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Aumentan los ‘ninis’ a pesar de la vuelta al aula de miles de jóvenes

El 23,1% de los españoles de 18 a 24 años ni estudiaba ni trabajaba en 2011

España es uno de los países de Europa con más jóvenes de 18 a 24 años que ni estudian ni trabajan, lo que se ha llamado ninis. Con un 23,1% en 2011 —casi uno de cada cuatro—, es el quinto país del continente con el porcentaje más alto; por delante solo están Bulgaria (27,9%), Italia (25,2%), Grecia (24,4%) e Irlanda (23,9%), mientras que la media europea es del 16,7%, según los últimos datos de la oficina estadística de la UE (Eurostat). Pero esto no siempre ha sido así: en 2007, justo antes de la crisis económica, España ocupaba el puesto duodécimo de esa misma lista y su tasa entonces (13,8%) estaba justo en la media europea. ¿Qué ha pasado? Que los jóvenes, sobre todo los que tienen menos formación, han sido el sector más castigado por una crisis económica que les ha enviado masivamente a las oficinas del paro (la tasa de paro juvenil en España es del 52,7%), sin que el sistema formativo haya sido capaz de atraerles y retenerles.

Al menos, no a tantos como la crisis iba enviando al desempleo, pues lo cierto es que, como recuerda en un correo electrónico una portavoz del Centro Europeo para el Desarrollo de la Formación Profesional (Cedefop), “los jóvenes españoles han reaccionado aumentando progresivamente su participación en la educación y la formación”. Lo demuestra que el abandono educativo temprano se ha reducido en los últimos años hasta el nivel más bajo que conocen las estadísticas: 26,5%. Un ejemplo, en los cursos de las escuelas de adultos para sacarse la ESO o prepararse las pruebas de acceso a FP había en 2011 casi 100.000 alumnos más que en 2008.

Fuente: Eurostat ampliar foto
Fuente: Eurostat

En todo caso, lo que muestran los datos es que se ha conseguido desacelerar el ritmo de crecimiento de ninis, aunque no pararlo ni revertirlo. Esto lo demuestra el repunte de siete décimas de 2011 con respecto a 2010, después de la leve mejoría de un año antes. Ello, en un contexto europeo que ha visto crecer la media de ninis durante la crisis: del 14% en 2007 al 16,7% en 2011. Solo tres países han mejorado en ese tiempo: Alemania, Austria y Luxemburgo.

En España, el 23,1% significaría (tomando las cifras de población del INE) que unos 820.000 jóvenes de 18 a 24 años ni estudian ni trabajan, siendo las cifras más altas en el sur de la Península (27,3%) y en Canarias (25,8%) y menores, por debajo del 20%, en el norte y en Madrid.

La Ley de Economía Sostenible aprobada por el PSOE preveía unos contratos de formación con los que los jóvenes estudiarían y trabajarían a la vez, pero no se llegó a desarrollar. El actual Gobierno del PP ha retomado esa idea en la reforma laboral con unos contratos de formación a los que se podrá acceder temporalmente hasta los 30 años. Educación está desarrollando en estos momentos esa idea en un borrador de real decreto que quiere empezar a implantar, poco a poco, su proyecto de FP dual a la alemana: con aprendices que cobran por trabajar unos días a la semana y otras jornadas van a clase.

Aparte de las dificultades de transplantar a España ese modelo en el que las empresas financian buena parte del sistema, muchos expertos dudan de la eficacia de medidas como los contratos de formación o las subvenciones a la contratación, pues son las mismas “que ya se emprendieron en el pasado con escasa efectividad”, escribía hace unos meses el profesor de Economía de la Universidad de Oviedo Florentino Felgueroso. José García Montalvo, economista de la Universidad Pompeu Fabra, tampoco cree que esos contratos para jóvenes vayan a tener mucho impacto, pues considera que “para reorientar laboralmente a esos jóvenes son mucho más eficaces los programas de segundas oportunidades, aunque signifiquen pasar un tiempo en el paro”, señala.

Ahora mismo, los programas de reenganche para los jóvenes que abandonaron el sistema con muy poca formación, es decir, con la educación obligatoria como máximo, se concentran en las escuelas de adultos, que no parece probable que vayan a ser reforzadas en el actual contexto de recortes educativos: según prevé el Gobierno, se reducirá la inversión pública en enseñanza del 4,9% en 2010 al 3,9% en 2015, es decir, el equivalente a más de 10.000 millones de euros.

“Las perspectivas no son halagüeñas. Las reformas laborales y el descenso de inversión, no solo educativa, sino de investigación e innovación [estas casi más], hacen que no caminemos hacia una mayor cualificación, sino hacia la competición por la degradación de las condiciones laborales y salariales. Pero no parece que a ninguno de los países que nos encontramos haciendo la misma apuesta les esté sirviendo de mucho”, señala Juan Martínez, del Servicio de Estudios de la Federación de Enseñanza de CC OO. Se refiere precisamente a los otros países europeos con altas tasas de ninis, como Italia, Grecia o Irlanda.

Recuerda Martínez que “la inversión en políticas activas de empleo [reciclaje profesional] van a caer en 2012 en España mucho más que otras como las educativas”, y que otras vías también se harán cuesta arriba para los que, con algo más de formación en sus currículos, quieran seguir formándose: suben las tasas universitarias y en Madrid y Cataluña empezarán a cobrar las matrículas en FP de grado superior (a la que que se accede después del bachillerato).