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Paul Hansen | Ganador del World Press Photo 2013

“Me golpeó una marea de dolor en aquel callejón”

El fotógrafo sueco cuenta cómo captó la imagen ganadora del prestigioso premio

Paul Hansen, en la sede del diario Dagens Nyheter en Estocolmo. AFP

El fotógrafo Paul Hansen, sueco de 48 años, estaba la mañana de este viernes en la Redacción de su periódico, el Dagens Nyheter, de Estocolmo. Desde allí ha hablado por teléfono con este diario sobre la imagen con la que ha ganado el World Press Photo 2013. La foto del año es la del funeral de la niña Suhaib Hijazi, su hermano mayor, Mohamed, y su padre, Fuad, muertos en un ataque aéreo israelí que destruyó su casa, en la franja de Gaza, en noviembre pasado. Los tíos paternos llevan los cadáveres de los niños, a los que sigue el cuerpo del cabeza de familia. La madre estaba en la UVI.

Pregunta. ¿Cómo se enteró de que había ganado el Word Press Photo?

Respuesta. Fue anoche. Estaba jugando al balonmano y al acabar vi varias llamadas perdidas. Me localizaron a las once de la noche. Al principio no me lo creía.

P. ¿Supo inmediatamente por cuál de sus fotos le premiaban?

R. No, lo pregunté y me dijeron que era por esta. Creo que es una foto dura, con mucho contenido. Ganar un premio siempre es una sorpresa. Yo he sido jurado y sé lo difícil que es elegir. Y en este caso eligieron entre más de 102.000.

P. Cuénteme cómo hizo la foto ganadora: Funeral en Gaza.

R. He estado en demasiados funerales. A veces se convierten en mítines políticos, donde se gritan eslóganes y donde no hay suficiente espacio para el dolor y la pena. Este funeral era por los niños y por su padre. La madre y una hermana estaban mientras ingresadas en el hospital. Los médicos estaban esperando a que la madre recuperara la consciencia para darle la noticia. Era un momento de muchas emociones.

P. ¿Qué hace distinta esta foto de otras de funerales?

R. No tengo ni idea. Iban en procesión en el campo de refugiados de Jabalia, cerca de la mezquita, llorando la muerte de los niños y de su padre. La luz del sol era cegadora, una luz horrible (para hacer fotos) y de repente nos metimos en aquel callejón tan estrecho y una marea de dolor me golpeó. Tuve suerte. Había otros periodistas, incluso se ve alguno en la foto.

P. ¿Estaba solo, con un redactor?

R. Trabajar en este periódico, Dagens Nyheter (noticias diarias, en sueco), es un lujo. En Gaza, conmigo, estaban dos redactores y nuestro magnífico traductor, Mohamed Omer. Además, no tenemos que estar enviando constantemente. Podemos trabajar bien las historias y enviarlas cuando las tenemos listas. El contenido es muy importante.

P. ¿Había estado antes en Gaza?

R. Sí, varias veces. Empecé a trabajar en este periódico justo cuando estalló la segunda Intifada (en 2000). Las manifestaciones, después la violencia. Nos llegaban muchas fotos pero eran todas parecidas: hombres que tiraban piedras o con tirachinas. Pero no sabíamos quiénes eran, por qué estaban enfadados. Y les dije a mis jefes: tenemos que contar quiénes son estos hombres y adolescentes. Al día siguiente me mandaron a Cisjordania y Gaza. Fue mi primer viaje allí. Desde entonces he seguido el ciclo de violencia, esperanza y desesperación.

P. ¿Cómo empezó en la fotografía?

R. Un tío mío me regaló una cámara a los 11 años y hasta hoy.

P. ¿Cuál ha sido su último encargo para el periódico?

R. Ayer hice una historia de una familia etíope a la que amenazan con echar del país después de 10 años aquí. Los quieren echar a su país, pero su país es Suecia. ¡Los tres hijos casi hablan solo sueco!

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