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Las nuevas becas dejarán fuera a más de 100.000 alumnos, calculan los rectores

Los responsables de las universidades exigen al ministerio que no se endurezcan los requisitos académicos para obtener ayudas

El rector de la Universidad Autónoma de Madrid y otros miembros de la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas, a su entrada hoy en el Ministerio.
El rector de la Universidad Autónoma de Madrid y otros miembros de la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas, a su entrada hoy en el Ministerio. EFE

El nuevo sistema de reparto de becas que propone el Ministerio de Educación reducirá el número de beneficiarios en más de 100.000 (con respecto al curso 2010-2011), entre los que ya la han perdido este curso y los que no la conseguirían el próximo por el endurecimiento de los requisitos académicos para obtenerlas, según los cálculos que ha hecho la Conferencia de Rectores (CRUE). En el informe, elaborado para preparar el encuentro que han tenido esta mañana cinco representantes de la CRUE con los del ministerio, consideran que el nuevo sistema “atentaría de forma directa al principio de igualdad de oportunidades”, al reducir a cerca de la mitad el número de becarios universitarios en cuatro años.

Por ello, han exigido que el único requisito para repartir las ayudas sea la renta y que no se desvíe un debate que, en su opinión, es solo económico. "Requerimos que no se aumente el requisito de rendimiento académico a los estudiantes con dificultades económicas', ha resaltado el rector de la Universidad Autónoma de Madrid, Jose María Sanz. "Estamos hablando de personas", ha añadido.

Los rectores reclaman en primer lugar que se incremente el presupuesto estatal destinado a becas y se reparta solo en función de la renta, porque es una ayuda social y no un “premio ni un castigo”. El ministro accedió el martes a revisar la nota prevista para acceder a una ayuda (6,5) tras una reunión con las comunidades autónomas que evidenció su soledad. Ninguna le respaldó y tres reclamaron que un aprobado baste para recibir una ayuda, en lugar del 5,5 actual.

Unos 30.000 estudiantes tienen que devolver la ayuda por no haber aprado el 50% de materias

El informe, elaborado por expertos en financiación universitaria para la CRUE, hace un repaso pormenorizado del previsible impacto de cada una de las medidas puestas en marcha este año y las que arrancarían el curso próximo. Así, calcula que este curso ya se han quedado sin beca, con la subida hasta el 5,5 de la nota mínima en las pruebas de acceso a la Universidad para conseguirla, algo más de 7.600 alumnos (los cálculos se han hecho a partir de los datos de una quincena de universidades que representan el 13% del alumnado). Y el año que viene, con la subida hasta el 6,5 de la nota, serían 36.600 los alumnos que, cumpliendo los requisitos de renta y habiendo aprobado, no tendrían derecho a una ayuda.

A ello se suma el endurecimiento de los mínimos académicos para mantener la ayuda una vez empezada la carrera, que este año ya ha supuesto la pérdida de la condición de beneficiarios a 22.000 alumnos, con un ahorro para el ministerio de 70 millones de euros. Este curso, los requisitos han sido mayores que el anterior, pero son inferiores a los que se proponen para el que viene, luego es previsible que la cifra sea mucho mayor. Sin embargo, el informe dice que es muy complicado calcular su efecto, porque “debe analizarse combinado con las nuevas restricciones de entrada a la condición de becario con una nota en la prueba de acceso de 6,5 puntos”.

Hace dos años, los alumnos estaban obligados a aprobar el 80% de las asignaturas matriculadas, y el 65% en el caso de las ingenierías y Arquitectura. Este curso, la exigencia ha subido hasta el 90% en el caso de los títulos de Humanidades y Ciencias Sociales y Jurídicas. Y el que viene, los alumnos tendrán que probar todo o sacar un 6,5 de media para mantener la beca (el 85% o un 6 en el caso de las técnicas).

Asimismo, se queja de la “reducción generalizada del importe de las ayudas” con el nuevo sistema de reparto de becas, con una parte fija y otra variable repartida en función de la renta, las notas y el presupuesto disponible. La parte fija, segura, tendrá una cuantía mucho menor, de 1.500 euros para los alumnos con menos recursos (ahora pueden llegar a los 7.000 euros si estudian fuera de su comunidad). Cuando se repartan esas cuantías reducidas (y las becas que eximen solo de pagar la matrícula), el presupuesto que quede se repartirá entre los becarios en función de sus ingresos familiares, sus resultados y los de sus compañeros.

