faltaba algún colectivo por señalar. Pese a que si algo se le supone a un obispo es su calidad de embajador de Cristo, la diplomacia no parece ser una de las virtudes que le adornan.

No hace falta salir del antiguo colegio de los Agonizantes, el edificio del siglo XIX que acoge al Ayuntamiento, para encontrar a varios ofendidos por su eminencia, y no solo civilmente. Pilar Fernández, jefa de filas de Izquierda Unida, está dolidísima, a su pesar. “No ofende quien quiere, sino quien puede. Pero si por mí es, mi hijo no va a pisar una iglesia en su vida. Me siento profundamente agraviada porque mi niño es el futuro. Negarle a las mujeres el derecho a la maternidad que la ciencia les permite es como negarle tratamiento a un enfermo de cáncer”. Fernández, de 42 años, que comulgó en el palacio arzobispal donde reside Reig, se refiere a Juan, su bebé de 18 meses, concebido mediante un proceso de reproducción asistida que le costó “dos años de lágrimas para traer una vida al mundo”. Pilar fue quien le puso a Reig el apodo que circula por ciertos sectores de la ciudad. “Es como Paco Martínez Soria en la película Don Erre que Erre, simpático por fuera y ultramontano por dentro, de mantenerla y no enmendarla. Si hubiera hecho algún gesto tras la homilía, no estaríamos en este punto. Pero no. Está en posesión de la verdad, su reino no es de este mundo, y esta ciudad no se merece a este obispo. A ver si logra lo que parece que pretende, lo hacen cardenal y se va a Roma”.

Javier Rodríguez Palacios, de 37 años, portavoz del PSOE y jefe de la oposición municipal, también se siente aludido. En 2010, un año después de estrenarse como obispo de Alcalá, monseñor Reig declaró: “Los matrimonios canónicamente constituidos son menos dados a la violencia de género que aquellos que son parejas de hecho”. Para Rodríguez, de 37 años, que convive sin papeles desde hace seis años con su novia, Diana, la homilía de Viernes Santo fue la gota que colmó su paciencia. “A quien nos recrimina que los políticos opinemos sobre el obispo, les respondo: es el obispo el que se mete en nuestras vidas, critica y vilipendia lo que hacemos o dejamos de hacer los demás, seamos o no católicos. Claro que expresa la doctrina de la Iglesia. Pero hay más de 70 obispos en España, y ninguno ofende como él. Creo que está haciendo carrera política. Se ha gustado, se ha venido arriba y va de portavoz de los radicales, es como la Esperanza Aguirre de la Conferencia Episcopal. Me parece estupendo, pero no queremos a este obispo en Alcalá”.

En la coqueta librería Cervantes, a tiro de piedra del Ayuntamiento, ondea la bandera arcoíris. Su propietario, Javier Rodríguez Álvarez, de 58 años, lleva cuatro de matrimonio con Ángel, su pareja de siempre. La librería de Javier, alcalaíno de toda la vida y gran animador de la esencia local, es punto de encuentro de políticos, universitarios y complutenses de todo pelaje. Cristiano y con muchos amigos religiosos, Rodríguez está indignado con el obispo. “Es un tipo afable, pero tiene mucho afán de protagonismo y fijación por el sexo. Ya podría decir que le parece vergonzoso lo de Bankia, o defender a las maltratadas. Su discurso no me sorprende, pero hace mucho daño a esta ciudad. Me entristece ir a la feria del libro y que me presenten como Javier, de Alcalá, la del obispo, y no de la del Cervantes”.

El obispo es simpático y dicharachero, de los que te trituran la mano si eres varón, pero por dentro es “ultramontano”

En este ambiente se celebra el Corpus. Hasta hoy, no ha habido ocasión de escenificar el veto al obispo. La Universidad, que no se ha pronunciado sobre el caso Reig, más allá del “respeto a todas las creencias, ideologías, diversidad y orientación sexual de los ciudadanos”, le invitó al Premio Cervantes, el 23 de abril, pero monseñor excusó su presencia. Hoy, ningún edil del PSOE, IU y UPyD acudirá a la procesión, pero tampoco iban antes. Sí irá, en bloque, el PP. El alcalde, Bartolomé González, y su equipo, en el que conviven varias sensibilidades religiosas —desde un teniente de alcalde que lleva de salvapantallas del móvil a Benedicto XVI, a otros menos devotos—, no quieren hablar del asunto. Están entre la espada y la cruz.

