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El estallido de un cohete golpea de nuevo al programa espacial ruso

En el siniestro ardieron unas 600 toneladas de combustible tóxico

El lanzamiento fallido de un cohete ruso Protón-M en la madrugada del martes (6,38 horas de Moscú y dos horas menos en España) desde el cosmódromo de Baikanur, en la estepa de Kazajistán, ha infligido un nuevo golpe al programa espacial ruso, además de causar grandes pérdidas materiales y posibles daños ecológicos sobre el territorio de Kazajistán.

El jefe del Gobierno ruso, Dmitri Medvédev, ordenó al vice primer ministro Dmitri Rogozin, responsable de la industria militar y espacial, que formara una comisión investigadora y presentara una lista de responsables del suceso. En todo caso, Rogozin anunció ayer que se reformará por completo la industria espacial y de cohetes rusa.

Entre los motivos iniciales del suceso se mencionó un fallo en el motor

El cohete, que debía poner en órbita tres satélites del sistema de comunicaciones Glonass M, se desvió de su trayectoria casi de inmediato después de ser lanzado y comenzó a caer, fragmentándose en el aire, para acabar explotando e incendiándose a una distancia de 2,5 kilómetros del lugar de lanzamiento, según informó el servicio de prensa de Roskosmos, la entidad responsable del programa espacial ruso.

El suceso fue emitido en directo por el canal de televisión Rossía 24 y entre las explicaciones iniciales dadas por Roskosmos se mencionó un fallo en el motor.

El Protón-M llevaba unas 600 toneladas de combustible tóxico (geptil y otros componentes), que se quemó formando una nube tras la explosión. En el lugar de la caída quedó un cráter de entre 150 y 200 metros de diámetro, informa Efe.

El jefe de KazKosmos (la entidad responsable de los programas espaciales en Kazajistán), Talgat Musábaev, afirmó que era poco probable que la nube tóxica llegara a afectar a poblaciones de Kazajistán. Inicialmente, las autoridades kazajas pidieron a los residentes de localidades vecinas al cosmódromo que permanecieran en sus domicilios sin abrir las ventanas ni poner en marcha los aparatos de aire acondicionado.

En el programa espacial ruso se han producido varias averías serias en los últimos años. En diciembre de 2010, ocurrió un accidente parecido al del martes, cuando otro satélite modelo Protón lanzado desde Baikanur cayó sobre el Pacífico sin poder poner en órbita tres satélites del programa Glonass.

Tan solo el cohete (sin los satélites) estaba asegurado por 6.000 millones de rublos (más de 140 millones de euros), según la agencia Itar-Tass, pero el daño causado al programa espacial ruso es mucho mayor, por cuanto introduce nuevas incertidumbres ante futuros lanzamientos y además da un nuevo argumento a Kazajistán para endurecer las condiciones a Moscú en las negociaciones para prolongar el arrendamiento del cosmódromo.

En la región preocupa la posible contaminación por el vertido

Un experto en cohetes espaciales citado —pero no identificado— por la agencia Ria-Novosti manifestó que la avería retrasará el programa ruso Glonass, que consta de una red de satélites de navegación que aseguran el cubrimiento ininterrumpido de todo el globo terrestre.

Rusia debía poner en órbita cuatro satélites del tipo Glonass-M (los tres siniestrados y otro más) antes de fin de año, sin embargo, el reemplazo de los satélites perdidos no podrá realizarse antes de un año. Los Glonass-M fueron producidos en una empresa de Krasnoyarsk, en Siberia, y constituían los números 48, 49 y 50 de la serie del mismo nombre.

Los rumores sobre la contaminación de los territorios colindantes con el cosmódromo de Baikanur producen malestar en Kazajistán. Los habitantes de la región de Kyzylordá están preocupados por la posible contaminación a resultas del vertido del combustible tóxico, pese a las garantías dadas por los dirigentes locales y los expertos. Por Facebook se ha difundido el llamamiento de un grupo de activistas de Kazajistán que exigen el cese de los lanzamientos de cohetes desde el cosmódromo de Baikanur.