Un mundo para elegir universidad

El prestigio es el principal factor a la hora de elegir campus en el extranjero, según una encuesta del IE University a orientadores escolares de 33 países

Vala Fatah tiene 17 años. Nació en Italia, pero sus padres son kurdos iraquíes. Estudia en un colegio internacional de Trieste y, aunque sabe que para ello tendrá que conseguir una beca, está barajando varios países en varios continentes para ir a estudiar una carrera universitaria. “Donde vaya, quiero encontrar diversidad entre los alumnos, no solo de procedencias, sino de culturas, religiones y, sobre todo, de clases sociales. Por eso creo que cualquier buena universidad tiene que tener un sistema fuerte de becas. Y en eso he insistido aquí”, asegura.

“Aquí” es la sede la IE University en Madrid, donde la joven acaba de formar parte del grupo de asesoramiento júnior (15 chicos entre 16 y 18 años de 13 países) del que se ayuda la institución privada para orientar sus programas de estudio y sus políticas de futuro.

Esta guía la han completado con una encuesta a 204 orientadores escolares de otros tantos colegios internacionales de 33 países de todo el mundo. Les han preguntado sobre la movilidad y los intereses de los futuros universitarios.

España está en el séptimo lugar en las preferencias de asiáticos e indios

Los estudiantes de los centros elegidos, por la naturaleza de estos, son probablemente más proclives a la movilidad internacional: un 70% de los orientadores han percibido un aumento de la intención de estudiar la carrera, fuera, y el 73% cree que más de la mitad de sus estudiantes lo hará. Así que la encuesta da muchas pistas sobre cómo se ve España como destino universitario y cuáles son las preferencias de los futuros estudiantes internacionales (cuyo número ha pasado de dos millones en 2000 a 2,6 millones en 2010, según la Unesco).

Por ejemplo, el trabajo del IE concluye que, a pesar del enorme interés que existe por el español en Estados Unidos (es el idioma más demandado por encima del inglés, francés, el chino, el alemán y el ruso, por ese orden), es el cuarto destino que los bachilleres consideran para estudiar fuera —siempre según sus orientadores—, por detrás de Reino Unido, Francia y Canadá. Y aún más atrás en la lista está cuando se les ha preguntado a los de Oriente Próximo e India: en el séptimo lugar. Para los europeos, España está en el cuarto y para los latinoamericanos, en el tercero.

La internacionalización es una de las obsesiones recurrentes de las universidades españolas en los últimos años. Antonio de Castro, director de Ordenación Académica de IE University, habla de trabas legales para atraer alumnos extranjeros (de fuera de la UE), ya que se les reclama hacer la Selectividad en la mayoría de los casos (no para los alumnos de la UE ni los países con los que hay firmado un acuerdo al respecto).

“Yo busco diversidad cultural y social”, explica una italiana de origen iraquí

Otro problema, añade de Castro, es la impartición de clases en inglés. En el IE tienen carreras en inglés y otras que combinan este idioma con el español, pero el primero va ganado terreno a medida que avanzan los cursos hasta ocupar todo el horario lectivo en el último año. “El grupo de asesoramiento júnior nos ha propuesto hacerlo al contrario para alumnos extranjeros: empezar dándolo en inglés con un poco de español y que al final sea todo en español”, dice De Castro.

“Si desarrollásemos una amplia oferta de programas bilingües y en inglés, de manera que todos los estudiantes dominasen el español y el inglés al finalizar sus estudios, podríamos convertir nuestras mejores universidades en focos de atracción para estudiantes de todo el mundo”, escribía recientemente en una tribuna en este diario el rector de la Carlos III, Daniel Peña. En el texto, el rector hablaba de los beneficios económicos que pueden traer consigo esos alumnos, como demuestra la experiencia australiana, pues suelen pagar tasas más caras.

La mayoría de los consejeros percibe un aumento del deseo de movilidad

Por ejemplo, India, con 19 millones de estudiantes en el país, tiene 200.600 universitarios fuera, según datos de la Unesco. El plan de buena parte de los jóvenes del país es estudiar la carrera en India y salir al extranjero para cursar el máster o el doctorado, explica Aishawarya Manjunath, de 16 años, de Bangalore. “En el fondo, la educación no varía tanto entre unos centros y otros, por eso para mí es muy importante la marca \[la imagen\] a la hora de elegir universidad”, dice la joven.

Según la encuesta de IE, el criterio principal para elegir campus es su “prestigio”, para lo que suelen consultar herramientas como los ranking internacionales. Solo en segundo lugar está la ubicación. Muy por detrás, aparecen la posibilidad de conseguir becas y el contenido de los programas académicos, seguidos del idioma en el que se imparte la carrera, la vinculación con empresas y, al final, la calidad del centro o la facultad concreta.

“Sé que no haré lo mismo toda la vida”, dice un canadiense de 17 años

Sin embargo, aquí hay importantes diferencias según las regiones: en Norteamérica, lo más importante es la ubicación (seguido por las becas y, después, el prestigio); mientras que en los países europeos, tras el prestigio y la ubicación, se da más importancia a los contenidos que a la posibilidad de conseguir ayudas.

“Sé que no voy a hacer lo mismo toda la vida, así que para mí lo importante de estudiar en otro país —aparte de para conocer otra lengua, otra cultura— es crear una red de contactos que me pueda resultar útil en mi futuro laboral”, explica Djaban Habel, canadiense de 18 años de ascendencia caribeña (su padre nació en Trinidad y Tobago). Según los orientadores de los colegios internacionales, las principales razones que guían a sus alumnos a la hora de elegir una carrera u otra son obtener la capacitación y las habilidades necesarias para acceder al trabajo que quieren (42%) o porque piensan que en el futuro habrá un buen nicho de oportunidades en un campo o en un área de especialización concreta (36%).

En cuanto a las carreras concretas, las primeras opciones son Administración y Dirección de Empresas (31%), las ingenierías (23%) y, algo más lejos, Humanidades (12%), que sería la traducción aproximada del concepto anglosajón de liberal arts (que era lo que proponía la encuesta).

En general, lo más importante que creen que la universidad debe enseñarles “para triunfar en su futura carrera profesional” es el pensamiento crítico (73%), seguido de la capacidad trabajar en equipos “multiculturales” (más del 40%); seguido, casi al mismo nivel —en torno al 35%—, de la capacidad de decisión, el comportamiento ético y relaciones interpersonales.

 

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Periodista de Educación de El País

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