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Interior niega la nueva terapia de hepatitis a presos con VIH

Un juez de Alicante ordena sin éxito tratar a un recluso

Jorge Fernández Díaz, ministro del Interior
Jorge Fernández Díaz, ministro del Interior

Las restricciones impuestas por los recortes económicos en Instituciones Penitenciarias para que los presos con hepatitis C accedan a un tratamiento que duplica sus opciones de curación se convierten en una negativa cuando el recluso tiene también el virus del sida (VIH). Varios internos han denunciado sus casos y una juez de Vigilancia Penitenciaria de Alicante ha dado la razón a un recluso y ha ordenado al penal que le administre la nueva terapia. Instituciones Penitenciarias ha comunicado que no acatará la resolución judicial.

En un escrito remitido a la prisión de Alicante I el 24 de enero, el subdirector general de Coordinación de Sanidad Penitenciaria, José Manuel Arroyo, sostiene que no se puede tratar al recluso porque la Agencia Española del Medicamento no tiene autorizada la triple terapia con los nuevos fármacos (boceprevir y telaprevir) para pacientes coinfectados (con VIH y Hepatitis C).

Interior se ampara en que la ficha técnica de los medicamentos no contempla su administración a coinfectados porque no se han hecho ensayos clínicos. Sin embargo, la propia agencia publicó en julio de 2012 un documento con las recomendaciones de uso de la terapia para enfermos con VIH porque diversos estudios apuntan una alta eficacia del tratamiento en estos pacientes.

Prisiones señala, además, que, según la agencia del medicamento, estos casos deben tratarse en “el entorno de un ensayo clínico” y requieren “unos dispositivos asistenciales especializados y un seguimiento hospitalario, de los que la Administración Sanitaria Penitenciaria carece”. El documento de la agencia, efectivamente, señala que la opción prioritaria es incluir a estos enfermos en ensayos clínicos, pero advierte de que hay pacientes “que no pueden ser incluidos en estos ensayos” y que “podrían beneficiarse del tratamiento con esta medicación sin esperar a su autorización”.

Antes de que se autorizara la comercialización de los fármacos la agencia del medicamento reunió a un grupo de expertos para perfilar cómo se prescribiría. Manuel Romero, médico del Hospital Virgen de Valme, en Sevilla, participó en estos trabajos: “Es verdad que el tratamiento no está aprobado para pacientes coinfectados porque no se han hecho todos los estudios”, señala. “Pero la hepatitis C es la primera causa de muerte para los pacientes con VIH y, además, progresa de forma muy rápida, por lo que no podíamos dejar fuera a este colectivo”.

El tratamiento, explica este médico, se administra vía oral y los enfermos pueden tomarlo en su casa. “Los médicos de las prisiones están muy familiarizados con la hepatitis C y podrían administrarlo sin problema”, afirma. Fuentes del Ministerio de Sanidad señalan también que la triple terapia puede administrarse a pacientes coinfectados si cumplen los criterios fijados por la agencia del medicamento. Según los datos presentados la semana pasada en el Congreso Nacional del Hígado, desde finales de 2011 en los hospitales españoles se han administrado casi 2.000 tratamientos de la nueva terapia. Alrededor del 20%, estima el doctor Romero, en pacientes que tienen VIH. Estos casos se comunican a la agencia, que, hasta ahora, ha aceptado todos, señala el médico. En las prisiones, donde la incidencia de la hepatitis C es del 25%, no se ha autorizado ninguno. La juez de Vigilancia Penitenciaria de Alicante que se ha pronunciado sobre unos de estos casos sostiene que la prisión tiene el deber de administrar la terapia que ha prescrito el médico. “No existe razón o excusa alguna que justifique que a este paciente al tratarse de interno del centro penitenciario, y por este único motivo, no se le dispense igual trato y asistencia médica que al resto de la población”, concluye el auto.