Aunque en privado algún concejal deplora las declaraciones del obispo por lo que suponen de perjuicio a la imagen de una ciudad castigada por el paro, la desindustrialización y la caída del turismo, criticar abiertamente al pastor sería anatema. Como en otras ciudades históricas, en Alcalá conviven dos mundos. El de los complutísimos —o garrapiñados, por las típicas almendras—, vecinos del cogollo urbano y social, y el resto, los habitantes de los bloques y los adosados de los barrios, que bajan al centro los fines de semana para encontrárselo, muchas veces, cortado al tráfico por los actos religiosos que jalonan un nutrido calendario litúrgico que tiene en Semana Santa su cita estrella. Los 4.000 cofrades apoyan en masa a su obispo y no conviene desairarlos.

Sin embargo, el PP depende de la abstención de los dos ediles de UPyD para conservar la mayoría minoritaria con que gobierna y no parece aconsejable romper los puentes con ellos. Sobre todo cuando es de dominio público que Bartolo, como conocen al alcalde todos los alcalaínos, desea dejar el cargo y Javier Bello, su probable sucesor, necesita esos votos para ser investido. El hecho de que los concejales del PP —quizá animados por los 376.000 euros al año que, según un diario local, supondría para las arcas municipales— apoyaran en mayo la moción presentada por el PSOE para cobrar el IBI a la Iglesia, semanas antes de que Rajoy desautorizara tal cosa, tampoco ayuda a que Bartolo se anime a hacer declaraciones al respecto.

Juan Antonio Reig Pla (Cocentaina, Alicante, 1947) es un hombre campechano, simpático, dicharachero. Uno de esos tipos que te palmean la espalda y te trituran la mano si eres varón, y te cumplimentan con lo que ellos entienden por galantería si eres mujer. Pero Reig Pla es obispo las 24 horas. Por eso, seas quien seas, te tiende la mano con el dorso hacia arriba dando por supuesto que vas a besarle el anillo, y, si no es el caso, tienes que girársela para saludarle como al resto de los mortales. Eso dicen quienes le conocen. No ha sido posible comprobarlo. Monseñor Reig no desea hablar con la prensa. Al menos, no con este periódico. “El obispo está muy liado. Además, hay periodistas de confianza y otros de no tanta”, responde al teléfono el padre Gabriel García-Alfageme, su secretario personal, cocinero antes que fraile según confiesa él solo. “Soy bilbaíno y periodista, trabajé en un periódico antes de ser sacerdote, y sé cómo funcionan las cosas”, arguye para rechazar la entrevista. Una negativa que se extiende a los párrocos, cofradías y colectivos varios —de Comunión y Liberación a una veintena de profesores universitarios— que firman las numerosas y entusiastas notas de adhesión colgadas en la web episcopal. “Mi pastor es un hombre santo, un enamorado de los pobres que no merece el acoso que sufre por los malintencionados que sacan sus palabras de contexto”, dice el director de una ONG con la condición de no ser identificado.

Monseñor Reig festejó su llegada al obispado de Alcalá en 2009 con una multitudinaria comilona en Oma, un salón de bodas, bautizos y comuniones. Antes, había sido obispo de Castellón (1996-2005) y de Cartagena (2005-2009), de donde le llamó a su vera el cardenal arzobispo de Madrid Rouco Varela. Reig llegó a su nueva diócesis con una bien ganada reputación de polémico y ultraconservador. Enseguida, Rouco evidenció su sintonía con él encomendándole la presidencia de la Subcomisión de Familia y Vida. Monstra te esse matrem —muéstrate como madre— fue, precisamente, el lema episcopal que escogió el pastor. Desde entonces, Reig, no ha perdido ocasión de predicar su particular visión de la sexualidad, la familia y la vida. Y, aún más desde su famosa homilía, ha multiplicado su exposición en una especie de crescendo que, según algunos, podría obedecer a su deseo de postularse a un ascenso. Rouco, que cumple 76 años en agosto, está de retirada y en la Conferencia ya hay movimientos ante la sucesión.

