vida&artes

Bulímicos de las series

La televisión por cable, el DVD e Internet cambian la forma de consumir y producir ficción

Los proyectos son de mayor calidad y de acceso mucho más fácil: ya no hay por qué esperar

'Los Soprano' marcó un hito en la forma de hacer seriales televisivos. / hbo

La primera temporada de Sexo en Nueva York en dos días. La última de Los Soprano en un fin de semana. Once capítulos de Verónica Mars en una sola jornada. Tres temporadas de Perdidos en dos semanas. Las series enganchan. Ese es su objetivo. La posibilidad de hacerse con ellas en DVD o en Internet hace que sus seguidores ya no se vean forzados a esperar una semana entera para saber qué ocurrirá con los protagonistas de esas historias. Para muchos seriéfilos, la expresión “to be continued” (continuará) no significa el comienzo de una agónica espera, sino un suma y sigue en un maratón hasta altas horas de la madrugada.

El enganche a una ficción no es un fenómeno nuevo. En el siglo XIX, los lectores de novelas por entregas estadounidenses acudían en masa al puerto a esperar las nuevas aventuras de la historia dickensiana del momento e incluso preguntaban a gritos a los pasajeros del barco, que ya habían leído la siguiente entrega, qué iba a ocurrir. No sabían que, si se lo decían, estarían haciendo un espoiler (del inglés spoil, estropear, en el sentido de reventar una historia adelantando el final) o que el culpable de esa sensación de querer saber más y más era el cliffhanger (la escena de suspense) final del episodio.

Algo parecido está ocurriendo con las series en la actualidad. Lo que entonces era la publicación de las entregas en forma de libro, hoy es la edición en DVD de la serie completa. “La llegada del DVD como soporte cambió radicalmente la forma de consumir series. Lo que se convirtió en un gran negocio para los estudios ha conseguido que su producción se haga de otra manera”, explica Miguel Salvat, director de Canal Plus.

El cambio llegó a finales de los 90. Los Soprano
lo modificó todo”

¿A qué responde esta nueva forma de consumir, de forma compulsiva, capítulo tras capítulo de una serie? ¿Son más adictivos los programas ahora? Para el guionista Nacho Faerna, la explicación a estos enganches está en la calidad de las ficciones. “El cambio fundamental se produjo a finales de los noventa, cuando HBO empezó a hacer series. Los Soprano lo cambió todo. Cuando las cadenas de cable se lanzaron a la ficción se produjo un salto cualitativo. Los guionistas empezaron a disfrutar de mayor libertad creativa y a tener el control de las series. Se abordaron proyectos más ambiciosos desde un punto de vista dramático”.

Salvat también coincide en señalar a la serie de los mafiosos de Nueva Jersey como un hito televisivo. “Es una serie perfecta. La ha visto poca gente, pero los que la han visto hablan muy bien de ella. El boca a boca funcionó muy bien en este caso. Y la mayoría de la gente la vio en DVD. Muy poca gente la ha visto en televisión”.

Para Salvat, las series actuales “se hacen y promocionan mejor, y se busca que crezcan. Se crea una situación y se puebla con personajes atractivos. Las series ahora se escriben para que avance la historia siempre. Son más adictivas porque a la gente le importa más lo que les ocurre a los personajes”.

Los guiones mejoran las técnicas para enganchar al espectador

Isabel Vázquez, guionista y profesora de la Universidad Europea de Madrid, señala como decisivo en este fenómeno la facilidad de acceso a las series: “Hay más series buenas y el acceso legal es más fácil y más barato de lo que nunca ha sido”. Desde su propia experiencia profesional y personal, no hay un tipo claro de serie que lleve a los atracones. “Las que acaban con pronunciados cliffhanger, claro, siempre te pican más, pero hay otras veces en que la propia calidad de la serie te excita a seguir: The good wife es un buen ejemplo”.

Breaking bad, Los Soprano, The wire… Muchas series y muy diferentes son las que los seriéfilos suelen mencionar cuando recuerdan sus propios maratones. Pero en la diversidad se puede observar cierta preferencia por las comedias: ficciones de menor duración, de consumo más ligero y que ayudan a desconectar. Jorge Díez Pérez, autor del blog Not Penny’s Blog, destaca la comedia de situación Friends como una de las más propicias para los atracones. “Mis amigos y yo hacemos maratones de todo tipo con esta serie. Los más curiosos son los temáticos. Por ejemplo, en Navidad nos juntamos para ver todos los capítulos navideños de la serie”.

