Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete

Las asignaturas perdedoras

La reforma elimina Ciudadanía, Ética, Ciencias para el mundo contemporáneo y el bachillerato de artes escénicas. Tecnologías y Plástica reducen su espacio.

Clase de ciencias en el colegio López Ferreiro de Santiago de Compostela.

La reforma educativa que ha empezado a tramitar el Gobierno pretende abrir hueco en los apretados horarios escolares para tener más tiempo de Lengua, Ciencias y Matemáticas, las materias instrumentales y básicas, lo que hará que se resientan algunas de las otras. Aunque la verdadera redimensión no se verá antes de que aparezcan los desarrollos de la nueva ley (los reales decretos que establecen exactamente el número mínimo de horas que debe tener cada asignatura), el anteproyecto ya adelanta el nombre de algunas perdedoras, como Ciencias para el mundo contemporáneo o la modalidad entera de bachillerato de Artes escénicas, que desaparecen, o las Tecnologías y la Plástica, que ven reducido su espacio en la ESO, al menos como materias obligatorias. El Ministerio de Educación asegura que al menos una parte de sus contenidos se mantendrán en asignaturas optativas o en otras materias obligatorias, pero los profesores y los impulsores de las áreas afectadas no creen que eso sea, ni de lejos, suficiente.

También desparece del currículo cualquier rastro de Educación para la Ciudadanía. Una materia que “ha creado una seria división en la sociedad y en el mundo educativo”, sostuvo en el Congreso el ministro José Ignacio Wert el pasado enero. Así, lo que muchos especialistas leen como una decisión puramente ideológica conllevará la eliminación de la Ciudadanía de primaria, Etica y Ciudadanía de cuarto de ESO y la desaparición del apellido de Ciudadanía a la Filosofía de primero de bachiller.

Sí se mantiene en segundo de ESO con contenidos limados (se han quitado todos aquellos que molestaban a los objetores a la materia encabezados por los obispos) y bajo el nombre de Educación Cívica y Constitucional. La Ética (sin ciudadanías) ya existía desde los años noventa en cuarto de ESO y la ley impulsada por el PP en 2002 la mantuvo. Ahora, fuentes del ministerio explican que sus contenidos se pueden repartir en otras materias, por ejemplo, en Filosofía de bachillerato.

El Gobierno quiere abrir hueco para  más matemáticas, lengua y ciencias

Algo parecido señalan con las Ciencias para el mundo contemporáneo, obligatoria desde la ley de 2006, en primero de bachiller, y también mencionan como posible destinatario de sus contenidos una futura Filosofía que estaría llena hasta los topes. La federación católica de padres de alumnos Concapa, mayoritaria en la escuela concertada, dijo la semana pasada en una nota que esta asignatura puede llegar a ser “más dañina aún que Educación para la Ciudadanía para la libertad de conciencia”, porque se ofrece desde posiciones bioéticas “muy definidas”. El diputado del PP Eugenio Nasarre habló en una tribuna publicada en La Razón de “asignaturas extravagantes” refiriéndose a ella.

Otros expertos, sin embargo, defienden esta asignatura nacida para intentar ofrecer una cultura científica mínima a todos los alumnos, fueran de ciencias o de letras, algo fundamental para comprender el mundo. Quitarla es un error, se queja la profesora de Didáctica de las Ciencias Experimentales de la Universidad de Santiago María Pilar Jiménez Aleixandre.

También en bachillerato, se pierden todas las asignaturas específicas de la modalidad de Artes escénicas, que desaparece: Análisis musical; Anatomía aplicada; Artes escénicas: Historia de la música y de la danza; y Lenguaje y práctica musical. Los que quieran estudiar artes escénicas después de los 16, en vez de al bachillerato tendrán que ir a la FP: el Gobierno establecerá “las enseñanzas de formación profesional relacionadas con las artes escénicas”, dice una de las disposiciones adicionales del proyecto de ley.

Las modalidades de bachillerato serán Artes (plásticas); Ciencias e ingeniería; Ciencias de la Salud; Humanidades y Ciencias Sociales. De ellas, desparecen las materias de Diseño, Electrotecnia y Tecnología Industrial.

En primaria se vuelve a Sociales y Naturales, como en la ley de 1970

En primaria, el gran cambio curricular es que la asignatura de Conocimiento del medio nacida con la ley de 1990 se vuelve a desdoblar en Ciencias de la Naturaleza y Ciencias Sociales, como establecía la norma anterior, de 1970 (la de la EGB). Se trata de reforzar las ciencias y dotar de visibilidad e identidad propia a cada una de las materias, dicen en el ministerio.

En la secundaria, las grandes perdedoras son Plástica y, sobre todo, Tecnologías, que ahora se dan como obligatorias al menos en dos cursos y que pasarán a darse solo en uno en primero. Mientras que el ministerio asegura que se compensará que habrá asignaturas optativas que compensen esa caída, los profesores del ramo ven imposible que no se pierdan buena parte del tiempo que ahora se da: son un mínimo de 140 horas obligatorias de Tecnologías y 105 horas de Plástica entre primero y tercero de ESO, que las comunidades pueden aumentar.

“La Tecnología es una buena idea, muy mal implementada [también nació con la ley de 1990], pero justo ahora, cuando por fin estaba empezando a funcionar, se la cargan”, se queja el docente de la asignatura en un instituto de Tarragona y autor del blog Xarxatic, Jordi Martí. El profesor, que defiende con entusiasmo la necesidad de una “cultura tecnológica”, calcula “desaparición de más del 80% de horas de la materia, algo que obliga a recolocar a los miles de docentes de la especialidad”.