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EE UU desinfla en Doha las expectativas generadas por la reelección de Obama

En enviado de la Casa Blanca asegura que el Congreso no aceptará límites a las emisiones que perjudiquen el crecimiento económico

Ceremonia de apertura de la Cumbre del Clima de Naciones Unidas en Doha. EFE

Los asistentes a la 18 Cumbre del Clima de Naciones Unidas que este viernes concluye en Doha, confiaban en que tras la reelección de Barack Obama, Estados Unidos adoptaría un rol más activo que el que asumió en 2009 en Copenague. Sin embargo, las propuestas que ese país abanderará durante la última semana de la cumbre han sido calificadas por varios analistas de poco ambiciosas. Los objetivos de Tod Stern, miembro del Departamento de Estado y de Jonathan Pershing, asesor de la Casa Blanca para Cambio Climático, ambos enviados al encuentro, son básicamente dos: alcanzar un acuerdo para eliminar las subvenciones a las entidades que producen emisiones derivadas de los combustibles fósiles a partir de 2015 y lograr otro pacto para controlar los esfuerzos de cada uno de los Estados para reducir sus niveles de contaminación.

Entre los objetivos de EE UU se encuentra alcanzar un acuerdo para eliminar las subvenciones a las entidades que producen emisiones derivadas de los combustibles fósiles a partir de 2015 

“EE UU ya ha tratado sin éxito de introducir la reducción de subvenciones en las cumbres del G-20”, indica en su blog Kyle Ash, responsable de política sobre cambio climático de Greenpeace. El deseo de los responsables de la cumbre es lograr la prórroga del Protocolo de Kioto, un documento que Washington nunca ha ratificado. EE UU y China se presentan como los principales escollos para que esa iniciativa se lleve a cabo. La Casa Blanca insiste en que Beijing debe aceptar restricciones más duras en sus emisiones, pero, a su vez, se resiste a incorporar en su legislación más límites en sus irradiaciones de gases contaminantes.

La Resolución Byrd-Hagel de 1997 prohibió al Senado estadounidense aprobar cualquier tratado relacionado con el clima que dividiera las responsabilidades entre países desarrollados y en vías de desarrollo, y esa en la razón por la que George W. Bush no firmó el Protocolo de Kioto”, explica Rebecca Lefton, analista del Center for American Progress. “Las condiciones apenas variaron en la Ronda de Doha”, señala.

“La Administración Obama es consciente de que el Senado estadounidense no autorizará formar parte de un compromiso como el de Kioto si se mantienen las mismas condiciones que el primero”, señala Lefton. Para que EE UU apoyara la prórroga del acuerdo de Kioto, el texto debería reflejar una equidad entre la responsabilidad que todos los mayores emisores están adoptando para prevenir un incremento de sus emisiones nocivas, en lugar de mantener una separación rígida entre los Estados.

Para que EE UU apoyara la prórroga del acuerdo de Kioto, el texto debería reflejar una equidad entre la responsabilidad que todos los mayores emisores están adoptando para prevenir un incremento de sus emisiones nocivas

China es desde 2009 el primer país generador de CO2, y representa ahora el 29% del total, frente al 16% de EE UU, el 11% de la UE, el 6% de India, el 5% de Rusia y el 4% de Japón, según un informe publicado en agosto por el Centro de Investigación Conjunta de la Comisión Europea. En los últimos cuatro años, EE UU, México y Canadá han tratado de incluir en el Protocolo de Montreal propuestas para reducir la emisión de hidrocarburos, pero todas han sido bloqueadas por India, China y Brasil, todos países emergentes.

Aunque la política medioambiental brilló por su ausencia durante la campaña electoral de EE UU, Obama indicó en su discurso de reelección que el cambio climático iba a ser una prioridad en su segundo mandato. Eso, unido a un verano en el que EE UU ha asistido a la mayor sequía en 50 años, a los efectos del huracán Sandy y a que el 70% de la opinión pública del país, la cifra más alta jamás alcanzada hasta hora, esté persuadida de los efectos nocivos del calentamiento global, de acuerdo con la encuesta publicada en septiembre por la Universidad George Mason, hacían presagiar que Washington adoptaría un papel de liderazgo en Doha.

Si embargo, durante la rueda de prensa que este lunes ofreció Pershing en la ciudad catarí, únicamente destacó los logros de la Administración Obama durante los pasados cuatro años, sin incidir apenas en los asuntos clave de la cumbre. En su primer mandato, el Gobierno federal ha limitado las emisiones de gases de efecto invernadero de los vehículos y las plantas eléctricas y tiene previsto, según precisó Pershing, que para el 2035, el 80% de la producción de electricidad provenga de energías limpias.

La prioridad de Obama pasa por la economía antes que por las políticas sobre cambio climático

Durante una reunión con miembros de ONG, Pershing también reconoció que el Congreso no aceptaría compromisos que no pudieran hacerse efectivos. “Si los límites a las emisiones que se nos proponen pasan por perjudicar nuestro crecimiento económico, el Congreso no los aprobará”, indicó, según las declaraciones recogidas por The Times of India. Unas palabras muy similares a las que Obama pronunció durante su primera rueda de prensa tras ganar las elecciones. “Si vamos a tener que ignorar la creación de puestos de trabajo y la recuperación para luchar contra el cambio climático, no lo haremos”, aseguró.

Que la prioridad de Obama es la economía quedó patente dos días después del inicio de la Cumbre el 26 de noviembre cuando el presidente firmó la disposición que prohíbe a las compañías estadounidenses pagar a la Unión Europea por las emisiones de CO2 de sus aviones. Lo que ocurre estos días en Doha tampoco merece un gran espacio en los informativos, preocupados casi exclusivamente para evitar la entrada en vigor del abismo fiscal, un incremento de impuestos y una reducción de ayudas públicas de 700.000 millones de dólares que entraría en vigor el 1 de enero de 2013.