El ‘top’ veraniego

  • El comienzo del fin de Breaking bad. La serie creada por Vince Gilligan y protagonizada por un profesor de Química reconvertido en productor de metanfetaminas se ha convertido con sus cuatro primeras temporadas en un referente televisivo. En Estados Unidos, la emisión de los primeros capítulos de su despedida definitiva (que llegará en 2013) está batiendo los récords de audiencia en productos de ficción.
  • Lo nuevo de Aaron Sorkin. El responsable de El ala oeste de la Casa Blanca ha regresado a la televisión con The newsroom. Diálogos rápidos y brillantes para reflejar el trabajo en la redacción de un informativo televisivo, todo bajo la marca de la casa de Sorkin. En España se podrá ver en Canal + en septiembre.
  • Nuevas aventuras de los vampiros de True blood. La estadounidense de pago HBO sigue apostando en su programación veraniega por temas más refrescantes. Entretenimiento con grandes dosis de sangre y sexo en una serie cuya quinta temporada llega a Canal + el 25 de agosto.
  • La despedida de Damages (Daños y perjuicios). El drama legal pasó de la cadena FX a DirecTV, donde ha vivido una segunda vida que este verano termina tras cinco temporadas. La serie narra la lucha entre una maestra, Patty Hewes (papel interpretado por Glenn Close y por el que ha recibido dos premios Emmy), y su alumna, a la que da vida Rose Byrne. La última temporada se podrá ver en Canal + desde el próximo 25 de agosto.
  • El panorama español. Antena 3 emite este verano la serie catalana Pulseras rojas, una de las pocas series de producción nacional que se puede ver en la televisión generalista durante el estío, dejando aparte las reposiciones. La serie creada por Albert Espinosa narra la vida en la planta infantil de un hospital. La narración, centrada en un centro para pequeños con cáncer, ya ha sido emitida por TV3 en su versión original en catalán (Pulseres vermelles).

Como explica el guionista Nacho Faerna, lo que hace a una serie más accesible a los maratones no es tanto el género como el formato. “Por muy fan que seas de Grissom no creo que te puedas ver una temporada de CSI del tirón. Con Tony Soprano, Don Draper o Walter White eso es perfectamente posible”. Como habitual consumidor de maratones de series, Faerna subraya su enganche a 24. “Alguna temporada confieso habérmela visto en dos sentadas. ¿A quién no le han dado las cuatro de la madrugada con Jack Bauer [el protagonista]?”.

Los guiones de las series también encierran algunas técnicas que facilitan el enganche de los espectadores. “En las últimas décadas se ha fortalecido la continuidad narrativa entre capítulos”, comenta Natxo López, guionista de series como 7 Vidas, Hispania o Gran reserva. La clave para atraer al espectador está en los personajes y las tramas. “En una buena serie, el conflicto principal del protagonista no debería resolverse nunca… excepto en el último capítulo”.

Sin embargo, para Nacho Faerna, que ha participado en los guiones de El comisario y La fuga y dirige el departamento de ficción de la productora Shine Iberia, los guionistas no tienen en cuenta este tipo de atracones seriéfilos a la hora de escribir las historias. “Esa forma de consumo bulímica obedece a factores que nada tienen que ver con el mercado al que están dirigidas las series en primera instancia. El espectador americano ve los capítulos en emisión, semana a semana. Aquí esa misma serie tarda en emitirse varios meses o no llega nunca, y por eso la gente se la baja de Internet o la compra en DVD”.

Siempre que se piensa en atracones de series, los títulos que vienen a la cabeza son extranjeros, especialmente estadounidenses. “La nuestra todavía es una industria muy joven y cometemos muchos errores. Uno de ellos es despreciar al espectador más exquisito, el proclive a adquirir temporadas enteras de una serie en lugar de verla en la televisión. Esto está provocando, por ejemplo, que la gente joven se esté distanciando de la televisión convencional”, afirma Natxo López.

Carlos Velarde, bloguero de Tele de Queso y La Parabólica y adicto a los atracones de series, es un ejemplo de esto. “Para ver comedias, recurro a Internet. Si voy a darme un atracón de algún drama, intento buscar una oferta que incluya los DVD de toda la serie completa, y si es en alta definición, mejor”.

