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España reduce a la mitad su presencia en programas espaciales

El presupuesto para la agencia europea será de 102 millones de 2013 frente a los 200 comprometidos este año. La industria nacional pagará el recorte

Un cohete Ariane 5 durante su preparación para el lanzamiento en la base espacial de Kourou. EL PAÍS

España reduce a la mitad su participación en los programas de la Agencia Europea del Espacio (ESA) a partir del año que viene, con un presupuesto de 102 millones de euros en 2013, frente a los 200 anuales comprometidos en los últimos años. La situación es grave y decisiva para el sector espacial justo en este momento, ya que la semana entrante se reúne en Roma el Consejo de Ministros de los 18 países miembros de la agencia para decidir los nuevos programas de los próximos dos años y diseñar los planes de la Europa espacial a medio plazo. La representación española será incluso de menor nivel que la de otros países, ya que no asistirá el ministro José Manuel Soria y será el secretario general de Industria y de la Pequeña y Mediana Empresa, Luis Valero, quien representará a España en Roma.

España se juega perder la posición que ha logrado en dos décadas de esfuerzo de la Administración pública y de las empresas, señalan fuentes del sector. Además, el hueco que deje lo aprovecharán las industrias competidoras de otros países. Una veintena de firmas del sector en España suman un total de 3.200 empleados altamente cualificados en sus plantillas, más los empleos derivados de la subcontratación.

Cada país miembro de la ESA tiene que pagar una contribución proporcional a su PIB —la de España es de casi el 7%— al programa obligatorio con la que se financian, sobre todo, las actividades científicas y los gastos de funcionamiento. Pero el resto de los proyectos de desarrollo tecnológico, incluidos los de observación de la Tierra, telecomunicaciones, astronautas, los cohetes o las naves espaciales del programa tripulado, se financian con el dinero que los países deciden aportar en cada uno de ellos. Estos programas optativos son especialmente estratégicos, ya que cada delegación suscribe los más apropiados para su industria. El presupuesto total de la ESA en 2012 supera ligeramente los 4.000 millones de euros.

José Manuel Soria no asistirá a la cumbre ministerial del sector en Roma

“España tiene que demostrar ante sus socios europeos que mantiene sus compromisos políticos y garantizar dotaciones presupuestarias en continuaciones de programas en curso. Por otra parte, debe suscribir, además, un mínimo de nuevos programas como expresión de compromiso futuro con sus socios europeos”, advirtieron la patronal del sector aeroespacial Tedae y su comisión Proespacio en una carta dirigida el 5 de octubre a la Secretaría General de Industria y al Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), que lleva la gestión técnica de la delegación española. Los empresarios expresaban la necesidad de que España mantenga su posición de quinto país contribuyente de la ESA y recalcaban la necesidad de “acudir al Consejo Ministerial con una delegación potente liderada por el ministro de Industria, Turismo y Energía”. Los empresarios recuerdan que el espacio es un sector estratégico y que “constituye el paradigma de la actividad innovadora que debe potenciarse”.

En los últimos años, España estaba comprometida en las actividades opcionales de la ESA con una cantidad superior a su contribución obligatoria. En cualquier caso, todos los proyectos se rigen por el llamado justo retorno, por lo que la industria de cada país logra contratos por una cantidad total igual a lo que se ha aportado. Así, el hecho de que España reduzca a la mitad su participación en la Agencia significa que sus empresas optarán a la mitad de los contratos que salgan en el futuro. Además, el país arrastra una deuda de 164 millones con la ESA al no haber satisfecho íntegramente sus compromisos en los últimos años, según reconoció Industria en una reciente comparecencia en el Congreso. La dotación presupuestaria prevista de 102,62 millones de euros para 2013 supone un recorte del 11,71% respecto a lo presupuestado para este año, añadió. La diferencia entre lo presupuestado y lo comprometido se va transformando cada año en deuda de España con la agencia.

La carta de Tedae y Proespacio respondía al creciente temor de que España acudiese con escaso presupuesto a la reunión de Roma, lo que repercutiría en baja suscripción de programas espaciales voluntarios para los próximos años y la consiguiente drástica reducción de contratos para las empresas. Los peores temores se han agravado a pocos días de la cumbre e Industria no aclaró ayer a EL PAÍS si suscribirá algún programa voluntario.

La deuda con la agencia europea asciende ya a 164 millones

“Más que nunca, en las circunstancias actuales, España no puede permitirse ceder gratuitamente a otros países europeos el gran capital humano, tecnológico e innovador que tanto hemos tardado en construir y que tanta proyección de futuro tiene”, señalaba la carta. “La industria podría verse obligada a deslocalizar ciertas áreas de actividad trasladándolas a otros países”.

La financiación española de los programas de la ESA aumentó significativamente en los dos últimos consejos ministeriales en Berlín (2005) y La Haya (2008). En la última cumbre, el compromiso español alcanzó los 677 millones para el periodo 2009-2011, situándose como quinto país contribuyente, tras Francia, Alemania, Italia y Reino Unido. Desde 2004, la contribución española se venía incrementando, como media, en un 14% anual y en 2011 fue de 202 millones, según la ESA. Pero poco después del compromiso de 2008, empezaron los recortes en I+D y la deuda con los programas se ha ido acumulando. Tedae y Proespacio proponían una dotación extra de 60 millones en el presupuesto de 2013. “Consideramos que es una cantidad muy modesta comparada con el coste político que está en juego”.

 

Cohetes y satélites

Las grandes misiones científicas de la ESA, como los telescopios XMM-Newton, Herschel y Planck; las naves Mars Express y Venus Express; el explorador cometario Rosetta o la participación europea en el telescopio Hubble y en su sustituto James Webb, se financian con contribuciones obligatorias de los 18 países miembros de la organización, incluida España.

En cuanto a los proyectos en los que cada país elige participar y con qué cantidad de dinero, España optó, en 2008, por programas como los satélites meteorológicos Meteosat, los desarrollos de cohetes y naves espaciales del programa tripulado, un futuro vehículo experimental, un nuevo proyecto de seguridad espacial (SSA) o la misión en el suelo de Marte ExoMars. En total asumió compromisos por 677 millones de euros para tres años. Uno de los programas amenazados si España se inhibe ahora de las actividades optativas, incluida la explotación de la Estación Espacial Internacional, es el Centro de Operaciones y Apoyo a Usuarios (E-USOC) de esa base en órbita.