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“El desafío de España es mejorar la calidad sin mermar la equidad”

“El fin ya no puede ser clasificar y filtrar a los que parezcan tener más talento”, asegura el especialista Andreas Schleicher

Andreas Schleicher.
Andreas Schleicher.

Andreas Schleicher (Hamburgo, 1964) es subdirector de Educación en la OCDE desde hace un año, pero, ante todo, dentro de este organismo internacional es el mayor experto en evaluación, como coordinador del Programme for International Student Assessment, conocido como el informe Pisa, que mide cada tres años los conocimientos de los alumnos de 15 años en los países desarrollados. El último se hizo el pasado año y los resultados se darán a conocer en los próximos meses. Schleicher, físico y matemático de formación, preguntado por la nueva reforma de la educativa no universitaria que planea el Gobierno (la de la LOMCE), advierte que “en España el problema no se restringe a los niños pobres de los barrios pobres, sino que se extiende a muchos niños de muchos barrios” y resalta que el desafío es aumentar la calidad, pero sin mermar la equidad, un logro español.

Pregunta. ¿Cuál es la clave a la hora de evaluar los niveles educativos obligatorios, lo más importante que los Gobiernos deben tener en cuenta?

Respuesta. Lo más importante es centrarse en evaluar las aptitudes que importan, no solo las que son más fáciles de medir. España es un ejemplo que viene al caso. Los resultados del informe PISA 2009 (el último del que se conocen datos) muestran que los estudiantes españoles de 15 años obtienen buenos resultados en tareas que requieren la reproducción de contenidos temáticos. En cambio, los estudiantes lituanos están muy por debajo de la media de la OCDE en tareas que les exigen extrapolar a partir de lo que saben y aplicar sus conocimientos en contextos nuevos.

“El fin ya no puede ser clasificar y filtrar a los que parezcan tener más talento”

P. Con la nueva ley educativa (la LOMCE), al final de la educación primaria, el resultado del examen no tendrá consecuencias académicas. ¿Es demasiado pronto para tener una imagen real de la evolución de cada niño y también de los programas?

R. Nunca es demasiado pronto para evaluar a los estudiantes. De hecho, los sistemas educativos más eficaces no se fijan en los resultados de los estudiantes solo en el momento de licenciarse, sino cada día. La idea del diagnóstico continuo y la individualización del aprendizaje es que los estudiantes no empiecen a quedarse demasiado rezagados sino que reciban la ayuda que necesitan para seguir adelante.

P. ¿Qué repercusiones tiene esa evaluación y cómo pueden centrarse en la mejora individual, más que en consecuencias externas, sobre todo para los peores?

“El objetivo del diagnóstico continuo es dar ayudas para evitar los rezagados”

R. En el pasado, las políticas se centraban en proporcionar una educación; hoy lo hacen en los resultados, con lo que hemos pasado de mirar hacia arriba dentro de la burocracia a mirar afuera hacia el siguiente profesor, el siguiente colegio. El pasado tenía que ver con la sabiduría transmitida, ahora el reto es fomentar la sabiduría generada por el usuario entre los profesores y los directores de colegio que están en primera línea. En el pasado, a los profesores se les solía dejar solos en clase con muchas recetas sobre lo que debían enseñar. Los sistemas educativos actuales más avanzados establecen unos objetivos ambiciosos para los estudiantes y son claros en cuanto a lo que estos deben ser capaces de hacer; luego preparan a los profesores y les suministran las herramientas y medios necesarios para determinar qué contenidos e instrucción tienen que proporcionar a cada uno de sus alumnos.

P. ¿Cómo pueden los colegios de primaria evitar las repercusiones que tienen en el nivel de los estudiantes las diferencias socioculturales de las familias?

R. En realidad, España lo está haciendo bastante bien en este aspecto, mucho mejor que Francia o Alemania, por ejemplo. Para España, el desafío es mejorar la calidad sin que ello vaya en detrimento de la equidad. En otras palabras, en España el problema no se restringe a los niños pobres de los barrios pobres, sino que se extiende a muchos niños de muchos barrios.

“Hay que dar medios a los profesores para determinar qué precisa cada alumno”

En el pasado, a los distintos estudiantes se les enseñaba de formas similares; hoy se espera de los profesores que afronten la diversidad con prácticas pedagógicas diferenciadas. El objetivo del pasado era la estandarización y la conformidad, hoy se trata de ser ingeniosos, de personalizar las experiencias educativas; el pasado se centraba en el plan de estudios, el presente se centra en el alumno. Eso se traduce en que los sistemas educativos tienen que reconocer que los individuos aprenden de manera diferente, y de forma diferente en las distintas etapas de sus vidas; tienen que fomentar nuevas formas de educar que lleven el aprendizaje hasta el alumno de tal modo que se permita al individuo aprender de la forma que mejor conduzca hacia su progreso. El objetivo primordial de la educación ya no puede ser simplemente clasificar a las personas y filtrar a aquellos que parezcan tener más talento. En lugar de eso, se exige a los profesores que comprendan y valoren los talentos extraordinarios de los alumnos ordinarios y lleven a buen término las capacidades de cada individuo.

P. Con la nueva ley, al final de ESO, si los estudiantes no aprueban el examen externo, no pueden pasar a la siguiente etapa, con 16 años. Este es uno de los puntos críticos de esta reforma. Tienen que volver a examinarse al año siguiente. Pero nadie sabe lo que va a pasar con ellos durante ese año. ¿Qué opina sobre ello?

R. Tener un examen exigente y riguroso es importante. Les transmite a los estudiantes, los profesores y los padres un mensaje claro sobre lo que es importante y se valora en la educación y unos objetivos de referencia que pueden ayudar a mejorar la calidad. Pero no es justo ni eficaz culpar únicamente o siquiera principalmente a los estudiantes. Es tarea de los profesores, los colegios y los responsables políticos asegurarse de que los estudiantes comprenden y alcanzan los objetivos y superan los exámenes. La experiencia de los sistemas educativos más eficaces demuestra que este es un objetivo alcanzable.

P. Otro problema es qué pasará con los estudiantes que aprueben toda la educación secundaria pero suspendan el examen externo. ¿Cuál es su opinión?

R. Nuevamente, las políticas tienen que centrarse en la mejora. Si la planificación contempla el fracaso, nunca se conseguirá mejorar la eficacia.