VIDA&ARTES

Amamantar no es tan fácil, aunque la madre quiera hacerlo

Solo el 18% de las españolas sigue la recomendación de la OMS de dar lactancia materna hasta que sus hijos tienen seis meses

El 48% de madres españolas de hijos menores de dos años dice que la lactancia complica su actividad laboral.

Hasta hace no mucho tiempo, en España pervivía el mito de que para tener los hijos bien criados, lo mejor era enchufarles pronto al biberón. Hoy, los beneficios de la leche materna están más que demostrados por numerosos estudios científicos: aporta los nutrientes que los bebés necesitan y les ayuda a inmunizarse contra enfermedades. Sin embargo, aunque la mujer desee amamantar, el camino para conseguirlo no siempre es fácil. Solo el 18% de las madres alimenta a su hijo con leche materna en exclusiva durante los seis primeros meses de vida. Es una cifra baja: la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que esa sea la única alimentación del 100% de los bebés hasta esa edad. La falta de información, los mitos y hábitos sociales y, sobre todo, la reincorporación de la mujer al trabajo lastran esta práctica.

No hay más que ver la caída en las cifras después de las 16 semanas de permiso de maternidad que fija la ley. Hasta poco antes de esa fecha el 52% de las madres da el pecho —en exclusiva— a su hijo, según revela la Encuesta Nacional sobre Hábitos de Lactancia —la primera que se hace en España— elaborada por la Iniciativa Mundial de Lactancia Materna (IMLM). Son el 69% si se suma a aquellas que combinan esta leche con la artificial (la llamada lactancia mixta). Aunque, siendo realistas, tampoco esa cifra está cerca de lo aconsejado por la OMS.

La leche materna inmuniza a los bebés y estrecha vínculos

“La mayoría de las mujeres desean amamantar a sus hijos, pero la falta de confianza en sí mismas, la desinformación y el escaso apoyo social lo complican”, explica Marta Díaz Gómez, coordinadora del grupo español de la INLM y del comité de lactancia materna de la Asociación Española de Pediatría. “El abandono viene dado casi siempre porque las mujeres creen que tienen poca leche, que en cuanto llora el niño es porque tiene hambre. Están inseguras entre otras cosas porque no ven cuánto come el bebé, pero son mitos que hay que derribar”, dice.

Fuente: Iniciativa Mundial de Lactancia Materna (IMLM).

Rutinas, incide la pediatra María Teresa Hernández Aguilar, que casi siempre se basan en prácticas derivadas de consejos inapropiados. “Muchas lactancias se inician con problemas. Y si a eso le añades que muchos profesionales no saben diagnosticarlos ni resolverlos ya tienes el campo abonado para el abandono. El 25% de las mujeres, de hecho, lo deja por esas razones a las seis semanas”, señala Hernández, coordinadora de la Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia (IHAN).

Carolina Pascual cuenta que le costó un triunfo lograr que su hija Celia se enganchara a la teta. “Me dolía, la niña no quería y mi marido y mi madre me decían que lo dejara, que con el biberón estaría igual de alimentada o más”, recuerda. No cejó. Había leído mucho sobre los beneficios de la leche materna, se había preparado y quería darle el pecho a su hija. “Había tenido un parto difícil y estuve a punto de renunciar, pero al final entre lo que me explicó la enfermera y mi empeño le di el pecho exclusivamente durante los primeros cuatro meses y, cuando empecé a trabajar, lo alterné con la leche artificial”, explica. Una opción a la que recurren el 20% de las mujeres cuando sus hijos tienen hasta seis meses.

El alimento puede retener sus nutrientes hasta tres meses congelado

“Parece que es algo innato que las mujeres den el pecho, pero no es verdad, no es fácil. Hay que desmitificar que es una cosa que sale sola y que si no, una no está hecha para eso”, apunta Isabel Espiga, coordinadora institucional de la Estrategia de Atención al Parto Normal del Ministerio de Sanidad; un plan que incluye, por supuesto la lactancia. “Es, además, más difícil si tras el nacimiento no se ha practicado el contacto piel con piel de la criatura con la madre en los primeros momentos. Por eso es importantísimo que los profesionales sanitarios se conciencien desde el principio de los beneficios de la lactancia materna y que los hospitales tengan buenos programas de asesoramiento”, dice.

