ELIGE TU CARRERA

Cómo examinar a una universidad

El profesorado, la bolsa de prácticas o el porcentaje de alumnos empleados son algunos de los criterios a tener en cuenta para elegir (cuando se puede) el mejor centro

Campus de la Universidad Politécnica de Valencia. / CARLES FRANCESC

Paula Sánchez hizo la Selectividad hace más de tres años en Valencia. Eligió una carrera que no le gustaba. Quería ser médico, pero no le llegaba la nota. Probó con biomedicina, pero, a pesar de la semejanza léxica, pronto descubrió que no tenía nada que ver con su oficio soñado. Después de mucho pensarlo y con 22 años recién cumplidos, decidió dejarlo y volver a intentar entrar en Medicina. Volvió a presentarse, una vez más, a las pruebas de acceso a la Universidad, ya que los parámetros habían cambiado: no puntuaban sobre 10, sino sobre 14. “Saqué un 11,74, que está muy bien. Esta vez ya puedo elegir universidad”, dice.

Pero ¿qué hay que tener en cuenta a la hora de elegir bien el centro? ¿Las salidas laborales? ¿La calidad docente? ¿Que sea pública o privada? ¿Cómo elegir cuando se puede?

Claves para decidirse

-Nota de corte

-Calidad educativa y docente

-Salidas laborales (globales y locales)

-Movilidad

-‘Rankings’

Según los expertos, el criterio más importante es la vocación. Puro sentido común. “La primera pregunta que debe hacerse cualquier pre­universitario es qué quiere hacer. A qué se quiere dedicar durante toda su vida”, asegura Cristina Ruza, directora del Centro de Orientación, Información y Empleo (COIE) de la Universidad a Distancia (UNED). María Gutiérrez, orientadora en el instituto de enseñanza secundaria Miguel Delibes de Torrejón de la Calzada, añade que si el alumno está a gusto con su carrera, será más fácil que sea un buen profesional, elija la universidad que elija. “Disfrutará de lo que hace. Eso ya es una garantía”, señala.

Una vez que el futuro alumno ha tomado esta a veces complicada decisión, deberá tener en cuenta otros muchos aspectos, que requerirán de una investigación exhaustiva para conocer a fondo cada una de las opciones.

“Yo creo que la nota de corte es la siguiente variante”, sostiene Gutiérrez. “Las mejores universidades son las que la tienen más alta, así de sencillo”, asegura esta orientadora que defiende las universidades públicas férreamente.

 

NOTAS DE CORTE

Ruza coincide en que el prestigio de las universidades llega, en parte, por las notas de corte que exigen. “Pero eso no significa que las facultades privadas sean malas”, puntualiza. Y asegura que hay estudiantes cuyo potencial se exprime mucho más en las de pago. Como la Camilo José Cela, el CES o ICADE.

Saturnino Martínez, sociólogo en educación y docente en la Universidad de La Laguna (Tenerife), aconseja también buscar indicadores a través de los exalumnos del centro al que se quiere asistir. Una recomendación que comparte Álvaro Jarillo, vicerrector de estudiantes, empleo y cultura de la UNED: “Sugiero que se valoren las herramientas de control de calidad de la institución donde quiere estudiar”, señala. “Encuestas, recomendaciones de los alumnos, resultados… Si son transparentes y los ponen a disposición del usuario, ya tienen más de un punto ganado”, añade.

Víctor Rodríguez, director del área educativa de la fundación FUHEM –dedicada a la promoción de la educación– y especialista en orientación, recuerda que también es importante informarse sobre el profesorado y el contenido de la titulación, diferente en cada universidad. “Hay que investigar quiénes son los que te darían clase, leer sus publicaciones, ver qué han hecho en su campo. Pero también evaluar todas las asignaturas, incluso las del posgrado”, apunta. No obstante, Saturnino Martínez prefiere ser precavido con este criterio: “Los planes de estudios cambian, por lo que no se sabe cómo serán las asignaturas dentro de dos o tres años. Y con los recortes, un docente puede estar dando una materia durante un año y no estar el siguiente”.

Otro indicador interesante es el nivel de empleabilidad. Aunque los expertos recomiendan cautela en este aspecto: los mercados laborales van cambiando. Sin embargo, todos coinciden en que es un criterio a tener en cuenta. “Las universidades que tienen más alumnos colocados en puestos relacionados con lo que han estudiado tienen más reputación”, explica la orientadora de la UNED.

Para valorarlo, dice, hay que conocer el tejido empresarial con el que cuenta cada universidad y las prácticas que ofrece cada titulación. Martínez añade un dato más a tener en cuenta: la importancia de los mercados globales y los locales. “Estudiar en Madrid te da una red de contactos más amplía que la que te ofrece Salamanca, por ejemplo. Durante los cinco años que enseñé allí, vi cómo mis alumnos se iban a otras comunidades en busca de empleo”, recuerda.

También la movilidad entre universidades es un aspecto a examinar a la hora de decidirse. “Si hay convenios, prácticas o estancias breves en el extranjero, la educación será mucho más enriquecedora”, afirma Ruza.

Otra de las herramientas que están al alcance de todos los preuniversitarios son los rankings, o lo que es lo mismo, las clasificaciones de las mejores universidades según diferentes criterios: docencia, investigación, innovación, desarrollo tecnológico…

“Las universidades que ocupan los primeros puestos de los rankings están ahí por algo”, asegura Ruza. Sin embargo, Jarillo, Martínez y Rodríguez opinan que las universidades son demasiado heterogéneas, y los criterios, demasiado dispares, como para poder fiarse de estas listas. “No reflejan la realidad en casos concretos”, puntualiza Jarillo.

Pero podría haber una excepción. La Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas han presentado hace unos días U-Ranking, una clasificación de las universidades públicas según sus resultados y por titulaciones. Valoran los centros en función de su volumen de resultados y productividad (siempre teniendo en cuenta el distinto tamaño de cada universidad) y según su actividad docente, investigadora, de innovación y de desarrollo tecnológico.

Entre tantos criterios, Paula Sánchez todavía no se ha decidido por ninguna universidad. No ha consultado nunca un ranking. “No sabía ni que existían, pero creo que son muy pocos los preuniversitarios que eligen centro en función de eso”, afirma.

Sin duda, otro de los criterios que más pesan a la hora de elegir centro es su proximidad al hogar. “A mí me gustaría estudiar Medicina en Reus, tiene mucha fama y sé que es muy buena, pero si me cogen cerca de Valencia no me lo pensaré dos veces. Me quedaré aquí”, asegura Sánchez.

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