Chile se divide frente al aborto

El caso de una niña de 11 años violada por su padrastro abrió el debate frente a la interrupción del embarazo en pleno proceso electoral

Sin mencionar la palabra aborto, el Presidente Sebastián Piñera destacó que la niña quiere tener al bebé y que ha mostrado “profundidad y madurez”

“Va a ser como una muñeca que voy a tener en mis brazos, pero bueno, la voy a querer mucho, sea lo que sea, aunque sea de ese hombre que me hizo daño”, dijo la niña de 11 años embarazada que ha desatado el debate sobre el aborto en Chile. Las declaraciones las realizó a Canal 13 de televisión en la casa de su abuela –quien denunció el caso a la policía–, en un sector rural cercano a Frutillar, ciudad ubicada 990 kilómetros al sur de Santiago. La menor –a quien se la conoce bajo el nombre supuesto de “Belén”– señaló también que su padrastro la abusó sexualmente desde los 7 años, que nunca lo acusó a su madre pues había sido amenazada de muerte y ratificó que su intención era tener el bebé, que ya cuenta con 14 semanas de gestación.

La entrevista, la segunda de la niña en televisión, fue el motivo principal para que el Servicio Nacional de Menores (Sename) solicitara al juzgado de familia de la zona que prohibiera informar a los medios sobre el caso, apelando a la constitución chilena y a la Convención sobre Derechos del Niño. El reclamo fue ratificado por el tribunal y el Sename anunció que se hará parte de la querella contra el imputado, quien hoy se encuentra en prisión preventiva luego de ser formalizado por violación reiterada. Además, el Sename solicitó que la madre de Belén no pueda acercarse a su hija, pues habría declarado que las relaciones sexuales entre la niña y el hombre de 32 años fueron consentidas.

Aunque sin pronunciar la palabra “aborto”, ayer el presidente Sebastián Piñera se refirió por primera vez al tema. Tras una ceremonia militar en el norte del país, el mandatario informó que le había pedido al ministro de Salud que se preocupara personalmente del cuidado de la menor, y aseguró que su gobierno estará “permanentemente preocupado” de protegerla.

“Ayer [Belén] nos sorprendió a todos con palabras que demostraban una profundidad y una madurez cuando dijo que a pesar del dolor que el hombre que la violó le había causado, ella iba a querer y cuidar a su guagüita [recién nacido]. Cuando se cumplan 22 semanas de embarazo, es decir, en ocho semanas más, si fuera necesario un nacimiento prematuro se tendrá que realizar esa terapia. Porque en nuestro país la vida de la madre está siempre en primer lugar”, señaló el mandatario, evitando el tono sentencioso que antes había utilizado la portavoz de gobierno Cecilia Pérez, quien aseguró que el aborto terapéutico “de terapia no tiene nada”, y anunció que el ejecutivo no patrocinaría un proyecto de ley para despenalizar la práctica.

Quien encendió aún más el debate –que comenzó el viernes pasado, cuando la historia de Belén se conoció a través del noticiero central del canal público TVN– fue el diputado oficialista Issa Kort. Miembro del partido Unión Demócrata Independiente (UDI), Kort comentó que el caso “no es el primero ni será el último” y afirmó que la niña ya estaba preparada para ser madre. “Su organismo ya está preparado para ser madre, para engendrar. No son las condiciones ideales, si pensamos en la Edad Media o los principios del Renacimiento, las mujeres efectivamente eran madres a los 15, 14, 16 años, la proyección de vida era mucho menor”, dijo en el programa Hora 20 del canal Red TV.

Las declaraciones del diputado sumadas a las de Piñera suscitaron una serie de críticas en las redes sociales, medios por los cuales ciudadanos comunes y diversas organizaciones han comenzado una intensa campaña en favor de la despenalización del aborto en Chile: prohibido bajo cualquier circunstancia hace 24 años, durante los últimos meses de la dictadura de Augusto Pinochet.

A comienzos de semana la expresidenta Michelle Bachelet –quien dirigía hasta hace pocos meses ONU Mujeres y que, según todas las encuestas, ganará las elecciones presidenciales de noviembre próximo– ratificó que está a favor de despenalizar el aborto “particularmente en aquellos vinculados a violaciones”. Aunque dijo desconocer detalles de la situación de Belén y que solo conocía detalles a través de los medios, la candidata socialista aseguró: “Es una niña que requiere ser protegida y, por lo tanto, creo que la opción de un aborto terapéutico, en este caso por una violación, sería la adecuada”. Mientras, aún se espera el pronunciamiento del abanderado oficialista Pablo Longueira, quien se encuentra de vacaciones luego de ganar la primaria el 30 de junio pasado.

Más allá de los actores políticos, el caso también fue abordado por el Colegio Médico de Chile, gremio que llamó a reinstalar “la interrupción terapéutica del embarazo” en casos de violación, que el feto sea inviable o que la vida de la madre está en peligro. En la vereda opuesta, el presidente de la Conferencia Episcopal de Chile Ricardo Ezzati reiteró la postura de la iglesia frente al tema: “eso significa cuidar la vida, desde que nace, cuidarla en la medida que va creciendo, y cuidarla hasta el final de la propia existencia”, dijo el también arzobispo de Santiago.

Según los últimos datos del ministerio de Salud, 873 menores de 14 años fueron madres durante 2012, pese a que la ley chilena fija en 14 años la edad mínima para que las relaciones sexuales con una menor se consideren consentidas. Chile es uno de los cinco países de América –los otros son El Salvador, Honduras, República Dominicana y Nicaragua– que prohíbe totalmente el aborto, y el año pasado rechazó en el Senado la idea de discutir sobre la materia.

Aunque Belén ni su abuela han solicitado públicamente la interrupción del embarazo, su historia y la de otra madre de 13 años violada por su padre –que también difundió la televisión pública– han abierto la polémica en el país sudamericano. Pese a la reciente prohibición de informar de la justica, el debate promete ir escalando en las próximas semanas, cuando el tema sea nuevamente llevado al Congreso por diputados de oposición que ya anunciaron nuevos proyectos de ley y, sobre todo, a medida que las elecciones parlamentarias y presidenciales de noviembre se aproximen.