España se desmarca del plan de suelta de cabra montés en el Pirineo

Francia apunta que tendrá 160 ejemplares de Gredos y el Maestrazgo para repoblar la cordillera

Madrid niega un proyecto conjunto tras años de trabajos

Una cabra montés en la sierra de Gredos (Ávila). / PEDRO RETAMAR

España y Francia tienen listo un ambicioso plan de reintroducción de la cabra montés en el Pirineo, extinta en la vertiente francesa desde 1910 y en la española desde 2000, cuando falleció el último bucardo. A través de sus prefecturas en la zona, Francia hizo público el pasado 19 de noviembre el plan, en el que cuenta con 160 ejemplares de Gredos y el Maestrazgo para soltarlos entre 2013 y 2020 en la vertiente norte de la cordillera. Según fuentes conocedoras de los trabajos —y así consta en la presentación francesa—, es el resultado de estudios entre España, Francia y Andorra. A su vez, el Ministerio de Medio Ambiente presentó el pasado 18 de diciembre a las comunidades autónomas el “estudio de viabilidad del proyecto de reintroducción de la cabra montés en la cordillera pirenaica”. Sin embargo, anoche una portavoz del Ministerio de Medio Ambiente español negó que exista tal plan y se desmarcó de las informaciones que dan en su web las prefecturas francesas. Aseguró que el proyecto “está suspendido” por dudas técnicas.

La subespecie pirenaica de la cabra montés (Capra pyrenaica pyrenaica) está extinguida desde que el 6 de enero de 2000 fue hallada muerta la última bucarda. Yacía bajo un árbol en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido (Huesca). En la vertiente francesa había desaparecido casi un siglo antes, después de décadas de caza abusiva. Tras ser descrita como una subespecie distinta, en los Pirineos fue perseguida con ahínco.

EL PAÍS

En la Península la especie siguió otro destino. La designación, en 1905, de un “coto real de caza” en Gredos para Alfonso XIII, creó una reserva en la que se mantuvo y desde la que se recuperó. Actualmente hay entre 60.000 y 100.000 ejemplares de dos subespecies (Capra pyrenaica hispanica y Capra pyrenaica victoriae), que cubren una franja desde Cádiz hasta Tarragona, y con poblaciones en Gredos, la cordillera cantábrica y Madrid.

La especie se reproduce con facilidad y en algunos casos ya da problemas por exceso de población. En Aragón, ya cerca del Pirineo, hay una pequeña población que hace 20 años escapó de un coto de caza. El problema es que procede de Cazorla, de la subespecie con menos variabilidad genética, por lo que alentar su dispersión no es la mejor idea.

El bucardo se extinguió de la vertiente francesa en 1910

Francia, que ha logrado con éxito multiplicar la población de la cabra de los Alpes, pidió a España impulsar la repoblación. Ambos países comenzaron a trabajar la pasada legislatura en un programa de repoblación en los Pirineos. En noviembre pasado, prefecturas francesas afectadas publicaron para alegaciones su “plan de reintroducción del bucardo en los Pirineos franceses 2012-2020”. En la web de la prefectura de la región de Midi-Pyrénées hay nueve documentos sobre el proyecto. El texto cuenta la mitad del plan, que incluye el traslado de 160 ejemplares desde Gredos y el Maestrazgo.

El documento francés explica que la reintroducción tiene sentido puesto que la cabra montés desapareció por la caza, que ese riesgo ya no existe y que su reintroducción es “un acto de reparación de los daños infligidos por el hombre al patrimonio natural”. Añade que la clonación —que intentó sin éxito un instituto español— ofrece “perspectivas muy débiles” y que “la belleza de la especie, su facilidad de observación y los pocos problemas que genera a las actividades humanas son factores favorables a la buena aceptación de las poblaciones locales”. La fecha prevista para la primera reintroducción es la primavera de 2013.

En la península Ibérica hay más de 60.000 ejemplares y es especie cinegética

La cabra montés se ve como una fuente de ingresos por el turismo y, si triunfa la repoblación, en unas décadas puede ser posible su gestión cinegética. Francia considera que su reintroducción es, junto con la del oso, prioritaria en su Estrategia pirenaica de valorización de la biodiversidad.

El plan francés detalla que hay dos fases: entre 2013 y 2020 se trata de llevar unos 20 ejemplares al año procedentes de Tortosa y Gredos con destino a dos localizaciones. Se trataría de 10 hembras de cuatro a siete años y cinco machos de tres a cuatro años y otros cinco de entre siete y ocho. Un grupo iría a Pic long y otro a Ardiden (en dos parques naturales). Concluido el traslado, empezaría una fase de entre 10 y 15 años para ampliar el esfuerzo de repoblación donde fuese necesario.

Fuentes conocedoras del plan señalan que España tiene preparado un documento similar que incluye el traslado de cabras dos puntos: en Lleida y Navarra. Fue presentado el pasado 18 de diciembre a la Comisión Estatal para el Patrimonio Natural y la Biodiversidad, en la que están representadas las comunidades. Dichas fuentes señalan que el obstáculo para su aprobación ha sido el recelo de las comunidades afectadas: Aragón ni ofreció un lugar para valorar la idoneidad de la reintroducción y Cataluña no lo ve con buenos ojos. Este diario intentó ayer, sin éxito, obtener la versión de la Generalitat catalana.

Una portavoz ministerial admitió los recelos autonómicos al estudio, pero aseguró que este “está suspendido” y que la secretaría de Estado de Medio Ambiente “no ha negociado con el Gobierno francés en ningún caso sobre este asunto”. Alegó que era un proyecto de la pasada legislatura que “plantea dudas técnicas”.

Sin embargo, la documentación oficial de Francia explicita que “los contactos interministeriales entre Francia, España y Andorra desarrollados en 2012 en el marco de la puesta en marcha del proyecto común de la Estrategia pirenaica de valorización de la biodiversidad han estado marcados por un deseo de colaboración [...] particularmente en el tema de la restauración del bucardo”. Uno de los documentos detalla que la captura de los ejemplares sería competencia del “Ministerio de Agricultura, Medio Ambiente y Alimentación”, la denominación de la actual legislatura. El proyecto necesita la aprobación de España, no solo por ser el origen de los animales, sino porque cualquier suelta en la vertiente francesa acabaría cruzando al sur.

Al contrario que con la reintroducción del oso, la cabra montés apenas generaría oposición sobre el terreno. Carlos Barrera Sánchez, síndic del Valle de Arán, la máxima autoridad de la comarca, explica que en la zona no tendría rechazo: “Hemos hablado con los cazadores y los ganaderos y no tienen ningún temor”. A Barrera solo le preocupa teme el precedente del oso: “Francia consiguió fondos europeos para reintroducir osos de Eslovenia e inmediatamente varios de ellos pasaron la frontera. Ahora tenemos 17 osos censados en el Valle de Arán”. Barrera sí lamenta la falta de información. Cuenta que se enteró del programa por Francia hace año y medio y que desde entonces ha habido reuniones con el ministerio español.

Fuentes próximas al proyecto explican que los detalles técnicos están estudiados: las trampas necesarias, los anestésicos y cómo sería el traslado por carretera. Pero ahora todo queda en el aire.

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