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Itinerarios y centros concertados

El Ministerio de Educación ha defendido la reforma escolar para combatir el elevado abandono escolar temprano (26,5%, casi el doble de la media UE) y mejorar los mediocres resultados españoles en pruebas internacionales como la de PISA. Lo harán a base de adelantar itinerarios hacia la FP o el bachillerato, reválidas que evalúen la calidad del sistema y fomenten la competitividad entre centros y especialización de estos por materias o planes de calidad. Sus detractores (entre los que hay numerosos especialistas) la han tachado de ideológica y aseguran que aumentará la segregación de alumnos y no arreglará el abandono escolar. Estos son algunos de los puntos clave:

» Itinerarios. Se adelantan tímidamente a tercero de la ESO (se empieza con 14 años), con una asignatura de la modalidad elegida y matemáticas enfocadas a una u otra vía. En cuarto (15 años) tendrán cuatro asignaturas comunes: educación física, lengua (y lengua cooficial si la hubiere), lengua extranjera y matemáticas (los dos tipos), dos de modalidad y una optativa. Además, se crea la FP básica y se adelantan a segundo de la ESO las vías alternativas para alumnos con dificultades.

» Evaluación y reválidas. Las evaluaciones externas en primaria (en tercero y en sexto) no tendrán consecuencias académicas; serán para detectar problemas. Al terminar la ESO, a los 16 años, sí que habrá que aprobar la reválida para lograr el título. Será un examen externo al centro, distinto si lo que se quiere es hacer bachillerato o FP y el título que se consiga dirá si se ha logrado por una u otra vía. Para obtener el título de bachillerato y poder acceder a la Universidad hay que aprobar la reválida, que sustituye a la selectividad. Los que suspendan podrán estudiar FP de grado superior.

» Segregación por sexo. El anteproyecto permite conceder subvenciones a los colegios que imparten educación diferenciada, pese a las recientes sentencias del Tribunal Supremo que argumentan que estos centros no pueden recibir conciertos.

» Especialización. El proyecto promueve tanto la especialización de los centros en determinadas áreas (por ejemplo, la vía hacia la FP o al bachillerato en la ESO) como los planes de mejora de la calidad (los centros que lo impartan podrán tener fondos extra). Los detractores se quejan de que esto puede abrir la puerta a mayor segregación y profundización de guetos. De hecho, esos centros especializados y con planes de calidad podrán hacer que la nota de los alumnos cuente hasta un 20% en el proceso de admisión.