Algunas de estas pautas se señalan en la estrategia que promueve Sanidad. Un plan que va avanzando poco a poco y que lucha contra la excesiva instrumentalización del parto que durante una época fue una constante en España. Algo que tuvo mucho que ver, por ejemplo, con el abandono de la lactancia o el incremento de las cesáreas rutinarias. Una excesiva instrumentalización que se suma también al cambio en la sociedad y las familias.

Fuente: Iniciativa Mundial de Lactancia Materna (IMLM).

“Parece una tontería, pero hoy en día las mujeres no saben dar el pecho porque ya no se ve. Antes, cuando se veía a todo el mundo amamantando se aprendía; las familias eran más extensas y las mujeres se enseñaban unas a otras”, indica María José Espinaco, vocal matrona del Consejo Nacional de Enfermería. Ahora, ese papel lo cumplen las matronas y las enfermeras. “El apoyo antes del parto y en el posparto es importantísimo. Nosotras explicamos a las madres cómo se tienen que colocar, las mejores técnicas, las tranquilizamos cuando piensan que no tienen suficiente leche o cuando creen que el niño no está engordando lo que necesita... O que les duelen los pechos”, explica la matrona. En la comunidad de Espinaco, Andalucía, las madres se reunen con las matronas a los diez días del nacimiento; una visita que les sirve para solucionar muchas dudas en un momento en el las que tienen dificultades están pensando ya en abandonar.

La radiografía que hace Espinaco de la situación es clara: ya no es común ver a las mujeres dando el pecho en público en España. Y las propias madres aseguran —el 43%, según la encuesta— que se sienten incómodas amamantando a sus hijos a la vista de otros que no sean sus allegados. ¿Lo están? Pascual relata efectivamente que tuvo que desprenderse de algunos prejuicios para hacerlo. “Al final ya no te importa. Es más importante la salud del bebé que la verguenza. Al principio sientes que te miran como una talibana de la lactancia y tienes que defenderte de las críticas, pero poco a poco pasa”, dice.

Sanidad promoverá que las empresas habiliten salas de lactancia

La Organización Mundial de la Salud ha analizado esos beneficios de la leche materna, demostrados por un extenso número de publicaciones y que van desde la lucha contra la malnutrición infanil a la inmunización del bebé de determinadas enfermedades o, incluso, a la larga la prevención de patologías como la diabetes o la obesidad. “También previene enfermedades en la madre, como el cáncer de mama”, dice.

Son tantos los beneficios de la lactancia, explica la neonatóloga Nadia García Lara que desde hace años se han abierto en los hospitales de muchos países bancos de leche materna. “Están orientados a proporcionar leche alternativa cuando no existe la leche de la propia madre en niños muy prematuros y enfermos porque la cantidad de leche donada que se tiene es muy limitada. Por eso se da a los niños de más riesgo”, explica García Lara, coordinadora del Banco de leche del Hospital 12 de Octubre de Madrid. “La leche materna es importantísima para la prevención de muchas enfermedades; debe verse como una cuestión de salud pública”, añade.

Clara Pariente, de la asociación El parto es nuestro, va un paso más allá: “Muchos siguen creyendo que la lactancia materna es un beneficio para madre e hijo, pero pero no hay que verlo así; es la normalidad. Lo que es un riesgo es no amamantar. Las mujeres estamos preparadas para criar a nuestros hijos con nuestra leche. Solo excepcionalmente no es posible la lactancia materna, pero entonces se puede tratar de complementar con una lactancia mixta”. La asociación a la que pertenece Pariente trata de derribar muchos falsos mitos que se han construido en torno a la lactancia. Como la creencia de que es absolutamente imposible mantenerla cuando la mujer se incorpora al trabajo. “Se puede sacar la leche, por ejemplo”, dice.

