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¿Quién fijará el contenido escolar?

El Gobierno asegura que solo impondrá la mitad del horario

Las autonomías desconfían porque el texto de la reforma permite reducir muchísimo su margen

El ministro de Educación, Juan Ignacio Wert.

O se controla más o se controla menos. Parece lógico que si se lucha contra una “dispersión” inmanejable de contenidos —como dijo el ministro de Educación, José Ignacio Wert— no se puede dar más manga ancha a las autonomías. Sin embargo, Educación sostiene que ha conseguido todo eso a la vez con su proyecto de reforma escolar. Y, de hecho, la redacción de la futura ley deja abierta la posibilidad de que Gobierno central controle mucho más y también de lo contrario; solo sus desarrollos resolverán del todo las dudas.

De momento, la secretaria de Estado de Educación, Montserrat Gomendio, explica que el Gobierno central fijará los contenidos de las asignaturas troncales de primaria, secundaria y bachillerato. Es decir, las principales (por ejemplo, Biología y Geología; Física y Química, Geografía e Historia; Lengua; Matemáticas; Idioma Extranjero) y llenará con ellas la mitad del horario de los alumnos. En la otra mitad del tiempo, las autonomías repartirán el resto de asignaturas, que llaman “específicas” (Educación Física, Plástica, Música, tecnología o Cultura Clásica, entre otras; los estudiantes solo cursarán algunas de ellas), y “de especialidad” (la lengua cooficial, por ejemplo) a las cuales tendrán que dotar de temarios.

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Fuente: elaboración propia.

La intención del ministerio es diseñar del todo las troncales, dejarlas completas; de hecho, el discurso de Wert es que fijará el 100% de contenidos. Pero lo cierto es que la ley dice, y así lo explica Gomendio, que las autonomías podrán aumentarles el horario y meter los temas que quieran en ese tiempo extra. A costa de quitárselo a las horas de las otras materias y teniendo en cuenta que hoy las troncales ocupan entre el 60% y el 75% del tiempo, dependiendo del curso y de la etapa.

Si se aplicase así exactamente, sin otros matices, este esquema daría más libertad a las comunidades que el que tienen ahora, que fijan el 35% de los contenidos y los horarios, menos en las comunidades con de lengua cooficial, que tienen el 45%. Esto contradiría mucho el discurso de la lucha contra la “dispersión”. Pero ni las autonomías se fían ni admite concesiones de este tipo Gomendio. “Nosotros fijaremos los contenidos, los horarios y las evaluaciones [externas, que en ESO y bachillerato serán reválidas] de las troncales. Y en las materias específicas, los objetivos y los estándares de evaluación y las evaluaciones finales”. Ahora mismo, con la ley actual, los desarrollos de las enseñanzas mínimas se dividen en tres partes: “objetivos”, “contenidos” y “criterios de evaluación”, con lo que el Gobierno central liberaría una tercera parte en esas materias específicas.

En todo caso, parece seguro que perderán margen las comunidades con idioma propio, pues ya no tendrán espacio extra, como ahora, para colocar el horario de la materia de su lengua cooficial. Esta queda, fuera de las troncales y las específicas, entre las asignaturas de especialidad (el ministerio insiste en que se trata de una división según de quién dependen, no de su importancia). En esta categoría estarán las materias que las autonomías quieran añadir a la lista de cada etapa.

Algunos Gobiernos autónomos creen que, efectivamente, perderán mucho terreno, tanto las que tienen lengua propia como las que no, al reservarse el Gobierno central las troncales y los objetivos de casi todas las demás y el diseño de las evaluaciones que condicionarán conseguir el título o no, con lo cual te dicen qué se tiene que enseñar sí o sí. “Les decimos dónde hay que llegar, pero no cómo tienen que llegar allí”, asegura Gomendio. A los centros aún les quedaría un pequeño margen para repartir horarios e, incluso, para completar contenidos; será mayor o menor según decidan las autonomías.

Las autonomías podrían aumentar el contenido de las materias troncales

En todo caso, la letra de la futura ley deja abierta la posibilidad de fijar mucho más de ese 50% del horario que asegura Gomendio: el Gobierno central impondrá “los contenidos y el horario mínimo del bloque de asignaturas troncales”; el “horario escolar mínimo” de “las áreas del bloque de asignaturas troncales en cómputo global” tanto en primaria como ESO y bachillerato, “no será inferior al 50% del total”, dice el texto. Es decir, que, en realidad, podría ser mucho más y, en todo caso, se podrían establecer unos temarios tan grandes que en la práctica tendrían que ocupar mucho más tiempo.

El nuevo esquema, además, traslada a las autonomías el quebradero de cabeza que suponen las quejas de los defensores de cada área del currículo por la falta de espacio para sus materias. Con la redacción inicial de la reforma ya levantaron la voz los expertos en música y artes escénicas; filosofía, economía, ciencias, cultura clásica y tecnología. Ahora serán las autonomías las qué decidirán qué asignaturas de ese bloque se dan y cuánto tiempo, y que vías del bachillerato se mantienen.