Selecciona Edición
Iniciar sesión

Aprobado en Japón el primer ensayo del mundo con células iPS humanas

Los científicos las convertirán en retinas para implantar a ciegos con degeneración macular asociada a la edad

Ampliar foto
Las células iPS son capaces de transformarse en cualquier tejido del cuerpo humano.

La secuencia más memorable de Blade runner —donde un artesano del barrio chino de Los Ángeles cultivaba ojos humanos en sus matraces para venderlos en el mercado negro— acaba de saltar a la estantería de no-ficción. El comité científico que asesora al Gobierno japonés en esta materia ha autorizado el primer ensayo clínico del mundo con células madre iPS, o de pluripotencia inducida, que se obtienen a partir de simples células de la piel de cada paciente. Los científicos las convertirán en retinas para implantar a ciegos con degeneración macular asociada a la edad, la principal causa de ceguera en el mundo.

Si el ensayo clínico, previsto para antes de que acabe el año, demuestra que la técnica es eficaz para devolver la visión a los ciegos, supondrá el principio de la anunciada revolución de la medicina regenerativa. Un nuevo continente biomédico cuya idea central es construir células madre a partir del genoma de cada paciente, transformarlas en cualquiera de los cientos de tipos celulares y tejidos del cuerpo —neuronas, islotes del páncreas, tejido hepático o renal y todo lo demás— y trasplantarlas a los pacientes de enfermedades hoy incurables.

La solicitud de ensayo ha sido presentada por el Instituto Riken, uno de los centros científicos más prestigiosos de Japón, y la Fundación para la Investigación Biomédica de ese país. Su objetivo, por el momento, se limita a la regeneración de la retina humana partiendo de células iPS generadas a partir de células de la piel de cada paciente. La necesidad de repetir este proceso con cada paciente se debe a una cuestión crucial: que de este modo el implante es genéticamente idéntico al receptor y se evita toda posibilidad de rechazo inmunológico. El arranque del ensayo espera la autorización del Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar, pero los científicos confían en que pueda empezar en los próximos meses.

En realidad, la apuesta de Japón por las células iPS es una iniciativa gubernamental, una prioridad del país nipón, particularmente tras la concesión del último premio Nobel de Medicina al científico que creó esta tecnología, Shinya Yamanaka, que es la gran estrella de la ciencia japonesa. El Nobel de 2012, que Yamanaka compartió con el pionero de la clonación John Gurdon, fue en muchos sentidos el aldabonazo de la comunidad científica a la medicina regenerativa.

Desde que esta disciplina nació hace 15 años, con el descubrimiento de las células madre embrionarias humanas en la universidad de Winsconsin, los biólogos del desarrollo concibieron la posibilidad de utilizarlas para derivar (diferenciar, en la jerga) células y tejidos adultos útiles para trasplantar y tratar enfermedades. En el caso de las embrionarias, la técnica implica crear un embrión humano por clonación, debido nuevamente a la necesidad de evitar el rechazo inmunológico en el paso final. La clonación de embriones humanos útiles para obtener células madre fue demostrada por científicos de Oregón hace solo unos meses.

Yamanaka ya había encontrado hace unos años un método extraordinariamente simple de evitar la clonación de un embrión, disparando la revolución de las células iPS, o de pluripotencia inducida. Este método parte de meras células adultas de la piel o el cabello y, mediante el tratamiento con cuatro factores de transcripción —proteínas que regulan la actividad de los genes—, consigue retrasar su reloj para que recuperen su condición primigenia de células madre.

Estas células iPS son, por lo que se sabe hasta ahora, tan versátiles como las células madre embrionarias, capaces de generar cualquier tipo celular, tejido diferenciado o —probablemente— órgano del cuerpo. En el último año han surgido algunos reparos sobre la seguridad de las células iPS, entre ellos dudas sobre la estabilidad de su genoma. Este ensayo deberá evaluar cuidadosamente si esos inconvenientes son lo bastante serios como para renunciar a devolver la vista a los pacientes de degeneración macular.

El equipo científico está dirigido por la oftalmóloga Masayo Takahashi, del departamento de regeneración retiniana del Instituto Riken. El ensayo clínico se llevará a cabo en el hospital que tiene en Kobe el propio instituto. “La retina se puede considerar la parte accesible del cerebro”, explica Takahashi en su memoria científica, “debido a su estructura relativamente simple y a su localización la superficie del cuerpo”. En este sentido, el ensayo japonés puede verse como un primer paso hacia el tratamiento de otras enfermedades neurológicas.

El laboratorio de Takahashi ha desarrollado métodos para inducir a las células madre, tanto iPS como embrionarias, a convertirse (diferenciarse) en los principales tipos celulares de la retina: las neuronas y las células epiteliales que contienen los pigmentos sensibles a la luz, como los conos y los bastoncillos. La oftalmóloga espera que el trasplante de esas células en la retina de los pacientes forme un injerto viable y capaz de reconectarse a su diana natural, las neuronas del nervio óptico.

Si tiene éxito, Blade runner ya está aquí.