Las becas abren otro frente a Wert

Los rectores exigen la retirada del sistema de ayudas porque perjudica al alumno con menos renta. El ministro se niega a rebajar el 6,5 de nota para lograrlas.

El ministro de Educación, José Ignacio Wert, saluda a Adelaida de la Calle, presidenta de los rectores, al inicio de la reunión de ayer del Consejo de Universidades. EL PAÍS

El ministro de Educación, José Ignacio Wert, que lleva más de un año encadenando polémicas, ha abierto un nuevo frente con su reforma del sistema de concesión de becas, que subordina la cuantía de las ayudas al expediente académico. Primero recibió el varapalo del Consejo Escolar del Estado, después las autonomías, incluidas las del PP, y ayer se encontró de bruces con la oposición de los rectores, que exigieron por unanimidad la retirada del proyecto porque lo consideran inconstitucional y creen que bloqueará el acceso al sistema universitario de los alumnos con menos recursos y expulsará hasta a un 50% de los becados en este momento. El ministro, que acepta dialogar, se niega en redondo a rebajar el 6,5 de nota que exige para obtener las ayudas.

Wert: “La beca es un derecho pero no lo es su importe, ni ahora ni nunca”

La víspera sí había aceptado rebajar las calificaciones para obtener una beca en bachillerato (que no se necesite alcanzar un seis) y FP superior (bajarla del 5,5). Por eso sorprendió su cerrazón en el ámbito universitario. “Una revisión de carácter general no está en nuestro horizonte”, porque “cumplimos los objetivos de la estrategia 2020 de población universitaria en la UE”, dijo el ministro. Dicha estrategia pide reducir el porcentaje de abandono escolar temprano (a los 16 años) al 10% desde el actual 13,15% europeo (25% en España) e incrementar el de personas de 30 a 34 años con estudios superiores completos hasta el 40%.

Pero el “intercambio sincero con buen clima” de la reunión abrió paso al diálogo que le habían reclamado las universidades. La Conferencia de Rectores (CRUE, integrada por las 75 universidades, 50 de ellas públicas) tiene hasta el próximo jueves —al día siguiente pasa por el trámite del Consejo de Estado— para presentar un plan alternativo. Por eso su presidenta, Adelaida de la Calle, salió prácticamente corriendo del edificio para organizar la propuesta. Dos horas antes, De La Calle había pedido en nombre de todos los rectores la retirada de la norma. Las nuevas becas que propone aprobar el Ministerio de Educación “van a conducir a un efecto excluyente y disuasorio tanto para el acceso como para la continuación en los estudios superiores”, opinan los rectores de las universidades públicas y privadas. Creen que la transformación del sistema de ayudas que prepara este Gobierno es anticonstitucional, pues va contra el deber de “garantizar la igualdad ante el acceso a los estudios superiores” y pone en riesgo de exclusión a los colectivos más vulnerables, al obligarles a hacer mayor esfuerzo que al resto (necesitan alcanzar una media de 6,5, frente al 5,5 anterior). “El más pobre tiene que demostrar que, además es el más listo”, se lamenta José Carrillo, el rector de la Universidad Complutense. Critican con énfasis la reducción a 1.500 euros de las becas de movilidad, que pueden cambiar las reglas del juego a mitad de carrera y obligar a los alumnos a abandonar.

Los campus creen que hasta el 50% de becados acabarán abandonando

Wert lo ve de otra manera. Considera que en este caso no se trata de corregir el abandono temprano, algo en lo que influyen las becas de bachillerato y FP, sino de “conseguir que haya \[en la universidad\] un mayor rendimiento tras el ingente esfuerzo que realiza la sociedad” para costear esos estudios (en torno al 80% antes de subirse las tasas el pasado año). La beca, defiende el ministro, sigue siendo “un derecho como antes del decreto, pero lo que no es un derecho es el importe, pero no lo ha sido ni ahora ni nunca”.

Además de los requisitos académicos —que ya se han aplicado este curso— el nuevo decreto pretende distribuir entre los beneficiarios una beca fija reducida (un máximo de 1.500 euros para quienes tienen menos recursos), y que el resto del presupuesto se reparta entre todos ellos aplicando una fórmula en función de la nota media del alumno, del resto de becados, y del presupuesto disponible en ese momento. El mínimo de ese monto variable será al menos de 60 euros, pero la cifra definitiva se desconoce cuando se solicitan unas becas que en muchas comunidades tardan meses en decidirse (en Cataluña aún quedan algunas). Actualmente, los becarios reciben entre 500 y 2.000 euros, dependiendo de la modalidad. Wert ha reconocido que esta parte variable tardará en saberse y anima, por tanto, a las universidades a “agilizar” los trámites,

