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Corregir cientos de exámenes en minutos

Un profesor de La Laguna crea junto a un grupo de alumnos un sistema que crea y comprueba test

Un examen en la Universidad Pablo Olavide de Sevilla. / GARCÍA CORDERO

Un programa informático que corrija cientos de exámenes automáticamente en solo unos minutos puede ser un sueño para algunos y un fiasco para otros. Para Alfonso Escolano, profesor de la Facultad de Informática de la Universidad de La Laguna, en Tenerife, era una necesidad. “Intentar hacer evaluación continua con 100 alumnos era como pegarse un tiro en el pie”, explica mientras recuerda los fines de semana encerrado en casa corrigiendo a mano las pruebas. Desde hace un año, esa escena no se ha vuelto a repetir gracias al sistema Gexcat (Gestión de Exámenes y Corrección Automática de Test) que ha creado junto con cuatro de sus alumnos y que lanzaron al mercado el pasado octubre tras varios meses de pruebas.

“Escaneo las hojas de respuestas y en media hora los estudiantes tienen las notas en sus correos electrónicos”, resume Escolano. Para que esto sea posible, el profesor y los estudiantes implicados en el proyecto han dedicado muchas horas de trabajo. El resultado: un programa para la creación y corrección de exámenes, que permite a los docentes guardar todas las preguntas y respuestas de sus pruebas, que el sistema luego utiliza para corregir los test en apenas unos minutos. También permite enviar la nota por email a cada alumno automáticamente y generar estadísticas de aciertos y errores de cada una de las preguntas; permitiendo así establecer el grado de dificultad de cada cuestión (en función de cuántas veces se falla). Escolano defiende que con Gexcat, el docente dispone de más tiempo para dedicarlo a la enseñanza. “Además, puede detectar en qué puntos de una materia fallan los alumnos y así incidir en ellos en clase”.

“Ya era usuario de otro tipo de sistemas online desde hace 10 años, pero tenía que hacer pequeños grupos para examinarlos en los ordenadores del aula de informática. Con este sistema, como es en papel, puedo examinar a todo un grupo una mañana”, detalla Javier González, profesor de Física en La Laguna. ¿Se puede evaluar el conocimiento de un alumno con pruebas tipo test? “No hay una diferencia importante", asegura González. “Solo tienes que reconvertir la forma de preguntar. En vez de poner un problema que se tarde una hora en resolver; pones cuatro o cinco de resolución rápida. Y puedes evaluar siempre que quieras y ver si los alumnos están estudiando y si han entendido todo”. Ambos profesores coinciden en destacar el “ahorro de tiempo” y las posibilidades que les abre disponer de estadísticas de aciertos y errores. “Si muchos fallan una pregunta, se vuelve a explicar y te aseguras que lo hayan entendido. La siguiente vez, mejoran”, apunta Escolano.

Algunos especialistas en evaluación escolar, como el profesor de la Universidad de Málaga Antonio Matas, matiza que los exámenes tipo test, más con este tipo de herramientas, pueden ser muy útiles para facilitar el trabajo a los docentes, pero qeu a la hora de evaluar hay que complementarlos con otro tipo de recursos: trabajos, preguntas orales, exámenes clásicos...

Vanessa Marín, de 32 años, es una de las estudiantes que desarrolló la herramienta. Sus compañeros de facultad —ella estudia tercero de Ingeniería Técnica Informática— le dan las gracias. “Saber las notas rápido les facilita gestionar su tiempo. Si ven que han aprobado se pueden dedicar a estudiar otra asignatura”, explica. “No pensábamos que fuera a avanzar”, confiesa. Pero Gexcat es ya una realidad que no deja de crecer.

Desde octubre, Innocan ha vendido la herramienta a profesores de varios puntos de España. Uno de sus primeros clientes fue Miguel Ángel Barrera, profesor de Filosofía en un instituto en Lucena (Córdoba). Compró el programa el mismo mes de su lanzamiento. “Los alumnos me dicen si el examen es para la NASA”, confiesa. Lo que más le gusta es poder comentar con los alumnos los resultados con el Power Point con estadísticas que genera el sistema. Barrera considera que “si se plantean bien las preguntas se pueden evaluar correctamente los conocimientos en pruebas tipo test. Y las notas son similares que las de desarrollo”, apunta. El maestro de Filosofía alterna, sin embargo, esta nueva tecnología con los exámenes de toda la vida: preguntas a desarrollar.

De la idea a la empresa

Alfonso Escolano, profesor en la Universidad de La Laguna,considera que el programa que ha creado junto a sus alumnos puede ser un negocio rentable. Él y los estudiantes que participaron en el desarrollo de Gexcat juntaron 10.000 euros para crear una sociedad limitada, buscar un abogado y una oficina en el Parque Tecnológico de Tenerife. Nació Innocan, la empresa que comercializa —por 59 euros la licencia de uso anual— el sistema de corrección automática de exámenes. Una de las estudiantes que ha invertido su tiempo y dinero en este proyecto es Vanessa Marín, de 32 años, que cursa tercer curso de Ingeniería Técnica de Informática de Gestión. “Quien no arriesga no gana”, dice.

Marín, que trabaja unas cinco horas diarias en la pequeña empresa, no recibe ningún sueldo todavía. Ninguno de los impulsores de Innocan cobra. Pero ven en el proyecto una salida laboral de futuro. “Tenemos que empezar a vender licencias”, explica Escolano. Calcula que con unas mil recuperarían lo invertido. “El precio que hemos puesto es muy económico, lo que nos interesa es que se difunda”, asegura entusiasta mientras enseña en pantalla “las maravillas” de su creación.

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