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Melilla polemiza sobre si el rock es compatible con el ayuno del Ramadán

El partido musulmán critica que los conciertos que organiza la ciudad ofenden la espiritualidad

El presidente melillense, Juan José Imbroda (PP), replica que el "espacio público es de todos"

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Mujeres melillenses rezan durante el Ramadán en 2006.

¿Es compatible un concierto de rock en una plaza pública con la espiritualidad que requiere el Ramadán, el mes de ayuno musulmán? A esta pregunta el Gobierno de Melilla, del Partido Popular, y el principal partido de oposición, casi exclusivamente musulmán, dan respuestas diametralmente opuestas.

Llevan días enzarzados en una polémica sin precedentes, mediante ruedas de prensa y redes sociales, en la que Coalición por Melilla (CpM), el partido musulmán integrado en Izquierda Unida, deja caer, más bien en broma, que contratará a bailarinas del carnaval de Río de Janeiro para que desfilen por las calles de la ciudad junto a las procesiones de Semana Santa.

Melilla es, junto con Ceuta, la única ciudad española en la que los musulmanes constituyen la mitad de sus 86.000 habitantes. Desde 2010 ha incorporado a su calendario de fiestas locales el Aid el Kebir (sacrificio), la mayor festividad del islam.

La acalorada discusión sobre la música, de rock o flamenca, y el mes de ayuno no es nada teórica. Como cada año, aunque ahora con un presupuesto recortado de solo 60.000 euros, el Instituto de las Culturas, un organismo del ayuntamiento, ha elaborado una programación musical y deportiva para amenizar las noches de Ramadán. Durante este mes los musulmanes deben esperar a que caiga la noche para comer, beber, fumar y mantener relaciones sexuales.

Fadela Mohatar, musulmana y presidenta del instituto, presentó al arrancar el Ramadán, el 9 de julio, un programa que incluye la actuación de Chaqlalá, un grupo de rock bereber; Ithri Moraima, de música de fusión; Amazigh Groove, de folclore rifeño; un espectáculo de la Escuela Taller de Flamenco etcétera. También incluye una ruptura institucional del ayuno (ftour) con la participación de cargos públicos del PP. Algunas de estos espectáculos iban a desarrollarse en la Plaza de las Culturas, junto a la mezquita del Mantelete, y coincidir con el primer rezo nocturno.

Los musulmanes de CpM pusieron el grito en el cielo. “No estamos de acuerdo”, se indignó ante la prensa el diputado Abderrahim Mohamed. “El Ramadán no puede ni ser una fiesta; es uno de los pilares fundamentales del islam”, recalcó. “No es una parodia ni un circo”.

Mustafa Aberchan, líder del partido, no tardó en respaldarle. “Para convivir en armonía hay que saber conjugar el verbo respetar”, explica al teléfono. “¿Le gustaría a las autoridades que contratemos a bailarinas brasileñas para animar las calles en Semana Santa o que organicemos una verbena nocturna al paso de la cofradía?”, se pregunta. “No y lo comprendo”, se responde. “Pedimos el mismo respeto para nuestra religión: que no se nos ofenda”. “Quieren desnaturalizar la espiritualidad del ayuno”.

"En los países musulmanes también hay espectáculos de noche"

Fadela Mohatar se confiesa “perpleja” al teléfono. En años anteriores la programación de su instituto fue similar durante el Ramadán “y a nadie se le ocurrió protestar”. Además, insiste, “somos libres de practicar el Ramadán de forma espiritual o con toda la dimensión social que se le quiera dar”. “En los países musulmanes también hay espectáculos en las noches de Ramadán”, replica.

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Fadela Mohatar, presidenta del Instituto de las Culturas de Melilla.

Aunque considera que un partido político no es quién para opinar sobre esto —“acaso podría hacerlo la Comisión Islámica de Melilla”, dice— Mohatar ha accedido a una de las reivindicaciones de CpM. Para no perturbar el rezo, ha trasladado el concierto de rock de Chaqlalá de los aledaños de la mezquita de Mantelete a la plaza Multifuncional, junto al paseo Marítimo.

A Mohatar la secunda el presidente de la ciudad, Juan José Imbroda. “CpM debería aprender cual es la misión de un partido político” en un Estado aconfesional, escribe en su Twitter (@imbrodamelilla). “El espacio público es de todos y no se debe confundir con el religioso”, añade. “¿Qué rigorismo quiere imponer CpM?”, se pregunta Irene Flores, jefa de prensa del delegado del Gobierno.

En el vecino Marruecos las noches de Ramadán son festivas aunque gran parte de los espectáculos son patrocinados por el Instituto Francés sin que susciten protestas ni siquiera de los islamistas moderados. Este año organiza conciertos en doce ciudades marroquíes con la participación de artistas como el guitarrista Manuel Delgado, la cantante de soul Marianne Aya Omac y música de fusión a cargo de Egyptian Project o el folclore palestino de Trio Jubran.