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“Me considero un conservador de noticias”

El bloguero y analista político augura una segunda oleada de la 'primavera árabe'

Sultan al Qassemi tiene 120.000 seguidores en Twitter.

Llega a la cita con una férula en su mano derecha. “He tuiteado tanto que me he dañado el pulgar”, se disculpa al no poder dar el habitual apretón. El año pasado, Sultan al Qassemi (@SultanAlQassemi) pasó en meses de 7.000 a 70.000 seguidores en Twitter transmitiendo las revueltas de Túnez y Egipto en inglés y en tiempo real desde Sharjah, uno de los Emiratos Árabes Unidos (EAU). Hoy suma casi 120.000 y es una referencia.

“Me considero un conservador de noticias”, afirma utilizando el término inglés curator, que tanto define al responsable de un museo como al comisario de una exposición. El doble sentido tiene especial significado en su caso porque Al Qassemi, de 33 años, es un apasionado coleccionista. De hecho, me cita en la sede de la Fundación Barjeel, desde donde promueve el arte entre las nuevas generaciones, aunque bajamos a Al Nofara, una cafetería cercana. Al Qassemi opta por la terraza a pesar del calor. Enseguida llegan sendas botellas de agua helada. Su propuesta de tomar un té no prospera ante la alternativa de una limonada con menta, pero sucumbimos ante las pastas árabes.

“Leo una media de cinco o seis horas diarias. Consumo muchas noticias y difundo lo que me parece interesante”, resume. “Twitter sirve para seguir a intelectuales y otra gente interesante. Pero también puede ser un instrumento de desinformación, como se ha visto con los trolls que han aparecido en Bahréin y en EAU”. Al Qassemi se refiere a la gente que se esconde bajo una identidad falsa para intoxicar, insultar e incluso amenazar a otros. “Es una espada de doble filo, se necesita tener piel de cocodrilo”, resume.

Twitter es una espada de doble filo, se necesita tener piel de cocodrilo”

Aun así, no se desanima. Puede más su fascinación por las revueltas que desde el año pasado están sacudiendo al mundo árabe. “No es fácil ser de Emiratos y comentar sobre la región”, confía. “Se me critica por no tuitear sobre Siria, Palestina o Irak, pero no conozco lo suficiente esos países”. “Me gustaría mucho que se echara del poder a El Asad y sus amigotes, aunque no que triunfaran los islamistas. Casi me disgusta tanto la oposición como el régimen”. En cualquier caso se muestra convencido de que habrá “una segunda oleada de primavera árabe”.

¿Alcanzará a su país? “Hay una lucha entre los liberales y las fuerzas religiosas conservadoras. A menos que se facilite un marco político, como un Parlamento, se va a librar en la clandestinidad”, advierte. Sin embargo, hasta el momento no hay signos de que ni EAU ni sus vecinos estén dispuestos a aceptar la actividad política.

“Si Túnez y Egipto tienen éxito, nos afectará de forma positiva”, señala, convencido de que unos medios libres en Egipto obligarían a muchos dirigentes árabes a poner los pies en el suelo. “Las televisiones basadas en países del Golfo nunca van a criticar a las monarquías”, asegura. ¿Y si no? “Nos espera un futuro oscuro durante una o dos generaciones”, advierte. “No olvidemos que a la vez hay en marcha una contrarrevolución muy activa por parte de los viejos regímenes y de los islamistas”. De ese resultado va a depender el futuro de Oriente Próximo. “Dentro de 20 años puede ser como Europa del Este o como Asia Central”, concluye.