La Duma da luz verde a la ley que prohíbe la “propaganda homosexual”

Partidarios y detractores de la medida protagonizan choques ante la Cámara rusa

La policía detiene a un activista 'gay' ante la Duma. / ANDREY SMIRNOV (AFP)

La ley que castiga la propaganda homosexual ante menores –y que los gais consideran homófoba- fue aprobada este viernes por la Cámara baja de Rusia en primera lectura. Los diputados votaron casi unánimemente: 388 a favor, uno en contra y otro se abstuvo. El documento, que prevé multas tanto a las personas físicas como a las jurídicas que sean encontradas culpables, deberá pasar todavía dos trámites, y se espera que en las etapas posteriores se introduzcan modificaciones para aclarar el concepto de 'propaganda homosexual', que el proyecto actual no define.

Unas cien personas se reunieron esta mañana junto a la sede de la Duma estatal, la Cámara de diputados rusa, para manifestar su actitud ante el polémico proyecto de ley. Había dos grupos: uno, el de los activistas gais que están en contra de la ley, y otro, mucho más numeroso, el de los radicales que están a favor de ella. Estos últimos se mostraban más agresivos y lanzaron varios huevos contra los defensores de las minorías sexuales. La policía, después de limitarse durante unos 15 minutos al papel de observadora, actuó moderadamente y al final detuvo a unas 15 personas entre las más activas de esta manifestación, que no contaba con la necesaria autorización del ayuntamiento. Dos gais continuaron el piquete de protesta con una pancarta que decía: "¡Me niego a ser invisible! P.S. El amor es más fuerte que el odio".

Los parlamentarios comenzaron a debatir la ley a última hora de la tarde, puesto que esta figuraba en el número 22 de la agenda. Y rápidamente procedieron a aprobarla. El comité de la Familia, la Mujer y la Infancia, que ya había discutido anteriormente el proyecto de ley que en marzo pasado presentó la Asamblea de Novosibirsk, reiteró que apoyaba su aprobación pero subrayó que consideraba que en segunda lectura había que introducir ciertas precisiones en el documento.

Concretamente, pide que se considere propangada de la homosexualidad entre los menores los eventos (espectáculos) con participación de gais que se realicen en lugares accesibles a niños, así como también el llamamiento o apoyo de las relaciones homosexuales a través de la televisión en horas en que los niños ven programas en la pantalla chica. A propuesta de Yelena Mizúlina, presidenta del mencionado comité y miembro del partido Rusia Justa, se decidió que hay que dar tiempo para que la gente pueda transmitir a los diputados sus observaciones al documento y se acordó extender hasta el 23 de mayo el plazo para entregar las modificaciones que se debatirán en junio o julio durante la segunda lectura.

La ley discutida hoy en la Duma extenderá a todo el país unas normas homófobas que habían sido aprobadas con anterioridad en otras regiones de Rusia y prevé multas que van desde un poco más de 100 euros para individuos que no sean funcionarios (comparables con las que existen por las infracciones de tránsito) hasta unos 12.000 para instituciones.

Para el Kremlin la ley significará nuevas críticas, tanto en Rusia como en el extranjero. El primer ministro Dmitri Medvédev había dicho anteriormente que no la consideraba necesaria; sin embargo, su partido, Rusia Unida, ha votado a favor. El problema es que los políticos no quieren ir en contra de los influyentes círculos que están a favor de la ley y que consideran la homosexualidad una depravasión contagiosa, de la que hay que proteger a los niños. Se trata, principalmente, de cristianos ortodoxos y musulmanes radicales.

Vitali Milónov, autor de la ley análoga aprobada el año pasado en San Petersburgo, piensa que la homosexualidad es una enfermedad que se puede curar con «ayuno y oraciones». Para Vsevolod Chaplin, jefe del departamento de relaciones de la Iglesia ortodoxa con la sociedad, esta «desviación pecaminosa de la naturaleza humana se sana con los sacramentos, los rezos, el ayuno, el arrepentimiento, la lectura de las escrituras sagradas y de las obras de los santos, así como también gracias a las relaciones con creyentes dispuestos a darles apoyo espiritual».

Pero también en la gente común y corriente los ánimos homófobos están sumamente extendidos en la sociedad rusa. Así lo mostraba el año pasado una encuesta realizada por el Centro Levada: cerca de dos tercios de las personas consultadas consideraron que la homosexualidad era «moralmente inaceptable» y que debía ser castigada.

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