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Marte pudo ser habitable

Las muestras recogidas por el robot ‘Curiosity’ contienen azufre, nitrógeno, hidrógeno, oxígeno, fósforo y carbono

Imágenes de distintas rocas marcianas estudiadas por la misión 'Curiosity' Reuters

El Curiosity ya ha cumplido. Su objetivo más aireado era averiguar si el planeta rojo pudo alguna vez, en el pasado, ser un entorno apto para la vida. Y los científicos, a la vista de los análisis de las primeras muestras extraídas agujereando la roca, lo tienen claro: “Por lo que sabemos ahora, la respuesta es sí”. La NASA afirma que “Marte pudo albergar microbios”. Sería hace, al menos, 3.000 millones de años.

Las pruebas llegan de la mano de la química, ya que los análisis realizados en el laboratorio rodante allí mismo dan como resultado la presencia de azufre, nitrógeno, hidrógeno, oxígeno, fósforo y carbono en unas muestras de polvo. Esos elementos químicos son algunos de los ingredientes clave de la vida. El Curiosity extrajo el polvo el mes pasado realizando una perforación de 6,4 centímetros de profundidad en una roca del lecho de una antigua red de canales que descienden desde el borde del cráter Gale, que está explorando desde que llegó en agosto del año pasado. Los miembros de la misión han bautizado la zona bahía de Yellowknife

Los análisis de minerales muestran que, en el pasado, del planeta rojo hubo múltiples períodos de humedad. De hecho, los datos que han presentado los investigadores de la misión indican que “la zona que está explorando el Curiosity es el extremo de un sistema fluvial o un lago intermitente que pudo haber proporcionado la energía química y otras condiciones favorables para microorganismos”, señaló la NASA en un comunicado. El entorno, a diferencia de otras zonas de Marte no está ni extremadamente oxidado ni es muy ácido o muy salado.

“Los minerales arcillosos suponen al menos el 20% de la composición de esta muestra”, explicó David Blake, responsable del analizado químico CheMin del Curiosity. Estos minerales son producto de la reacción de agua relativamente dulce con minerales ígneos, como la olivina, que también está presente en el sedimento.

En resumen, el lugar pudo ser un buen lugar para la proliferación de microorganismos, con agua y minerales de los que obtener energía.

Pero el Curiosity no ha encontrado hasta ahora ningún compuesto orgánico complejo, como aminoácidos (los bloques de construcción de las proteínas), aunque para los científicos no es de extrañar dado que esas moléculas se degradan fácilmente y es muy difícil detectarlas, informa Space.com.

Los especialistas de la misión señalaron que estaban pendientes de hacer más análisis de otras muestras extraídas en la perforación para confirmar los resultados. Pero las operaciones científicas del Curiosity están ahora suspendidas debido a un problema surgido en la memoria del ordenador principal del vehículo. De momento, está funcionando de reserva. Los ingenieros planean solucionarlos en breve. De cualquier modo, aunque el Curiosity retome su funcionamiento normal, las perforaciones en el suelo marciano no se reanudarán hasta el próximo mes de mayo, ya que durante abril, las posiciones relativas de Marte y la Tierra dificultarán las comunicaciones con el vehículo.

Pese al interesante resultado obtenido con los análisis químicos, el Curiosity está diseñado para funcionar al menos un año marciano en el planeta vecino, casi dos años terrestres. Y los científicos consideran que no han hecho más que empezar: “Es una misión de descubrimiento y exploración y, como equipo, sentimos que tenemos por delante muchos más descubrimientos emocionantes en los próximos meses y años”, dijo ayer John Grotzinger, jefe científico de la misión. El plan es seguir trabajando en la misma zona unas semanas antes de ordenar al Curiosity que emprenda la larga excursión a las estribaciones del monte Sharp, que está en el centro del cráter Gale, y en las que se fijaron los investigadores desde que vieron las primeras imágenes que tomó y envió el laboratorio rodante al llegar.