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Los cerrajeros boicotean los desalojos

Los profesionales de Pamplona rechazan cambiar las cerraduras en los desahucios

Iker de Carlos portavoz de la asamblea de profesionales de la cerrajería de Pamplona que se oponen a colaborar con los desahucios.

Un anciano enfermo que se pone apresuradamente los pantalones para salir de su casa o una familia llorando en un banco frente al que hasta entonces había sido su portal. Situaciones como ésta son las que han llevado a todas las empresas de cerrajería de Pamplona a negarse a realizar desahucios. La decisión la tomaron hace tres semanas en la primera reunión de la Asamblea de Profesionales de la Cerrajería de la capital navarra. Éste fue el único punto del orden del día y se aprobó por unanimidad. Las 15 empresas de cerrajería que trabajan en el área urbana de la ciudad lo tuvieron claro debido a la experiencia vivida los últimos años, en los que han pasado de un desahucio al mes a una media de tres semanales.

El cerrajero, en un desalojo judicial, suele llegar después de que los ocupantes del piso ya se han ido. Su papel consiste en desmontar la cerradura original, poner una nueva y entregar las llaves al procurador, que luego las entregará al banco que se ha adjudicado la vivienda. Son los procuradores que representan a las entidades financieras los que deciden a qué cerrajero llamar para este tipo de trabajo. Lo suelen hacer aleatoriamente, pero según afirma Iker de Carlos, portavoz de la Asamblea de Profesionales de la Cerrajería de Pamplona, “tendrán que llamar a partir de ahora a cerrajeros de fuera de Navarra”.

“Cuando lo ves por televisión es diferente de cuando vas allí. Sabes que estás colaborando en echar a la gente de su casa y que encima se quede con una deuda perpetua que va a tener que seguir pagando”, recalca el portavoz de la Asamblea, que trabaja en la tienda que regenta su familia. “Sabemos que no vamos a comenzar una revolución, pero queremos que sirva como mecha para que la sociedad navarra se plantee cómo solucionar una situación injusta”, añade Iker de Carlos.

Hay ocasiones en la que la labor del cerrajero va más allá del cambio de cerradura una vez la vivienda ha sido desalojada. Cuando la oposición del desahuciado es firme, incluso, han de abrir puertas para que se lleve a cabo el mandato judicial. Es el último eslabón para ejecutar los preceptos de una ley, la hipotecaria, que aún no se ha conseguido cambiar. En la misma línea que los cerrajeros de Pamplona se ha manifestado la Unión de Cerrajeros de Seguridad. Tiene 300 empresas asociadas que concentran a más de 2.000 profesionales contrarios a participar en desahucios considerados de “extrema gravedad”. Así se refieren a casos en los que familias completas, ancianos o niños se vayan a quedar en la calle por el cumplimiento de la norma, tal como explica el presidente de esta federación, David Ormaechea. “Como profesionales y personas tenemos conciencia y lo que nos dicta es que no podemos participar en esos hechos”, señala.

Uno de los cerrajeros que forma parte de este colectivo ya ha actuado conforme a su conciencia. Fue en Barcelona, cuando se encontró a un padre con sus cuatro hijos, uno de ellos con problemas psíquicos. “Era una situación en la que creía que no debía actuar y se fue”, explica Ormaechea. “Si tuviera que estar el director de la oficina bancaria allí, no habría tantos casos”, añade quien asegura haberse encontrado con situaciones realmente dramáticas.

La mayoría de firmas de cerrajería en Pamplona son pequeñas y familiares y según De Carlos, no pueden ser ajenas a una realidad que afecta a personas de su entorno. Según datos aportados por la Plataforma de Afectados por las Hipotecas en Navarra (PAHN), en la comunidad foral se cierra el año con más de 700 desahucios. Supone una media de dos desalojos diarios. Según los profesionales de la cerrajería, en los últimos años este tipo de trabajos ha llegado a suponer algo más del 10% de la facturación. Se trata además de una labor que está mejor pagada que las que realizan habitualmente, porque la mano de obra de servicio judicial es más cara que la ordinaria y en muchos casos se realizan desplazamientos fuera de Pamplona.

Desde que los cerrajeros tomaron la decisión de plantarse ante los desahucios, hace tres semanas, no tienen noticia de que ninguna empresa de la zona haya colaborado en los desalojos, pero Iker De Carlos reconoce que tienen “curiosidad por saber cómo reaccionarán los bancos” a su decisión. “O llaman a alguien que venga de fuera de Navarra, o se suman a la causa”, proclama el joven portavoz de los cerrajeros.

No ha habido oportunidad de comprobar la reacción de las entidades bancarias, ya que, según la PAHN, se ha producido una acuerdo entre los bancos para no realizar desahucios durante las fiestas navideñas.

La plataforma de afectados por las hipotecas surgió al comienzo de la crisis y considera la iniciativa de los cerrajeros como una muestra del hartazgo ciudadano ante una situación injusta y recalcan que fueron los propios cerrajeros los que se pusieron en contacto con ellos después de tomar la decisión. Guillermo Perilla, uno de sus portavoces, reseña que el paso dado por los cerrajeros navarros ha sido “muy noble” y confían en que se extienda al resto de España.