Profesores nativos, sí, pero sobre todo expertos

España pide docentes foráneos para enseñar idiomas

Es más importante la buena formación y las herramientas didácticas que tener una pronunciación perfecta, según los especialistas

Solo el 12% de los españoles se ve capaz de tener una conversación en inglés. / raymond forbes

Hace ya tiempo que el sistema educativo público español empezó a tomarse en serio las enseñanzas en inglés. En 1996, comenzaron a impartir clase los primeros 43 centros bilingües públicos de la red del Ministerio de Educación con el British Council, un modelo que luego readaptaron las distintas comunidades autónomas. Los estudiantes ya no se avergüenzan de pronunciar y cada vez más universidades públicas ofrecen grados bilingües. En medio de esta carrera para conseguir que los españoles hablen idiomas desde muy niños, una región ha reabierto el debate sobre cuál es el mejor perfil para enseñar idiomas. La expresidenta madrileña Esperanza Aguirre apeló a la insumisión para poder contratar docentes nativos sin pasar por un proceso de oposiciones. Y, antes de que un cambio de normativa lo permitiera, incorporó a la red pública a una treintena de docentes de Gran Bretaña e Irlanda del Norte que imparten Educación Física, Tecnología y Plástica. Hablan inglés, pero no español.

Su elección —que otras comunidades autónomas como Andalucía quieren seguir previo desarrollo de una normativa específica— plantea una serie de preguntas relativas a la docencia de idiomas. ¿Es mejor recibir clases de un profesor nativo? ¿Cuáles son los requisitos indispensables que debe cumplir un docente de idiomas? ¿Y cuál es el estado de salud del aprendizaje de otras lenguas en España?

No existe un único perfil válido para estos docentes. En lo que coinciden los distintos especialistas consultados (y también los representantes de las principales asociaciones de padres de alumnos) es en que lo importante no es tanto que el profesor sea nativo como que sea buen profesor. “Lo fundamental es no tener posiciones ideológicas”, reflexiona Rot Pryde, director en España del British Council, una institución con más de 75 años de trayectoria que en estos momentos forma a 750.000 profesores de inglés en India. “La gran mayoría de los profesores del mundo no son nativos, sino ciudadanos del país”, añade Pryde. “El requisito imprescindible de nuestros profesores en España es que tengan una buena formación, que conozcan el inglés y el español muy bien y que estén al tanto de lo último en fórmulas de enseñanza”.

El punto de vista es similar en el Instituto Cervantes, la gran institución embajadora del español. “No reclamamos a nuestros enseñantes que sean nativos, sino que dispongan de una licenciatura, que tengan competencias comunicativas, que comprendan los procesos de aprendizaje y conozcan el origen de las palabras, la gramática y el vocabulario”, explica Richard Bueno, subdirector académico del Cervantes, que cada año trabaja con unos 1.000 docentes de los que la gran mayoría (97%) son nativos, aunque no sea un requisito imprescindible. Tampoco es una condición excluyente en el British, aunque la “inmensa mayoría” de sus 750 profesores en España son británicos, según una portavoz de la institución.

En el Cervantes y el British Council la mayoría son autóctonos

Las dos instituciones reconocen las ventajas de un enseñante que transmite su lengua materna. “Lo mejor es pensar para qué necesitamos cada perfil. Los no nativos pueden fallar en el conocimiento de la cultura contemporánea de un país, pero conocen muy bien el idioma de sus alumnos y los puntos débiles o los false friends”, señala Pryde en referencia a los falsos amigos, aquellos términos que se asemejan en dos idiomas pero tienen significados diferentes, como sensitive, que significa sensible, no sensitivo. “El nativo usa un lenguaje muy actual, pero no siempre sabe cómo analizarlo. En casi todos los casos son grandes auxiliares de conversación, pero no necesariamente buenos docentes. Creo que el profesor ideal es una mezcla de ambos”, reflexiona.

“Cuando uno enseña su primera lengua tiene más seguridad, por ejemplo, a la hora de colocar una preposición, pero eso se puede estudiar. Lo importante es hacer hincapié en la formación del profesorado y apoyarse en las nuevas tecnologías. Los recursos de audio o de vídeo son infinitos frente a problemas de pronunciación”, apunta Bueno.

El aprendizaje de idiomas en España ha mejorado, pero aún está a la cola de Europa. El 46% de los españoles asegura dominar una segunda lengua (inglés, en la mayoría de los casos) para mantener una conversación, según el último eurobarómetro sobre idiomas, publicado el pasado junio. El porcentaje sube dos puntos respecto a la encuesta anterior de 2005, pero queda lejos de la media (54%). Solo el 15% de los españoles cree que puede leer artículos de periódicos y revistas en inglés (10 puntos menos que en Europa) y un 12% se ve capacitado para mantener una conversación en esa lengua (la media europea vuelve a ser un 25%).

Otro examen paneuropeo, Cifras clave sobre enseñanza de idiomas en los colegios en Europa, publicado el pasado septiembre, revela que España es el país con el porcentaje más alto de profesores invitados (extranjeros) que pasan más de un mes en las aulas. Son el 21,3%, tres veces más que la media europea y la gran excepción junto a Malta (11,4%). No existen encuestas recientes de cuáles son las preferencias a pie de calle, según indican desde las empresas de estudios de opinión Metroscopia y TNS Demoscopia. Seis de cada 10 españoles preferían un profesor nativo hace más de una década, según un estudio de Demoscopia para Opening de 1999, frente al 7% que solicitaba uno local.

