“Mamá, trae lejía al hospital”

La suciedad se acumula en el Hospital General de Alicante tras 13 días de huelga por el impago de la limpieza

Pacientes y empleados sufren la falta de higiene

Un paseo por el Hospital General de Alicante permite comprobar la insalubridad del recinto por la huelga de limpiezas. / EL PAÍS

El Hospital General de Alicante no huele a hospital. Huele a sumidero y a acumulación de basuras. Impresiona ver las manchas en los suelos. Algunas son recientes, otras son auténticas costras sobre el pavimento, el azúcar de los refrescos solidificada. Diversas frases recorren los pasillos del centro como un mantra: "Esto es una vergüenza", "esto es un asco", "pero aquí qué está pasando". Y lo que está ocurriendo en el hospital de referencia de la provincia de casi dos millones de personas es que lleva 13 días sin limpiar por huelga debido a reiterados impagos de la Administración valenciana.

"Mi madre me ha traído un bote de lejía para el váter", señala Merche Alonso, ingresada hace seis días a la espera de una resonancia: "El servicio mínimo en mi planta es cambiar la bolsa de basura del baño. Debajo de mi cama hay siete centímetros de pelusa. Hay gente asmática, es una vergüenza que estemos así. Quiero que me den ya el alta porque cualquiera puede coger aquí una enfermedad", dice esta enferma, que anima a los demás a presentar reclamaciones.

La falta de capacidad de las autonomías para abonar a tiempo servicios básicos para el sistema de salud, en este caso la limpieza, añade un nuevo foco de conflicto a un sector sanitario movilizado en varias regiones contra los recortes de servicios y de personal o planes privatizadores como el de Madrid. En noviembre, una plataforma de proveedores de la sanidad pública valenciana que agrupa a una treintena de empresas denunció que se le adeudaban entre 28 y 30 millones de euros. En toda España, la deuda sanitaria con los proveedores se calcula en 7.000 millones al cierre de 2012.

En Alicante la primera víctima es la higiene. Milagros Martínez, una enfermera que viene a entregar su baja, comenta en un ascensor "la vergüenza" que supone el estado del hospital desde que los servicios de limpieza hospitalarios comenzaran la huelga el 26 de diciembre. "Tienen que pagarles ya, esto no puede seguir así". Al abrirse las puertas del mismo ascensor, una mujer exclama "¡madre mía, cómo está esto!" y opta por las escaleras. El ascensor tiene una montaña de basura de unos 40 centímetros de altura.

El centro sanitario es a simple vista un auténtico foco de insalubridad: plásticos por los pasillos, manchas de todo tipo en el suelo, botellas, latas, papeles. Ni rastro del olor característico a desinfección. Los únicos puntos de total asepsia son urgencias, cuidados intensivos, neonatología, paritorios, quirófanos, esterilización y zonas sensibles de maternidad.

Luis Iborra, un alicantino recién llegado de México, hizo una síntesis muy gráfica: "Me he sentido muy extraño. Es un poco Walking Dead (en referencia a la serie televisiva de terror), parecía que iba a salir un zombi en cualquier momento", cuenta este cámara de televisión que acudía a visitar a su hermana, madre reciente.

Paco José Sala, ingresado en Neumología por una mancha en el pulmón, pasea por un pasillo algo incrédulo: "Esto es una marranada. Da angustia, es un estercolero. Yo aún respiro bien, pero hay gente tragando polvo, gente que o le enchufan la mascarilla o se lo traga entero", dice refiriéndose a su compañero de habitación. "Las enfermeras ponen problemas a los que se traen la lejía y la fregona de casa", remata.

Al inicio de la huelga, la empresa alemana Klüh Linaer adeudaba a sus trabajadores los meses de noviembre, diciembre y la extra de Navidad. Desde el inicio de la huelga el día 26, los trabajadores han conseguido que se les pague noviembre y la extra. La Conselleria de Sanidad, junto a la de Economía, asegura que están conversando con la empresa para que los trabajadores "reciban lo antes posible la nómina de diciembre".

"Esto es la sanidad que nos viene", comenta en la unidad de Enfermedades Infecciosas la auxiliar de enfermería Lourdes Pérez. "Ya es la segunda Navidad que les hacen algo así (a los empleados de la limpieza), las pasadas fue otra empresa distinta", la que les dejó dinero a deber por un servicio que se subroga cada dos años. Lourdes y su compañera María Teresa Requena han aprovechado que quitaban el belén de la planta para limpiar "algo". Si no, cuenta Requena, "es desesperante ver los pasillos sucios y las habitaciones. Huele horroroso. Y cuando entra la luz se ve la pelusilla hasta el final del pasillo".

El paro se extiende a 13 ambulatorios

“Nadie da la cara, a quién reclamamos”, dice Clara Isabel Parejo llorando en un banco frente al hospital. Esta mujer, limpiadora durante 22 años del hospital alicantino, cuenta casos de ayuda económica entre unos y otros de los 240 trabajadores en huelga, habla de cortes de luz y agua, de nochebuenas con velas y sueldos entre los 400 y los 1.000 euros. Francisco García, del comité de empresa de esta mercantil alemana, constata el abandono que aseguran sufrir sus compañeros: “Cuatro días pasamos llamándoles y nada. Aparecieron por aquí el noveno día de huelga diciendo era solvente pero que no pagarían hasta que la Consejería lo haga antes”.
La empresa Klüh Lanier ha respondido en un comunicado que lo adeudado “no llega ni al 10%” de los 300.000 euros de deuda que dice el comité y considera demasiado “drástica” la medida de huelga. La empresa asegura que comenzó a prestar sus servicios un mes antes que el resto de adjudicatarias de diversos lotes de la sanidad valenciana “con el fin de liberar a la plantilla del hospital del problema de impagos que venían soportando de la anterior adjudicataria”, ESABE Limpiezas Integrales S.L. Esta empresa, también por Navidad, dejó varios impagos y ahora está denunciada por los trabajadores.
Mañana estos se encerrarán a las seis de la mañana en la recepción del centro. Ayer, se sumaron a la huelga los 55 trabajadores de los otros 13 centros sanitarios comarcales cuyo servicio de limpieza depende de Klüh Lanier.
Francisco Utillas —22 años en el hospital— explicó que la relación trabajadores/empresa se limita a recibir material. “Lo compran ellos y otra empresa privada nos los reparte. Cada vez son de una marca, será que no pagan a proveedores”, dice sarcástico. Los turnos de trabajo “van por la inercia” de muchos años. “Esto es lo que se le viene a España encima. Estamos fijos en el hospital, no pagan y la gerencia mira a otro lado”.

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