Un policía mata a su expareja tras revocarse su orden de alejamiento

El hombre recuperó su arma privada porque la víctima no siguió con la denuncia

La víctima renunció al juicio de faltas y se echó atrás en su acusación

Ciudad Real / Madrid 6 FEB 2013 - 12:14 CET

Los hermanos de la víctima abrazados en el tanatorio de Ciudad Real / Carlos Rosillo

El padre de Pilar, la quinta víctima en España este año por violencia machista, se lamentaba ayer en el tanatorio de Ciudad Real. “Se veía venir”. Jesús, el hermano, muestra en su móvil la presentación en Whatsapp (una aplicación para el móvil de mensajería gratuita), que aún mantenía el presunto asesino: “Límite 48 horas”. Según los familiares de Pilar, el acoso de su verdugo era incesante, a pesar de la orden de alejamiento que pesaba sobre él desde que Pilar lo denunció, el 8 de diciembre. “No la dejábamos ir sola al trabajo, siempre la acompañábamos o esperábamos su llamada cuando llegara al trabajo”. Jesús en este punto se emociona; esa mañana no sonó su móvil.

La víctima, de 28 años, estaba divorciada, vivía en Bolaños de Calatrava pero trabajaba en un centro estético de Ciudad Real, y era madre de un hijo de ocho años. En el juicio de faltas que se iba a celebrar el 13 de diciembre en Ciudad Real no ratificó la denuncia contra su expareja. La orden de alejamiento tenía desde entonces los días contados. El 4 de febrero, día antes de su asesinato, el juzgado de primera instancia e instrucción de Almagro sobreseía la causa. “Ella quiso quitar la denuncia, si hubiera sido por mí no lo habría hecho”, recuerda su padre, que recibió ayer la noticia en Segovia, donde estaba trabajando.

“Él estaba mal”, reconoce la madre de Pilar, “la semana pasada estuvo ingresado en un psiquiátrico, no sé por qué le dejaron salir si no estaba bien, porque no lo está”. La familia cuenta que Pilar estuvo durante su relación muy comprometida con el tratamiento psiquiátrico de su pareja, un policía local de Ciudad Real de 38 años que llevaba varios meses de baja por motivos psicológicos. Los padres de Pilar dicen que no siguieron adelante con la denuncia porque los padres de él, “que son buenas personas”, así se lo pidieron. Su hijo, decía, perdería su trabajo y su vida.

Para la familia de Pilar, la mayor inquietud ahora es saber por qué un hombre al que le habían quitado el arma oficial de la policía local al recibir la orden de alejamiento podía tener otra. Ayer mismo, al revocarse la orden de alejamiento, se le devolvía el arma oficial, pero la investigación indica que el crimen se cometió con un arma diferente. Ese revólver, particular, le fue devuelto tras revocarse el alejamiento, según Efe.

La impotencia les puede cuando denuncian que una persona tan enferma debería estar internado y en tratamiento.

El presunto asesino tenía "Límite 48 horas" en su estado de whatsapp / Carlos Rosillo

El supuesto asesino de Pilar se suicidó sobre las 9.40 en un aparcamiento cercano, tras pegarle tres tiros a la joven. Ignacio Menchén, un vecino de Ciudad Real de 66 años, fue testigo de todo el proceso. “Yo iba a comprar a la frutería, y al irme acercando vi el percal, le dije que dejara de pegarla, porque la tenía agarrada y estaban forcejeando”, cuenta. “Entonces me miró y sin decir una palabra, le disparó. La mató delante de mí. Me quedé paralizado”. Menchén recuerda que otro hombre que pasaba por la calle comenzó a llamar a la Policía, y el presunto disparó contra él, pero falló y el tiro quedó alojado en el muro de un supermercado.

Un portugués que no tiene casa y pernocta cerca del supermercado fue la primera persona que atendió a la víctima, según relató la dueña de una frutería cercana, Rocío Sánchez.

El presunto asesino era vecino también de Bolaños de Calatrava. En la localidad quedan sus padres y dos hijos que tuvo con su anterior mujer. Anoche, suegros y exmujer compartieron el dolor mientras esperaban que el cuerpo llegara al tanatorio de Almagro.

En Bolaños de Calatrava, una pequeña localidad de 13.000 habitantes a unos 27 kilómetros de Ciudad Real, la conmoción es patente. La noticia va por los corrillos entre el dolor y la indignación. “Es un dolor tripartito”, cuenta una vecina, “son tres familias las que están sufriendo con esto: las de la víctima, el asesino y los hijos del asesino”. Miguel Ángel Valverde, alcalde popular de la localidad, ha condenado el asesinato. El Ayuntamiento bolañego ha declarado dos días de luto oficial y la suspensión del pleno que se iba a celebrar mañana. En Ciudad Real, donde sucedieron los hechos, también se ha declarado un día de luto y se ha convocado una concentración de repulsa esta tarde en la Plaza Mayor.

Mientras, el padre de Pilar aún sigue sin terminar de creérselo. Su mujer llora, pero él, que todavía no ha visto a su hija, piensa qué va a decirle a su nieto que este año hará su primera comunión.

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