“Estrategia es una palabra que le viene grande a Reig”, difiere un experto en los entresijos episcopales. “Es solo un peón útil de Rouco. Su perro ladrador. Lo que dice es lo que piensan casi todos los obispos, aunque a alguno le horrorice oírlo. Pero él lo suelta, henchido de orgullo católico, y toma las consecuencias como un martirio personal. Probablemente está perplejo con la que ha liado, y cree que de verdad le persiguen. El victimismo siempre le es útil a la Iglesia”.

La procesión del Corpus es la más vistosa del año. Quizá, entre la multitud que acudirá a expresarle su adhesión y de paso ver y dejarse ver por los paisanos, el pastor Reig no eche en falta a sus ovejas descarriadas. Esas a las que pasó lista el Viernes Santo. Ese día, Reig se esmeró con su sermón. Venía la tele. Con su voz bien modulada, las manos sobre el plexo solar y la gordezuela sotabarba vibrando al ritmo de su discurso, Reig esbozó en 20 minutos clavados y sin un papel delante una variada galería de pecadores. No solo los gais. También las mujeres que aceptan hacer favores sexuales para medrar en el trabajo. La joven que, inexperta, se ve seducida y aborta. Y todos esos jovencitos “cadáveres vivientes que salen de la discoteca ahítos de droga y alcohol”. Estas cálidas noches muchos chicos y chicas bautizados en las parroquias de Alcalá hacen botellón a los pies del palacio arzobispal. Es de suponer que, hasta que logre por fin conciliar el sueño, el señor obispo rece por ellos. 

Palabra de Reig Pla

» Abril de 2012: Homilía de Viernes Santo. “Hay personas que no acaban de orientar bien su sexualidad, que piensan desde niños que sienten atracción sexual por el mismo sexo, y a veces, para comprobarlo, se corrompen y se prostituyen, y van a clubs nocturnos de hombres. Os aseguro que encuentran el infierno”.

» Mayo de 2012: Congreso Mundial de las Familias.“La ideología de género y las teorías queer y cyborg atentan contra la naturaleza de la persona” y apuestan por “deconstruir” la familia. Reig deploró “la reasignación de sexo, la manipulación de embriones humanos, la reproducción asistida y una cultura dominante que pretende promover postulados del feminismo radical y el relativismo moral”.

» Diciembre de 2010: Presentación de la Misa de las Familias. "Los matrimonios canónicamente constituidos son menos dados a la violencia de género que aquellos que son parejas de hecho, las parejas de personas que viven inestablemente y que es donde más se está generando la violencia contra la mujer”. 

» Diciembre de 2010: “España es una sociedad postrada” que está “enferma” ante las “lacras” del divorcio, los distintos modelos de familia y la Ley del Aborto. “Desde su despenalización, en 1985, se han producido millón y medio de abortos. No ha habido catástrofe humana en la historia de España que haya producido más muertes”, además de la “destrucción psicológica de las madres, de sus familiares y del personal”, que participan en la interrupción voluntaria del embarazo.

» Febrero de 2012: Los hijos de divorciados son como “muñecos de trapo” sin “columna vertebral”, y “no pueden mantenerse en pie porque les falta la estructura de la propia persona y el cultivo de lo que es más decisivo”. Presentación de los documentales: "Sí, quiero, claves para un matrimonio feliz".

» Mayo de 2004:  En su homilía de la Mare de Deu de Lledó, patrona de Castellón, llamó “bárbaros” a los que rechazan la obligatoriedad de la asignatura de religión.

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