La reducción de los importes (que afectarían sobre todo a los beneficiarios de becas de desplazamiento y residencia por estudiar fuera de su comunidad y que ahorraría al ministerio 304 millones) “podría recuperarse por la vía del componente variable”, admite el informe. El problema es que “es muy posible que se den casos en los que a una familia con escasos recursos económicos, aun cumpliendo la totalidad de los requisitos, le sea a priori imposible saber qué ayuda puede recibir y si esta le resultará suficiente para cubrir los gastos del estudiante. Incertidumbre que presumimos que, difícilmente redundará en favor del objetivo declarado de esta propuesta de reforma que es mejorar la eficiencia del gasto público y el rendimiento académico de los estudiantes universitarios becarios”, señala el texto. Además, la dificultad del cálculo y el hecho de dar la parte variable una vez repartida la otra hará que las ayudas se terminen de percibir muy avanzado o casi acabo el curso.

Asimismo, el informe de los rectores calcula que la nueva exigencia de que los becarios devuelvan el importe íntegro de sus ayudas si no aprueban la mitad de las asignaturas puede afectar a unos 30.000 alumnos. Y ello puede suponer una “gestión inaplicable ante las dificultades económicas de las familias con recursos escasos que está generalizada por la profundidad y prolongación de la crisis económica”, se queja el texto, que estima además que el ministerio recuperaría por esta vía unos 63 millones de euros.

Preguntas y respuestas sobre las ayudas al estudio

¿Qué son las becas? Son un derecho para aquellos estudiantes que cumplan unos requisitos de renta. “El cumplimiento del deber constitucional de garantizar la igualdad de los ciudadanos en el acceso a la educación requiere la remoción de cualquier obstáculo de naturaleza socioeconómica que dificulte o impida el ejercicio de este derecho fundamental”, dice el proyecto de real decreto presentado por el ministerio.

¿Son nuevas las exigencias académicas? Siempre ha habido unos mínimos. Si se cursaba una carrera de cuatro años, solo se podía ser becario durante cinco y debían aprobar el 80% de las asignaturas (el 65% y en seis años en las ingenierías). Desde 2011, las ayudas no cubrían las terceras matrículas de una misma asignatura.

¿Cómo es el nuevo sistema? El proyecto del ministerio contempla endurecer los requisitos académicos y que la cuantía final de la beca dependa de la renta, las notas y del presupuesto disponible. Las becas siguen siendo un derecho, pero con una cuantía mucho menor, de 1.500 euros para los alumnos con menos recursos (ahora pueden llegar a los 7.000 euros si estudian fuera de su comunidad). Cuando se repartan esas cuantías reducidas (y las becas que eximen solo de pagar la matrícula), el presupuesto que quede se repartirá entre los becarios en función de sus ingresos familiares, sus resultados y los de sus compañeros.

¿Por qué se endurecen? Se hace para incentivar la mejora del rendimiento, ha asegurado el ministerio. En la FP, hará falta un 5,5 de media para obtener ayuda; en bachillerato, un 6, y a la llegada a la universidad, un 6,5. La nota necesaria para acceder a la gratuidad de la matrícula en la universidad será un 5,5, como recogía el Real Decreto de becas aprobado en 2012. Una vez en la universidad, habrá que aprobar todas las asignaturas para mantenerla o sacar un 6,5 de media (el 85% o un 6 en las ingenierías).

¿Quién recibe qué? En las universidades públicas, el Estado subvenciona en torno al 70% de lo que valen los estudios, el resto lo pagan las familias con la matrícula. Los hogares de cuatro miembros que ingresan por debajo de los 38.800 euros anuales no pagan esa matrícula. Para obtener las becas más cuantiosas (las dirigidas a compensar que los hijos de familias pobres estudien en lugar de trabajar), las familias de cuatro miembros no pueden superar los 14.000 euros anuales. Para obtener la ayuda para estudiar en otra comunidad, el umbral es 36.421.

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