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Ikea retira las albóndigas de sus tiendas tras encontrar restos de carne de caballo

Arias Cañete se reúne con sus colegas europeos para tratar el fraude en productos cárnicos

Nestlé cambia de proveedor español tras hallar restos en canelones de 'La Cocinera'

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El ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, ha dicho este lunes que se ha detectado un primer caso de fraude por la presencia de carne de caballo en "canelones con relleno de carne" etiquetados como vacuno y que se ha informado del caso a las comunidades autónomas y empresas afectadas. Además, inspectores checos han encontrado restos de carne equina en las albóndigas que se distribuyen en Ikea, que ha decidido retirarlas de todas sus tiendas en España.

"Tras ver el resultado de las pruebas realizadas por las autoridades de la Republica Checa que muestran indicios de restos de carne de caballo, IKEA ha procedido a la retirada de albóndigas en todas las tiendas en nuestro país", afirma el grupo sueco en un comunicado. Aunque su principal negocio son los muebles, los establecimientos de Ikea también ofrecen servicio de restaurante y tiendas de alimentación sueca.

La compañía sueca matiza que, aunque el hallazgo de restos de carne de caballo se ha restringido a un lote disponible en una tienda de Brno etiquetado como albóndigas de porcino y bovino, ha "optado por retirar todas las albóndigas de la venta hasta obtener los resultados de nuevos análisis". Hace dos semanas, según recuerda el texto, Ikea inició análisis de ADN de todos sus productos cárnicos. En España, continúa, se "analizaron doce muestras de diferentes lotes de albóndigas que no mostraron trazas de carne de caballo"..

Sobre el hallazgo en los canelones españoles, el ministro Arias Cañete ha dicho: "Desde primeros de febrero venimos haciendo análisis en los puntos de consumo y una de las muestras ha dado resultado positivo, con restos de ADN de caballo", ha indicado en declaraciones a la prensa en Bruselas, en donde Arias Cañete discutirá con sus colegas europeos los últimos acontecimientos de esta crisis que afecta ya a varios países de la UE.

Nestlé rompe con su proveedor

En un comunicado, Nestlé ha indicado que va a retirar del mercado los productos elaborados con carne procedente de un suministrador español, Servocar, ya que en uno de los lotes analizados había más de un 1% de ADN de caballo. Entre los preparados afectados están los fusilli de Buitoni y cinco platos que se venden bajo la marca de La Cocinera, ambas propiedad de la multinacional suiza. 

Servocar, por su parte, ha emitido un comunicado en el que afirma que no ha recibido notificación alguna de Nestlé. En él indica que "nunca ha distribuido, comprado o vendido carne de caballo". Servocar "es proveedor acreditado por Nestlé desde hace más de 25 años, tiempo en el que ha superado satisfactoriamente todas las auditorías impuestas por la compañía relativas a la calidad de los productos, instalaciones y buenas prácticas, entre otros. La última de dichas auditorías de calidad fue realizada con fecha 24 de octubre de 2012. Anualmente Servocar vende aproximadamente 65.000 kilos de carne de vacuno a Nestlé. Como intermediario cárnico, Servocar no procesa ningún tipo de carne para Nestlé, sólo suministra piezas enteras (delantero de vacuno deshuesado)", ha dicho. "La compañía ha realizado voluntariamente análisis a todo su stock de carne, sin hallar traza alguna de caballo en ninguno de sus lotes".

Arias Cañete ha evitado dar detalles sobre el origen de la muestra que ha dado positivo y se ha limitado a señalar que se trataba de "canelones con relleno de carne en la península ibérica" y que dicha prueba ha sido "tomada en Madrid". "Hemos informado ya a las Comunidades Autónomas, a las autoridades de consumo y a las empresas afectadas", ha añadido. Fuentes del Ministerio consultadas por Europa Press precisaron que el positivo detectado corresponde a la marca 'La Cocinera', propiedad de la multinacional suiza Nestlé.

Con este ejemplo, el ministro ha querido destacar que España "se ha anticipado" al plan europeo pactado por los 27 para realizar test con los que rastrear en todos los países de la UE rastros de ADN de caballo en los alimentos transformados y comercializados como vacuno. También deben realizar pruebas para detectar la eventual presencia de un analgésico de uso animal llamado fenilbutazona.

Programa de control

El programa de control lanzado a escala europea comenzará con las pruebas formalmente el próximo 1 de marzo, durante un periodo de un mes prorrogable dos meses más, con el objetivo de que los primeros resultados sean públicos el 15 de abril.

El Ministerio trabaja en coordinación con las Comunidades Autónomas para articular el procedimiento y que el trabajo sea "lo más eficaz posible", ha explicado Arias Cañete, que ha apuntado que España realiza pruebas similares desde principios de este mes.

Sobre la necesidad de revisar las normas europeas en materia de etiquetado, tal y como defiende con fuerza Francia, el ministro español se ha mostrado cauto, ya que considera que no es "necesario en este momento". "Lo que hace falta es hacerlas cumplir (las normas)", ha indicado a la prensa, para incidir en que existen reglas que regulan el etiquetado pero que hay que perseguir los casos de "fraude".

"Lo que hay que hacer ahora es hacer caer todo el peso de la ley sobre los que han infringido los procedimientos, no creo que se deba aprovechar la ocasión para hacer cambios de normas, cuando realmente la normativa comunitaria permite seguir la trazabilidad perfectamente y garantiza que los consumidores estén protegidos", ha zanjado.

La Confederación de Organizaciones empresariales del Sector Cárnico de España (Confecarne) ha manifestado en un comunicado que "apoya incondicionalmente las pruebas e investigaciones que han puesto en marcha las autoridades comunitarias y las Administraciones españolas". La patronal insiste en que el fraude "no entraña ningún riesgo para la salud por el consumo de estos productos sino únicamente de etiquetado incorrecto", y destaca que precisamente el hecho de que se haya detectado el problema es una muestra del "adecuado funcionamiento de los sistemas de control y trazabilidad de la cadena alimentaria, así como los sistemas de autocontrol establecidos por las propias empresas fabricantes"

El sector no está tranquilo. Ante la llegada de casos a España, Findus ha informado de que sus productos, que se fabrican en España, no tienen trazas de carne de caballo. 

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