Los responsables de las universidades presentarán un plan alternativo el jueves

Los rectores coinciden con Wert en la idea de premiar de alguna manera a los alumnos con mejores notas, pero consideran que ello no puede “mezclarse ni confundirse” con la labor de las becas como “instrumento de integración y promoción social”. Sostienen que se puede reconocer a ambas. Los gerentes de los campus alertan de que se han denegado miles de becas al elevar el umbral académico este curso para conseguir una ayuda (hay que cumplir también los requisitos económicos) y prevén que esta situación provocará abandonos de las carreras e, incluso, que muchos no puedan acceder a los estudios (para empezar el grado se exige un 6,5 también). Además, esto desencadenaría un alejamiento de España de la media de la OCDE de inversión en becas respecto al PIB (0,11% del PIB frente al 0,29% de la media de la OCDE).

España invierte un 0,11% del PIB en becas, la OCDE, el 0,29% de media

De la Calle no quiso dar “datos rotundos” pero adelantó que estudios de varias universidades hablan de la pérdida de la mitad de los becarios porque no cumplen los requisitos académicos (ha subido del 5,5 al 6,5) ni económicos. “Unos hablan del 54%, otros del 48%... pero no se pueden hacer estimaciones, ni generalizar, porque somos universidades que estamos en distintas comunidades, con diferentes tasas”, añadió. A Wert esta cifra le parece desmesurada, según sus “bases de datos”.

 

Una agitada vida como ministro

José Ignacio Wert ha tenido una convulsa vida como ministro. Desde que dejó la sociología para saltar a la política con Mariano Rajoy, en diciembre de 2011, y asumió las carteras de Educación, Cultura y Deportes, la polémica no se ha despegado de él.

Primera huelga general en educación. El 22 de mayo de 2012, por primera vez en la historia, todas las etapas del sistema educativo detienen su actividad y salen a la calle para protestar contra los recortes. Los presupuestos para enseñanza de Gobierno y las comunidades se han reducido en 6.700 millones desde 2010. 

Plantón de los rectores. Un día después, los rectores protagonizan el primer encontronazo con el ministro. Deciden por unanimidad no acudir a la reunión del Consejo de Universidades ante la negativa de Wert a debatir con ellos las medidas de recorte.

Ausencia catalana. El 4 de diciembre la consejera catalana de Enseñanza, Irene Rigau, escenifica la ruptura con el Ministerio de Educación y con su reforma educativa. Abandona abruptamente la reunión de la Conferencia Sectorial. El tratamiento que la reforma otorga al catalán es uno de sus puntos más polémicos.

Reprimenda del Consejo de Estado. En abril de 2013, el Consejo de Estado plantea una gran enmienda a la ‘ley Wert’. Reclama un “acuerdo general de las fuerzas políticas y sociales” para “buscar un texto que pueda dar mayor estabilidad al sistema”, que se mantenga la asignatura de Educación para la Ciudadanía y concluye que, con la inclusión de la asignatura de Religión, se está “discriminando” a los alumnos que la eligen porque no pueden asistir a la materia alternativa de valores éticos.

Segundo paro general. El 9 de mayo, miles de padres, profesores y alumnos se manifiestan en toda España en la segunda huelga general de la enseñanza contra los recortes y contra el proyecto de Ley Orgánica de Mejora Educativa (LOMCE). <MC0>Suscita gran oposición porque recupera las reválidas, adelanta los itinerarios hacia la FP y hace concesiones a la Iglesia y a la escuela concertada. El proyecto no fue aprobado al día siguiente en el Consejo de Ministros, pero sí una semana después.

Desaire de los alumnos excelentes. El 4 de junio, una decena de los 126 estudiantes convocados para recibir el premio de fin de carrera del curso 2009-2010 niegan el saludo a Wert. También protestan por la reforma educativa y el tijeretazo.

Rechazo al nuevo sistema de ayudas. Esta semana, el ministro se ha encontrado con la repulsa al nuevo sistema de concesión de becas que propone, el cual endurece más los requisitos académicos para obtenerlas (ya se ha aplicado en este curso). También supedita el monto de las ayudas a las notas, los resultados de sus compañeros y al presupuesto disponible. El Consejo Escolar del Estado lo rechazó el martes. El miércoles recibió duras críticas de las comunidades (incluidas algunas del PP) y, ayer, de los rectores de las universidades públicas y privadas. Wert se plantea rebajar la nota mínima para lograr las ayudas en bachillerato y FP superior (el borrador exige un 6 y un 5,5), pero no en la universidad.