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La ONT denuncia a un enfermo por publicitar la compra de órganos

Óscar Garay pagó 130.000 euros por un hígado

Había sido desahuciado en España porque tenía un cáncer avanzado y hepatitis C

El director de la ONT, Rafael Matesanz.

La Organización Nacional de Trasplantes (ONT) ha denunciado a Óscar Garay por “promoción y publicitación de la obtención o el tráfico ilegal de órganos o el trasplante de los mismos”. El caso del hombre se dio a conocer en marzo de 2010 cuando en un reportaje en EL PAÍS contó cómo, tras ser rechazado para entrar en lista de espera en España porque no reunía las condiciones adecuadas (tenía un carcinoma avanzado y una hepatitis C), acudió a China donde, tras pagar 130.000 euros, consiguió que le trasplantaran un hígado.

En un reportaje en El Correo V., del Grupo Vocento, Garay recuerda el caso, cuenta su situación actual y admite que ha orientado a otros pacientes para que siguieran su camino y que hace público su caso para “ayudar a los que estuvieran en su misma situación”. La ONT recuerda en una nota que “en nuestro país el turismo de trasplantes y el tráfico ilegal de órganos, e incluso el anuncio de compra-venta de órganos o la promoción y la publicidad de este tipo de prácticas constituyen una práctica ilegal, que puede conllevar hasta 12 años de cárcel según la reforma del Código Penal, aprobada en junio de 2010. Esta reforma, que fue promovida por la ONT, está en línea con los principios de la Organización Mundial de la Salud y la comunidad trasplantadora internacional que han expresado en reiteradas ocasiones y en numerosos documentos su repulsa por esta práctica. La legislación española ha sido pionera en este sentido”.

La actuación de Garay —y de otras personas que han acudido a países como China o Pakistán a comprar un órgano, según ha admitido la propia ONT— fue muy criticada por la organización en su momento. El sistema español de trasplantes se basa en la gratuidad y en el altruismo de las donaciones, y los órganos obtenidos en países como China tienen siempre la sospecha de que se hayan obtenido sin consentimiento del donante o de sus herederos (en caso de que sea de cadáver), por ejemplo, cuando se trata de ejecutados. También se rechaza que se pague por ellos, ya que se entiende que eso supone una utilización de las personas y un abuso que se ceba en los más necesitados. “Hay que entender, aunque no se comparta, que una persona a la desesperada haga esto. Es un reflejo universal. Pero, al mismo tiempo, la ONT está muy volcada en luchar contra el turismo de trasplantes. Ni médica ni éticamente comparto esta práctica”, dijo entonces a EL PAÍS Rafael Matesanz, director de la ONT. Ayer la organización se limitó a enviar un comunicado.

En el reportaje, Garay relata cómo aquel órgano que recibió en China no funcionó, pero le permitió mejorar lo suficiente como para entrar en la lista de espera en España. De hecho, el hombre, que tenía una hepatitis C y un carcinoma hepático, consiguió un segundo trasplante de hígado en España en 2011. Y, según relata en el reportaje, ahora está mucho mejor. Tanto, que hasta se está tratando de la hepatitis: “Por fin los brotes verdes”.

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