La ‘marea blanca’ contra la privatización y los recortes se extiende

Catorce ciudades se unen a Madrid contra la cesión a empresas de ambulatorios y hospitales

Miles de personas piden que cesen los ajustes y se blinde el Sistema Nacional de Salud

Foto: ULY MARTÍN

La ola de la marea blanca que nació en Madrid se ha extendido por toda España. Miles de personas han marchado hoy en 15 ciudades para defender la sanidad pública frente a los proyectos privatizadores de algunos Gobiernos autonómicos. La primera marea blanca de alcance nacional —la cuarta en Madrid en lo que va de año— ha exigido que se blinde el carácter público del Sistema Nacional de Salud y que cesen los recortes que están deteriorando la asistencia. El conflicto que desató el plan del presidente madrileño, Ignacio González, de ceder a empresas privadas la gestión de seis hospitales y 27 centros de salud, lejos de amainar ha sembrado su semilla en otras autonomías.

Pero mientras los manifestantes coreaban gritos como “este Gobierno perjudica tu salud” y ondeaban pancartas con lemas como Es criminal recortar en sanidad, y la ya tradicional No se vende, se defiende —en alusión a la sanidad pública—, el consejero de Sanidad madrileño, Javier Fernández-Lasquetty, insistió en defender su proyecto y aseguró que continuaría adelante. “La manifestación es un intento de seguir estirando un conflicto en interés, no de los ciudadanos, no de la sociedad ni de la sanidad pública, sino en interés de quienes la convocan que quieren seguir teniendo un papel o algo que agitar”, criticó en una visita a un centro de atención a drogodependientes.

El Gobierno de la Comunidad de Madrid asegura que con su plan de gestión privada se puede lograr un ahorro importante, aunque no ha hecho público informes que lo demuestren. Una opacidad que ha sido muy criticada por los profesionales sanitarios y por los expertos que auguran que con la cesión de la gestión a las empresas no solo se perderán puestos de trabajo sino que también la calidad de la atención se resentirá.

El de Madrid es el mayor plan privatizador impulsado en España, pero en otras comunidades —como la Valenciana, Cataluña, Castilla-La Mancha o Murcia— funcionan también, o hay en proyecto, modelos de gestión privada. Un nexo que ha unido en sus protestas a los ciudadanos, que marcharon convocados por la Mesa en Defensa de la Sanidad Pública, una plataforma formada por asociaciones de vecinos de todas las regiones, profesionales y sindicatos.

Fátima Brañas, portavoz de la Asociación de Facultativos Especialistas de Madrid (Afem), incide en que la protesta contra la privatización no es lo único que ha animado a miles de personas a salir a la calle. “La llama de la marea blanca no ha prendido solo para luchar contra la privatización, lo que se reclama es que haya una mejor gestión y, que si hay recortes, no sean indiscriminados, como ocurre ahora”, apunta.

Los presupuestos para Sanidad del Gobierno y las autonomías han perdido desde 2010 casi 7.000 millones de euros. Y este tijeretazo —que no será el único porque en ese recuento aún faltan Cataluña y País Vasco que aún no han aprobado sus presupuestos para 2013— está dejando grietas: reducción de horarios de ambulatorios y urgencias rurales, falta de personal, incremento de las listas de espera o falta de material.

La sanidad pública en España vive una época muy caldeada; aunque la de ayer fue la primera marea blanca de alcance nacional, los recortes han originado protestas importantes en regiones como Castilla-La Mancha, Castilla y León o Extremadura.

Raquel Diezma, enfermera de 37 años, acudió con su familia a la marea madrileña. Asegura que se moviliza más como usuaria que como profesional. “Se están desmantelando los servicios públicos y, si no nos movemos, tenemos mucho que perder”, opina. Como Concha Francos, que se define como “potencial paciente”. Esta mujer de 64 años cree que la sanidad pública está en verdadero peligro. “No solo por la privatización y los recortes. También por el trasfondo ideológico de quienes están gobernando y tomando estas decisiones de convertir en un negocio un sistema de calidad y que hasta hace poco era universal”, dice.

Pero como muchos ciudadanos que han danzado en las distintas marchas al ritmo de los tambores y los silbatos, para protestar también contra el aumento del copago farmacéutico, Francos tiene esperanzas de que las movilizaciones funcionen. En Barcelona, el secretario general de Metges [Médicos] de Catalunya, Francesc Duch, ha insistido en que los recortes suponen una “sangría”, y ha alertado de que la situación está provocando un alarmante éxodo de profesionales sanitarios. “En 2012 se han marchado al extranjero tantos médicos como en los cinco años anteriores juntos”, ha dicho.

En las marchas hubo grandes críticas a la gestión del Gobierno de Mariano Rajoy. “El Ministerio de Sanidad es una caja de recaudación, sin políticas sanitarias propias”, ha aseverado el portavoz de Sanidad de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, que ha participado en la marea madrileña. El departamento de la ministra Ana Mato, que inició la reforma sanitaria en abril —con medidas como la exclusión sanitaria a inmigrantes sin papeles y el pago por prótesis o transporte sanitario no urgente—, se ha mantenido en silencio ante las movilizaciones que, desde el pasado noviembre, han llegado a paralizar la sanidad pública madrileña, donde el paro indefinido retrasó 50.000 consultas y 6.500 operaciones. Sí se pronunció, sin embargo, contra la tasa del euro por receta —en Madrid, adscrito al mismo plan que la privatización—. Su recurso al Tribunal Constitucional ha paralizado cautelarmente la medida, que se aplicó durante meses en Cataluña y algunas semanas en Madrid.

Jaime Cedrún, secretario general de CC OO de Madrid, ha insistido en que las protestas no cesarán. “El conflicto aún continúa. Además, hay razones que demuestran que lo que el Gobierno de Ignacio González plantea es un error, un fracaso e incluso un negocio”, critica.

“Están vendiendo a grandes compañías la sanidad pública. Primero recortan para que los ciudadanos nos quejemos de la asistencia y luego se la ceden a las empresas, que seguro les darán un buen pellizco por el favor”, criticaba en Madrid Martín Rodríguez, soriano de 56 años, que agita una pancarta con el lema Vuestros sobres son nuestros recortes, en alusión al escándalo de los sobresueldos en el PP. De lejos, una voz leía el manifiesto de la primera marea blanca nacional. “Resistiremos como venimos haciendo hasta ahora”, avisó.

Con información de Marcos A. Cabezas.

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