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En libertad la niña cristiana paquistaní acusada de blasfemar contra el Corán

La menor y su familia permanecen recluidos en un lugar secreto por temor a las represalias de los integristas islámicos

La niña Rimsha Masih es trasladada al helicóptero. AFP

La menor cristiana paquistaní Rimsha Masih, que fue acusada el pasado agosto de blasfemia por una supuesta quema de textos coránicos, ha sido puesta en libertad bajo fianza de un millón de rupias (unos 9.000 euros) y ha abandonado la cárcel de la ciudad de Rawalpindi (al sur de Islamabad) en la que estaba presa desde hace tres semanas. Rimsha Masih ha salido escoltada por un gran número de agentes, según informa Efe, hasta el helicóptero que ha trasladado junto a su familia.

Peter Jakob, responsable de la Comisión Nacional de Justicia y Paz del arzobispado de Lahore, ha manifestado que la menor se encuentra protegida junto a su familia en un lugar secreto para evitar las represalias de la comunidad islámica de su aldea.

La niña tiene 12 años pero una edad mental de unos siete, según un informe médico realizado por una comisión oficial, y fue acusada por el imán de una mezquita del humilde suburbio de Mehrabadi, donde vivía la menor, de blasfemias contra el texto sagrado islámico. La niña recogió de un contenedor de basuras unas hojas pertenecientes a un manual escolar de estudio del Corán, que llevó a su casa para usarlas como combustible en la cocina. El analfabetismo y la discapacidad psíquica de Rimsha Masih no han servido para liberarla del cargo de blasfemia de la que fue acusada. El imán que la acusó, y generó una revuelta de odio contra la minoría cristiana de la zona, fue detenido el pasado domingo por falsear pruebas después de que varios vecinos declararan que le habían visto arrancar hojas de un Corán e introducirlas en la mochila de la menor.

El caso de Masih ha provocado críticas de organizaciones de derechos humanos tanto dentro como fuera de Pakistán, y ha atraído la mirada de varios gobiernos occidentales.

La portavoz del Departamento de Estado de EE UU, Victoria Nuland, declaró poco después de la detención de la niña que lo sucedido es “muy inquietante”, al tiempo que ha pedido a Pakistán que proteja “no solo a las minorías religiosas, sino también a sus mujeres y niñas”.