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Estudiantes filipinos bailan para sumarse a la campaña 'One Billion Rising'. / D. M. SABANGAN (EFE)

Hay cifras escalofriantes y se podría dudar de su validez. Por ejemplo: ¿Es realmente cierto que una de cada tres mujeres en el mundo es violada o maltratada a lo largo de su vida? Eso significaría que mil millones de mujeres, es decir, la séptima parte de la población mundial, sufre algún tipo de abuso o vejación. ¿Imposible? Basta con echar una ojeada a las estadísticas oficiales que maneja la ONU para darse cuenta de que esta cifra es tristemente real. Primero se denunció a bombo y platillo en 2003 a través de un informe de Unifem. En 2008 volvió a ser el objetivo de una campaña titulada Unidos para acabar con la violencia contra las mujeres, lanzada por el entonces secretario general de la ONU, Kofi-Annan, en la que se denunciaba que “la violencia contra niñas y mujeres continúa perpetuándose en cada continente, país y cultura y aunque muchas sociedades la prohíben, la realidad es que a menudo es encubierta o tácitamente condonada.

Y ahora esa cifra regresa al dominio público pero esta vez como arma arrojadiza. “Una de cada tres mujeres del planeta será violada o maltratada a lo largo de su vida. Mil millones de mujeres violadas es una atrocidad. Mil millones de mujeres bailando es una revolución”. Esta es la consigna con la que la activista estadounidense Eve Ensler, que se hizo mundialmente célebre con sus Monólogos de la Vagina en los años noventa, ha lanzado la campaña One Billion Rising, con la que aspira literalmente a poner a bailar a mil millones de personas este 14 de febrero.

“No hay nada más poderoso que el baile. Es contagioso, es sexual, te libera y nadie puede controlarlo. Por eso asusta. La mayoría de las mujeres no nos vestimos como nos gustaría. No vamos con libertad a cualquier sitio a todas las horas del día porque nos da miedo que nos ataquen, nos hagan daño, nos violen. Y cuando bailemos este 14 de febrero la idea es romper esa jaula de patriarcado, de miedo, de intimidación en la que llevamos siglos metidas”. Así explicaba Ensler en Londres el pasado lunes por qué ha querido que el centro de su campaña de concienciación contra la violencia de género sea el baile, un instrumento que ha visto que funciona a la perfección en las almas heridas de cientos de mujeres en Congo, donde a través de su ONG V-Day, ha creado la Ciudad de la Alegría, un centro de acogida para mujeres víctimas de abusos sexuales. “Pero la campaña One Billion Rising no es una llamada solo a las mujeres. Nosotras no nos violamos solas. Por eso es importante que los hombres también se impliquen”.

El llamamiento a bailar el 14 de febrero denuncia el patriarcado

Recién llegada de la India, donde ha sido testigo directo de la protesta espontánea que ha recorrido el país tras la muerte de una mujer violada y asesinada en un autobús a manos de cinco hombres, Ensler, de 59 años, se mostraba muy entusiasta ante la buena acogida de una campaña a la que ya se han unido 190 países, incluido España (donde hay 40 eventos previstos). Cientos de ONG, asociaciones o simplemente grupos de amigas están haciendo una llamada al activismo a través de flashmobs, convocatorias de bailes colectivos en sitios públicos —en Londres se esperan cientos de mujeres moviendo sus caderas frente al Parlamento— y cadenas humanas.

Solo en Bangladesh, 25 millones de mujeres se han unido a la convocatoria. “No es casualidad que esté encontrando tanto eco precisamente ahora. Todos los problemas están conectados: la crisis económica, el cambio climático, la pobreza. Como la violencia de género, no son problemas nacionales, trascienden las fronteras. En la India he visto por primera vez la indignación también en el rostro de muchos hombres. Es responsabilidad de toda la sociedad acabar con la violencia que sufren las mujeres. Educar es una de las claves, pero para que la sociedad cambie de actitud es fundamental actuar juntos, y que eso se vea” proclamó Ensler en Londres.

Sabe bien de lo que habla, puesto que ella misma fue víctima de los abusos sexuales perpetrados por su padre, un ejecutivo respetable, en su Estados Unidos natal, y por eso ha dedicado toda su vida profesional a concienciar al planeta de la necesidad de acabar con la violencia de género.

Y elegir, además, el 14 de febrero, día de los enamorados, no es casual. La campaña le da la vuelta a una fecha extremadamente comercial, que potencia la imagen ñoña de la mujer y obliga a pensar en lo que significa de verdad amar a tu pareja. Además, este día Ensler celebra el decimoquinto aniversario de su ONG V-Day, una de las que más ha luchado por educar contra esta plaga cuya vacuna parece aún lejos de conseguirse.

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