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La Estrategia de I+D+i aspira a un gasto del 2% del PIB en 2020

El Gobierno defiende la convergencia con Europa en ciencia e innovación, pese a que la financiación está disminuyendo

España debe aumentar su esfuerzo en ciencia y tecnología hasta invertir un 2% de su PIB en este sector al final de la década. Es el objetivo especificado en la nueva Estrategia Española de Ciencia, Tecnología e Innovación 2013-2020, aprobada ayer por el Consejo de Ministros y presentada por Luis De Guindos como responsable de Economía y Competitividad (Mineco). El 2% es el mismo objetivo que ya estableció el Plan Nacional 2008-2011, solo que en este caso se fijaba el horizonte en 2010. El Gobierno lo aplaza una década. Además, aunque el documento recalca la convergencia con Europa y el nuevo Programa Marco de I+D (Horizonte 2020), no hay que olvidar que la media de la UE está ya en el 2% del PIB y que el objetivo formal es de alcanzar el 3%. Así pues, el plan español parece ser mantener la distancia que nos separa de Europa, es decir, no retroceder aún más.

Para abordar un camino, además del destino hay que conocer el punto de partida, y la nueva estrategia refleja la situación actual del esfuerzo español en I+D, con un 1,39% del PIB, pero es el dato de 2010, mientras que ya en 2011 se registró una caída (1,31%).

“La Estrategia Española representa un esfuerzo por alinear las políticas españolas con los objetivos europeos perseguidos por la UE en materia de I+D+i”, dice el documento, elaborado por la Secretaría de Estado de I+D+i, en coordinación con las autonomías. Las actuaciones se desgranan en el Plan Estatal 2013-2016, también aprobado ayer. En su intervención tras el Consejo de Ministros, De Guindos volvió a anunciar la creación de la Agencia Estatal de Investigación, sin precisar fecha. Asimismo, destacó “el esfuerzo presupuestario en I+D+i” que se está haciendo y puso un ejemplo: la concesión de créditos a las empresas “en condiciones muy ventajosas”.

El Gobierno redujo en un 15% las subvenciones de I+D en 2012, y en un 14% en 2013; ha suspedido el pago de programas ya aprobados y ha recortado la financiación de los proyectos científicos.

En los indicadores de referencia, la estrategia señala como objetivo para 2020 incrementar el gasto privado desde un 0,60% del PIB, en 2010, hasta un 1,20% en 2020. Según las cifras del Plan Estatal, el Gobierno cuenta con mantener congelada la financiación de las Administraciones públicas en un 0,61% desde 2013 hasta 2016, por lo que el crecimiento tiene que venir del aumento de la inversión privada y de la captación de recursos del extranjero.

Sin embargo, la realidad es que la insuficiente inversión del sector privado —endémica en España y en declive en los años de la crisis— permea todo el documento del Mineco, haciendo énfasis en la transferencia del conocimiento al sector productivo y en la promoción de la I+D empresarial, resumidas en la expresión Desde la idea al mercado.

La estrategia plasma ocho grandes retos sociales que deben guiar las actividades de I+D: salud, cambio demográfico y bienestar; seguridad y calidad alimentaria, agricultura, recursos naturales, investigación marina y marítima; energía; transporte; cambio climático y eficiencia de recursos y materias primas; cambios e innovaciones sociales; economía y sociedad digital; y seguridad, protección y defensa. El documento señala la importancia de la investigación básica y, para incentivar la generación de conocimientos, “se abordarán las transformaciones precisas relativas a la gobernanza de universidades y organismos públicos de investigación destinadas a aumentar su liderazgo científico internacional”.

El Plan Estatal 2013-2016, como instrumento para desarrollar la estrategia, se estructura en cuatro programas: Promoción del talento y su empleabilidad; Fomento de la investigación científica y técnica de excelencia; Liderazgo empresarial en I+D+i; I+D+i orientada a los retos de la sociedad.

Economía admite la fuga de cerebros

La Estrategia de I+D destaca entre sus objetivos “la promoción del talento y su empleabilidad”, anunciando medidas “para favorecer la incorporación y empleabilidad, tanto de doctores como de tecnólogos, técnicos y otro personal de I+D+i a los centros de investigación, universidades, centros de I+D y empresas”. Reconoce, eso sí, la fuga de cerebrosque se está produciendo, aunque sin nombrarla: “La Estrategia Española no es ajena a la intensa competencia internacional por los mejores investigadores y tecnólogos que está sufriendo nuestro país y que está generando importantes desequilibrios a corto plazo; una situación que se corregirá para evitar que los mismos representen a medio plazo una pérdida neta de capital humano”.

Según los datos incorporados en el documento, en España había, en 2011, un total de 215.079 personas trabajando en I+D+i (130.235 investigadores), lo que supone un declive respecto al máximo de 2009 (220.777 y 133.803, respectivamente) y sitúa ambas cifras por debajo de 2008. Esto significa que los investigadores se van (fuga de cerebros), o cambian de ocupación abandonando la I+D o pasan al desempleo, que aumenta con los recortes en contratos, becas y proyectos. Sin embargo, la producción científica española, medida por el número de artículos publicados, no ha caído en estos últimos años críticos de recortes de la financiación de la I+D. Pero hay que tener en cuenta que los artículos son el resultado del largo trabajo precedente, y en España la financiación de la ciencia aumentó notablemente desde 2006 a 2008.

Entre los indicadores de resultados, la nueva Estrategia destaca un aumento del personal empleado en actividades de I+D pasando del 11,8 por mil (sobre población ocupada) en 2010, al 16 por mil en 2020.