Los canales de televisión también reproducen estas nuevas costumbres de visionado de series. No es raro encontrarse con varios capítulos seguidos de una misma ficción en la televisión en abierto, algo que ayuda al canal a captar más audiencia. Canal+ 2 lleva dos años apostando los sábados por los maratones de series. “Un producto seriado requiere una promoción seriada. Utilizamos los maratones también como una herramienta de comunicación”, explica Miguel Salvat. “No solo lo hacemos con estrenos, sino también con otras ficciones que queremos recordar que están presentes en nuestra programación”. En ocasiones, convierten el maratón en un evento. Es lo que hará el canal el 22 de agosto con Mad men.

Con la HBO llegó mayor libertad creativa. Fue un salto cualitativo

Pablo Viñuales, director de programación de Fox International Channels España, también insiste en el valor de los maratones de series como estrategia comunicativa. “En nuestro caso, ya es algo histórico, lo llevamos haciendo seis o siete años ininterrumpidamente como un valor añadido del canal”. En Fox también aprovechan los fines de semana para ofrecer estos maratones. Viñuales menciona, además, lo que llama maratones horizontales, que consistirían en ver un capítulo diario de una misma serie cada día hasta terminar la temporada. Un caso práctico: la cadena emite durante agosto un capítulo diario, de lunes a viernes, de House.

Los cambios de hábitos de consumo de televisión son cada vez más patentes. “Podríamos decir que antes se veían las series como se consumen las drogas blandas, en grupo, compartiendo. Ahora se hace como con las drogas duras: ver televisión es algo más solitario y por ello, quizá, más triste”, explica Nacho Faerna. Sin embargo, la soledad del televidente muchas veces es solo aparente. José Manuel López y Álvaro Pardinas organizan un evento mensual con blogueros de series y televisión, el Birraseries, que nació en Madrid y se ha extendido a otras ciudades, y en el que los seriéfilos comparten experiencias y profundizan en sus conocimientos sobre el mundo televisivo. “Consumir una serie puede ser una actividad solitaria, pero el disfrute final, lo que muchas veces hace que permanezca en el tiempo, es el poder compartir emociones, sentimientos, conclusiones y recuerdos”, explica José Manuel López. “El adicto a las series escapa de horarios y consume contenido según su propia organización”.

Gracias a Internet, los seguidores de las series tienen más fácil el acceso a sus programas favoritos. “Me permite verlas cuando quiero y cuando puedo”, señala Álvaro Pardinas. “Siempre prefiero disfrutar de una serie en grandes dosis. El capítulo semanal me sabe a poco”. Además, la red de redes pone en contacto a serieadictos, que expresan en foros y blogs sus ideas y opiniones sobre sus programas favoritos. Los fans de Perdidos, con sus cientos de teorías sobre lo que ocurría en esa isla del Pacífico, fueron pioneros en el auge que supuso la relación entre Internet y las series.

Los ‘seriéfilos’ suelen preferir las comedias de corta duración

Pero, como puede ocurrir con un atracón de comida, ver muchos capítulos de una misma serie seguidos puede provocar problemas de digestión. Laura Rodríguez, que coordina el blog Series de Bolsillo y reconoce que se ha dado más atracones de episodios de los que le gustaría admitir, encuentra un par de problemas a esta forma de consumir televisión: “Por un lado, pierdes noción de la temporalidad de la historia. Al final no tienes claro qué pasa en cada temporada. Además, se pierde el efecto cliffhanger, no pasas una semana dándole vueltas en la cabeza a qué pudo haber ocurrido”. Para Mariló García, autora del blog Yonomeaburro, “lo mejor de un maratón es que tú marcas el ritmo, aunque lo malo es que puede crear adicción y cuando ves una serie a ritmo normal te entra cierta ansiedad”.

Pero, para los seguidores de las series, las ventajas de los atracones parecen ser más que los inconvenientes. Como explica el guionista Natxo López, “te permiten tener una visión mucho más clara de la estructura de la temporada, de la evolución de los personajes, y pueden hacer que te impliques mucho más que con las entregas semanales con las que no tienes más remedio que dejar que la tensión dramática se enfríe”. Jaime Domínguez, de la web TV Spoiler Alert, coincide: “Los maratones permiten sumergirse en la historia con mayor facilidad. Ahora es mucho más común escoger una con el único propósito de devorarla”.

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