Solo un 20% de las madres elige no dar el pecho de manera voluntaria

La matrona Espinaco reconoce, sin embargo, que aunque las mujeres quieran amamantar a los hijos no es fácil hacerlo. Es una cuestión de logística, organización e información: “Recomendamos a las madres que se saquen la leche a los tres meses de nacer el niño y que la congelen. La leche materna dura tres meses en el congelador; luego se tiene que descongelar al aire y se debe templar o calentar al baño maría, nunca usar microondas”.

Para fomentar la lactancia y derribar esa barrera, la Iniciativa Mundial de Lactancia Materna trabaja junto con el Ministerio de Sanidad en una propuesta para que las empresas habiliten salas especiales para que las madres se saquen la leche. Pero las madres, sin embargo, cada vez más juntan esas horas establecidas para dar el pecho en el trabajo (una al día hasta que la criatura tiene nueve meses) y lograr una prolongación de días de permiso maternal.

Todavía son pocas las empresas que tienen salas de lactancia —en las que además de un entorno cálido debe haber una nevera para almacenar la leche— y la mayoría de las mujeres que se sacan la leche lo hacen en el baño de la oficina o ausentándose a escondidas. Muchas abandonan.

A la luz de los datos también hay que hablar de las mujeres que no desean dar el pecho: alrededor de un 20%. Una de ellas es Lorena Sánchez, de 35 años. “Lo hice el primer mes y medio, luego empecé con el biberón. Para mí era una esclavitud”, asegura. Su chiquillo va a cumplir 16 meses y asegura que con la leche de fórmula está “más que alimentado”. “Además, así la vuelta al trabajo no ha sido tan traumática como si siguiera con la teta”, indica.

Hernández Aguilar, la coordinadora de la IHAN —que certifica los hospitales que tienen programas para potenciar e instruir sobre la lactancia— incide en que el amamantamiento es un derecho. “Es cierto que hay mujeres que no pueden, y otras que deciden no hacerlo. Si alguien decide que no quiere dar el pecho nadie le va a obligar; pero si quiere se le debe apoyar”, apunta. Esta experta critica los estímulos que se ejercen desde la industria de la alimentación para bebés para que las mujeres abandonen esta práctica. Asegura que a pesar de los códigos establecidos por varias instituciones y por la OMS sobre este aspecto la influencia es alta.

La mayoría de los expertos coinciden en esa opinión. También en las recetas para lograr incrementar las tasas de lactancia materna: más información, mayor implicación de los profesionales sanitarios y apoyo social de la pareja y su entorno. “Si las mujeres están bien informadas suelen apostar por la lactancia materna; y si lo hacen, debemos ayudarlas”, concluye Espiga.

Los falsos mitos sobre la lactancia

> Poca leche. Muchas mujeres deciden abandonar la lactancia materna porque no controlan lo que sus hijos comen. Creen que no están bien alimentados, pero eso, según los expertos, es falso. “No siempre que el niño llora es porque tiene hambre, por ejemplo”, señala la pediatra Marta Díaz. Otros mitos falsos son que la leche materna provoca caries.

> No alimenta igual. La leche materna es ideal para los recién nacidos y lactantes porque aporta todos los nutrientes necesarios. Además, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), contiene anticuerpos que ayudan a proteger al bebé de enfermedades frecuentes como la diarrea y la neumonía.

> Mala costumbre. La OMS marca que la lactancia materna debe comenzar en la primera hora de vida, debe hacerse “a demanda”, es decir, con la frecuencia que quiera el niño, tanto de día como de noche, y deben evitarse los biberones y chupetes.

> Hace que los pechos se caigan. Los expertos aseguran que es falso que, en todo caso, es el embarazo y el cambio de peso lo que puede provocar esto. La evidencia científica señala, de hecho, que las mujeres recuperan antes el peso anterior al embarazo si amamantan a sus hijos.

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