ENTREVISTA

“Es difícil para un niño estar en un grupo que lo rechazará a los 18”

Jenny Tyrrell, líder de tropa de los Boy Scouts de América, fue expulsada de esta organización por ser lesbiana

Jenny Tyrrell con su familia: Alicia, Morgan (14), Tate(10), Cruz (8) y Jude (6) / Jenny Tyrrell

En Estados Unidos son muchos los que luchan desde hace décadas por la igualdad de los homosexuales, una lucha que muy a su pesar no ha acabado con la discriminación. En un momento en el que el país aguarda con expectación la decisión del Tribunal Supremo con relación al matrimonio gay, que el propio presidente Barack Obama apoya y que es legal en 12 Estados de los 50 que conforman la nación, y con un 53% de la sociedad respaldando estas uniones, según la última encuesta de Gallup, todavía son muchos los que viven la cara más amarga de la intolerancia.

Jenny Tyrrell (Moundsville, Virginia Occidental) es una de ellas. Mujer, lesbiana y madre fue expulsada hace unos meses de los Boy Scouts de América (BSA) de Ohio por su orientación sexual. Una organización centenaria, que cuenta con más de cuatro millones de miembros, y que todavía hoy se rige por una de las políticas antigais más rígidas de EE UU A pocos días de un posible cambio histórico en la organización, Tyrrell, activista por la igualdad y propulsora de varias campañas en Internet contra la discriminación que han obtenido un gran seguimiento popular, nos atiende con esperanza en el Día Internacional contra la Homofobia.

Pregunta: ¿Qué sentimientos le produce un día como hoy, el Día Internacional contra la Homofobia?

Respuesta: Me alegro de que exista un día para recordar que la homofobia sigue existiendo y que debe ser eliminada. Me gustaría tener un recuerdo hoy para todos los adolescentes gais, ya que los suicidios entre ellos están creciendo de forma alarmante y no los podemos olvidar. Una situación que se debe a la discriminación que estos menores sufren a diario. Ser consciente de realidades como esta es la clave para acabar con la homofobia.

P: Fue expulsada de los BSA por ser lesbiana. ¿Cómo se vive esa realidad? ¿Cómo le explicó a su hijo que ya no podía ser nunca más su líder de tropa?

R: Cuando fui obligada a abandonar los BSA fui honesta con mi hijo. Le dije que a los homosexuales no se les permitía ser líderes, porque algunas personas tienen miedo de cosas que no entienden. Mi hijo es totalmente consciente de que tiene dos mamás y que su prototipo de familia es atípico. A los niños, por norma, se les enseña a respetar a los demás, a celebrar las diferencias. Ellos no entienden por qué la gente discrimina, porque normalmente se les dice que es algo malo.

P: ¿Qué opina sobre las nuevas propuestas que han anunciado los BSA; como son la oportunidad de elegir las tropas a sus propios miembros y que los adolescentes gais sean admitidos, rechazando una vez más a los adultos?

R: Efectivamente, estas propuestas serán votadas en su conferencia anual del 22 al 24 mayo en Dallas. No sé que va a ocurrir, pero en mi opinión los BSA rechazan a los líderes homosexuales por temores arcaicos que relacionan a los gais con los pedófilos, a pesar de que esta conexión ha sido desmentida millones de veces. Ellos rechazan toda lógica, razón y evidencia científica que apoye que los gais no son peligrosos para los niños. Si finalmente aprueban a los adolescentes gais en su agrupación, este será solo el primer paso, ya que deja la puerta abierta a la intimidación y el acoso, porque los menores deberán identificarse como gais y se sentirán como ciudadanos de segunda. Además, tiene que ser muy difícil para un niño comprometerse con una organización que va a rechazarlo en cuanto cumpla 18 años.

P: ¿Entonces, habrá cambios en su política gay?

R: Si he aprendido algo de los BSA es que son impredecibles. No tengo ni idea de lo que va a suceder la próxima semana. Lo que sé es que estoy trabajando con mucha gente para asegurarnos que los cambios, aunque pequeños, salgan a nuestro favor.

P: ¿En su opinión, por qué cree que los BSA no han decidido cambiar esta política todavía?

R: Creo que los BSA están recibiendo mucha presión por parte de grupos religiosos y el miedo a perder su apoyo financiero es muy grande. Si realmente tuvieran a los miembros en su mente, ya habrían cambiado esta política discriminatoria hace mucho tiempo. Y reitero que esta actitud está dañando psicológicamente y seriamente a las tropas y a sus familias. Una situación que debería estar por encima del dinero.

P: ¿Se puede decir que los BSA van en contra de los tiempos en un país que espera con expectación la decisión del Tribunal Supremo sobre el matrimonio homosexual y en el que además 12 Estados lo han legalizado?

R: Los BSA están fuera de esa realidad social al 100%, y más cuando es una agrupación que se supone que prepara a los líderes del mañana. ¿Cómo van a capacitar a los líderes del mañana en un mundo que cambia constantemente cuando ellos mismos se niegan a cambiar?

P: ¿Existe homofobia en EE UU fuera de los BSA?

R: La homofobia sigue existiendo en todas las áreas, Estados y leyes. Yo no puedo estar casada en Ohio, además me pueden despedir por ser gay, no tengo derechos legales sobre los hijos de mi pareja, entre otros puntos. Las personas homosexuales en EE UU se siguen enfrentando a retos aparentemente insuperables que provocan que la homofobia sea algo patente cada día. Todavía hay que recorrer un largo camino para que todo esto acabe.

P: Hasta llegar a este momento, su lucha ha sido incansable. Entre otras iniciativas, su petición en change.org sobre la admisión de gais adultos ha contado con una gran acogida a nivel nacional e interracial. ¿Es este apoyo suficiente para seguir batallando?

R: Change.org ha sido una plataforma alucinante y fundamental para este viaje. Ha hecho evidente que la gente común como yo pueda iniciar una revolución simplemente a partir de una petición en Internet. Estoy muy agradecida por todo el apoyo recibido. Por mi parte, seguiré luchando por la igualdad.

P: ¿Hay algo que le gustaría agregar?

R: Sí, que voy a seguir luchando por la igualdad y que no voy a parar hasta que exista en cada uno de los rincones de este país, y si puedo, más allá. Animo a la gente a que se una a GLAAD y que apoyen las peticiones en change.org. El cambio es posible, pero debemos participar todos.

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