La ciencia dice basta

Los investigadores salen a la calle en varias ciudades españolas para denunciar los recortes y la fuga de cerebros

Urgen al Gobierno a cambiar su política de I+D

Foto: Uly Martín / Vídeo: LIVE!

La comunidad científica ha dicho basta, y en voz alta, a la situación de declive agudo que padece la I+D en España, con unos recortes de la financiación pública acumulados de un 38,67% desde 2009, el consiguiente alejamiento progresivo de los niveles europeos y la sangría de investigadores abocados a la fuga de cerebros. Lo dejaron ayer muy claro científicos y tecnólogos, profesores y becarios, jóvenes y no tan jóvenes, que se concentraron en varias ciudades españolas exigiendo a Mariano Rajoy un “imprescindible y urgente giro en la politica de I+D que está impulsando el Gobierno”. Bajo el lema de Con I+D+i hay futuro, convocó las movilizaciones el movimiento Carta por la ciencia, un colectivo “que ha logrado englobar, por primera vez en la historia de España, a todos los actores del sistema de Ciencia y Tecnología”, como ellos mismo expresaban en la carta que entregaron en el palacio de la Moncloa.

“Somos la generación mejor preparada, pero nos estamos convirtiendo en la generación regalada... a otros países. Los científicos formados aquí se van fuera para poder hacer una investigación digna”, comentaba José Manuel Fernández, representante de la Federación de Jóvenes Investigadores / Precarios, en la concentración celebrada ayer en Madrid, ante la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense. Otras concentraciones se celebraron en Barcelona, Granada, Valencia, Murcia, Santiago de Compostela, Sevilla, Salamanca, Las Palmas, Tenerife y Málaga.

El manifiesto de la Carta por la ciencia, alerta: “El actual Gobierno está empeñado en reducir el aporte público en I+D+i, conduciendo al colapso a nuestro actual sistema de ciencia y tecnología”. El gasto español en I+D cayó el año pasado al 1,33% del PIB (1,39% de 2010) y se aleja cada vez más de la media europea del 2%. Firman el manifiesto la Confederación de Sociedades Científicas de España (COSCE), la Conferencia de Rectores de Universidad de España (CRUE), los sindicatos CC OO y UGT, los Precarios, la Plataforma de Investigación Digna y la Asociación Nacional de Investigadores Ramón y Cajal.

“Somos una generación regalada a otros países”, dicen los Precarios

“Hemos pasado de más de 9.000 millones de euros, en 2009, a menos de 6.000 en 2013, pero el recorte se centra, sobre todo, en las subvenciones, y si descuentas la inflación, es mayor aún” recordó José Molero, catedrático de economía de la Complutense.

“Nos piden centros de excelencia con coste cero”, señalaba Jaime, con el emblema del INIA (Instituto Nacional de Investigación Agraria) en su bata blanca de laboratorio. “Para la gente joven el futuro es muy negro”, añadía su colega Beatriz.

José Carrillo, rector de la Complutense, sujetó la pancarta con los demás representantes de las asociaciones convocantes. “Cuando los cerebros se van, no hay quien los recupere”, señaló. “El problema es que en ciencia un paso atrás de dos años tiene efecto negativo durante mucho tiempo y la recuperación del sistema te puede costar entre 15 y 30 años”, señaló este matemático.

“Nos arrugan como uvas y acabaremos como pasas”, añade un científico

Tras la lectura del manifiesto sobre la situación crítica de la I+D, los organizadores soltaron globos de colores y el investigador del CSIC Emilio Criado, de CC OO, declaró: “Los recortes significan que la gente que no puede trabajar en España se tiene que ir, igual que los globos”. Añadió que, de confirmarse la insuficiente financiación de la ciencia en los presupuestos del Estado —“como tememos”—, habrá una campaña de actos y movilizaciones. Los convocantes entregaron en Moncloa la carta sobre la situación y pidieron reunirse con Rajoy.

También con sus batas blancas estaban en la manifestación varios investigadores del Centro Nacional de Investigación del Cáncer (CNIO) que, aunque emblemático, no está exento de dificultades económicas. “Todo lo que pasa ahora lo vamos a sufrir dentro de cinco años. Nos están arrugando como las uvas y acabaremos como pasas”, señalaba Ignacio. Se quejaban estos jóvenes investigadores de que ahora, en lugar de tener toda la mente volcada en la ciencia, tienen una parte pendiente de la difícil perspectiva. “Todo el sistema de investigación lo está pasando mal, también el CNIO... no tal mal como otros, pero también”, añadió Juan Manuel, que está haciendo la tesis doctoral sobre fibrosis pulmonar en ese centro. “En este país no se apuesta por la ciencia”, resumió, comentado además que algunos amigos científicos “ya se han ido de España”.

“No nos engañemos. Estos recortes son consistentes con la mercantilización de la investigación que permea el Plan Estratégico de la Ciencia 2013-2020 y su olvido de la investigación básica. Son también consistentes con el modelo de país de vicio y pandereta, como nos muestra las ventajas fiscales del proyecto Eurovegas y las subvenciones a las corridas de toros”, señaló el astrónomo Carlos Eiroa, profesor de la Autónoma de Madrid.

En el Museo Nacional de Ciencias Naturales, del CSIC, no hay dinero para pagar la luz ni el agua y los bolígrafos se los compra cada uno de su bolsillo, se quejaban unos investigadores. “Estamos ahogados”, decían. Fernando Valladares, profesor de investigación en el museo contó que, hace unos días, el presidente del CSIC, Emilio Lora-Tamayo, dijo en una reunión con directores de centros que en la situación actual hay que “capear a la bretona”. “Me fui a ver qué significaba exactamente y resulta que, en una situación realmente desesperada en una tormenta, capear a la bretona es desmontar los aparejos del barco, retirar todo de cubierta y guardarlo en la bodega, trincar el material... los tripulantes se atan como pueden para aguantar, y el barco... quién sabe dónde acabará”.

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