España es el país de Europa

con más maestros extranjeros

Los distintos especialistas consultados consideran que aún elegiríamos mayoritariamente a un nativo, aunque creen que se trata de un prejuicio. “¿Nativo de dónde? ¿De Gran Bretaña, de Estados Unidos, de Irlanda? Funcionamos por estereotipos. De lo que hay que hablar es de expertos, de profesores con experiencia, porque con la etiqueta de nativo puede colarse cualquier persona sin especialización”, considera María Dolores Pérez Murillo, profesora de la Complutense y coautora del informe de evaluación del programa de educación bilingüe del British y el ministerio. “Es el mito de la pronunciación maravillosa, del español de Valladolid o del inglés de Harvard. Pero el 90% de los hablantes del español no tienen acento de Valladolid porque son sudamericanos”, ahonda el profesor Antonio Ubach, filólogo y profesor de la Complutense de Madrid, que empezó su carrera como nativo de español. Recuerda su primera clase, después de acabar Filología Hispánica, “en teoría la mejor formación posible en esta situación”. Tenía que explicar el imperativo: “Todo fue sobre ruedas hasta que el listillo de la clase, que siempre los hay, me preguntó cómo se hacían las frases en negativo”. Cuando comprobó “con terror” que solo encontraba ejemplos con el presente de subjuntivo, le respondió que era demasiado complicado para un día. Lo dejó para la clase siguiente. “¿Cómo le explicas qué es el subjuntivo a alguien en cuyo idioma no existe ese concepto?”, reflexiona.

“Quizá la demanda de los nativos tiene que ver con que hace años no había suficientes profesores preparados y hubo que recurrir a ellos”, señala Pilar Medrano, responsable del programa bilingüe del Ministerio de Educación. La Comunidad de Madrid y la Junta de Andalucía buscan nativos para sus centros. En el primer caso, el Gobierno regional madrileño ya ha contratado a 28 profesores sin someterlos al proceso previo de oposiciones, lo que ha provocado una airada reacción de los sindicatos y de la oposición, que amenazan con querellas.

Un portavoz del Gobierno regional explica que Madrid cuenta con 3.877 funcionarios con nivel suficiente (C1) y unos 1.500 auxiliares de conversación cada año. La contratación sin filtros públicos de los 28 nativos lo atribuye a “un problema puntual en algunos institutos” en los que las plazas no se pudieron cubrir con un “funcionario acreditado”, aunque Madrid sí dispone de docentes habilitados en las listas de espera de interinos. La Consejería de Educación madrileña asegura que se les ha fichado en virtud de convenios firmados con universidades británicas que tampoco han hecho públicos. Los contratados poseen titulación reconocida por el Ministerio para impartir clases en España. Se les pide experiencia previa en centros públicos en sus países de origen, pero no se exige que sepan hablar español.

Andalucía, por su parte, incluyó la posible contratación de nativos en la Ley de Educación regional y en un decreto posterior que aún tiene que desarrollar y que aboga por la selección de docentes “a través de convocatorias públicas de la consejería competente en materia de educación”.

Lo del español de Valladolid o el inglés de Harvard es un mito”

Pilar Medrano da dos posibles motivos para este tipo de contrataciones. Por un lado considera que “los programas bilingües han crecido tantísimo que se necesitan expertos no solo para enseñar inglés, sino especialistas para materias en inglés. Y ahí sí faltan profesores en España”. Otro motivo es que las Administraciones “responden a la idea de la sociedad, quieren complacer a los padres que, en general, demandan este tipo de docentes”.

“Disponer de un nativo es importante siempre que también sea profesor. Un inglés sin conocimientos en pedagogía no sirve”, señala Luis Carbonel, presidente de Concapa, la principal confederación de asociaciones de padres de los centros concertados. Más allá de eso, Carbonel reclama “una buena preparación en idiomas” de todos los enseñantes españoles sea cual sea su materia. Las familias con hijos en los centros públicos piden que cualquier profesor nativo “siga los mismos procesos para su contratación que el resto y, por supuesto, que se le exija que domine el español”, asegura José Luis Pazos, de la confederación de asociaciones de padres de la escuela pública (CEAPA) y presidente de la madrileña FAPA Giner de los Ríos.

Pazos se queja de que los 28 profesores contratados en Madrid no pueden participar en la vida del centro porque sus carencias con el castellano les impiden pronunciarse en reuniones de profesores, juntas de evaluación y tutorías. Y añade otra crítica al modelo de enseñanza pública de inglés. “Nos llaman muchas familias que deciden cambiar a sus hijos de un centro bilingüe en primaria a un instituto ordinario en secundaria porque no salen bien preparados”. Un 10% de alumnos hace ese cambio, según el portavoz de la Consejería de Educación, que lo atribuye a “infinidad de factores”. Según Educación, los padres deciden en función de “la cercanía del centro o la preferencia por un proyecto educativo de otras especialidades, como institutos deportivos o tecnológicos”.

Más allá del docente, está el papel del alumno, al que los distintos especialistas recomiendan interés y dedicación. “No vale darse el atracón un fin de semana pensando que se va a avanzar tres peldaños”, sugiere Richard Bueno desde el Cervantes. La profesora Medrano invita a perder el miedo: “Los españoles tenemos mucho sentido del ridículo, pensamos que debemos hablar perfectamente otra lengua aunque no nos importe cometer errores en la propia. Tal vez somos exageradamente autocríticos”.

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