“La comida principal es la del cole”

El Gobierno canario paga el almuerzo a 12.000 alumnos que dejaron la cantina escolar por falta de dinero

Los centros ofrecerán ese servicio también en verano

Santa Cruz de Tenerife 6 ABR 2013 - 22:05 CET

Isabel, que vive con su familia en Tenerife, no puede pagar los 25 euros al mes que cuesta el comedor de sus hijos. / Pedro Peris

Los padres de alumnos empezaron este curso advirtiendo de las dramáticas consecuencias que pueden tener unos recortes en las ayudas de comedor escolar de entre el 30% y el 50% en estos tiempos de crisis para miles de familias en toda España. Y Canarias es probablemente uno de los mejores ejemplos de que su preocupación estaba justificada: a pesar de no haber recortado esas ayudas y de tener el precio más bajo de toda España, el empobrecimiento de la población ha provocado que este curso se dieran de baja del comedor el 16% de los alumnos: 12.000 chavales dejaron de usar el servicio.

Entre ellos, los hijos de Isabel (de 32 años) y José (35). La pareja está en paro y solo percibe una ayuda de 420 euros al mes con la que tiene que pagar el agua, la luz, el alquiler… El comedor de los niños, de siete y cuatro años, en el colegio público Ofra-Vistabella de Santa Cruz de Tenerife, era un gasto inasumible, pese a que solo cuesta 25 euros al mes. “Nos era imposible. Estamos sobreviviendo gracias a las ayudas de nuestros padres para salir adelante. Es muy duro”, dice Isabel.

Esta mujer habla en el comedor del colegio de sus hijos, al que ahora volverán a almorzar diariamente gracias al plan de choque puesto en marcha por el Gobierno de Canarias ante la gravedad de la situación. A principios de año, un informe de la Consejería de Educación descubrió esa estremecedora cifra de 12.000 alumnos que ya no podían pagar el servicio. “Entonces decidimos que todos los que lo solicitaran pudieran acudir al comedor sin necesidad de pagar la cuota, si no se la podían permitir”, indicó el titular de la cartera, José Miguel Pérez. La situación es tal que, tras esta primera medida puesta en marcha en febrero con una partida de algo más de dos millones de euros y solo para primaria (de 6 a 12 años), el Ejecutivo regional ha anunciado que gran parte de los centros educativos del archipiélago permanecerán abiertos en verano para que los alumnos no dejen de recibir el almuerzo que, en muchos casos, supone la única comida de la que pueden disfrutar a lo largo del día. En estos programa se da prioridad a los niños en riesgo de exclusión social y se tiene en cuenta la renta familiar y la prestación del desempleo.

La vergüenza y el miedo al estigma son otra losa para las familias

La percepción de los padres de alumnos de la pública (Ceapa) y de la concertada (Concapa) es de un aumento en toda España de las bajas en los comedores a la par que aparecen cada vez más niños con fiambreras en la mochila; por eso hicieron el llamamiento en septiembre pasado para que el Gobierno central tomara cartas en el asunto. Pero no ha sido así. Con ocho millones de euros menos para estas ayudas en Madrid, siete en la Comunidad Valenciana, o cambios de sistema y de requisitos que han dejado sin ayuda a miles de alumnos en Aragón o con becas solo para los usuarios de transporte escolar en Castilla-La Mancha, el panorama no es muy halagüeño. Aunque las cifras oficiales que den la dimensión real del problema tardarán en llegar. Y en cálculos como el que hizo la patronal del sector en Cataluña (un 20% de bajada de usuarios) es difícil separar, por ejemplo, qué parte se debe a la extensión de la jornada continua (solo por la mañana) en muchos institutos. Así, el número de familias que dejan de usar el comedor por falta de recursos solo se puede conocer si, como en Canarias, se hace un estudio concreto.

La comunidad insular, de hecho, tenía razones para preocuparse. Su índice de pobreza infantil, según Unicef, es del 29%, nueve puntos por encima de la media de la Unión Europea y cuatro, respecto a la península. Muchas ONG hablan de emergencia social. “Son muchas familias las que lo están pasando muy mal. Tenemos infinidad de ejemplos, especialmente madres, que vienen a pedir para el desayuno de sus hijos. El comedor escolar es una alternativa muy importante”, explica José María Rivero, responsable de Cáritas Diocesana en Santa Cruz de Tenerife.

“Estás acostumbrada a tenerlo todo y de la noche a la mañana no tienes nada”, explica Isabel en Canarias. Cuando las familias se encuentran de repente en una situación así, la vergüenza y el miedo al estigma se convierten en otra losa. “Intentas que los niños no se enteren y te da mucha pena y te agobias y es una pesadilla porque no hay salida, porque la comida principal que podemos darles es la del colegio... y gracias a la ayuda de mis suegros, que están arrimando el hombro”, añade Isabel.

Las asociaciones de padres pidieron al Gobierno central que ataje este problema

“Hay mucho camino por recorrer, ya que se han detectado muchos niños que acuden al colegio sin desayunar, por lo que no pueden rendir en clase”, dice el presidente de la Federación de Padres de Canarias (Fitapa), Eusebio Dorta, aunque da la bienvenida a la iniciativa de abrir los centros escolares en verano. Los profesores y directores de los centros educativos son los que, en muchos casos, asegura, están ahora poniendo dinero de su bolsillo para que los escolares puedan comer durante el descanso de la mañana. “Hemos detectado que muchos niños no tienen qué comer a la hora del recreo y se te cae el alma a los pies cuando ves a tantos padres que vienen al centro a dar de baja a sus hijos del comedor”, señala Nieves María Concepción, directora del CIE Ofra-Vistabella de Santa Cruz de Tenerife.

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