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La policía de Ecuador bloquea una marcha en defensa del Yasuní

Grupos de jóvenes anticapitalistas se unieron a los indígenas que piden preservar la reserva de la explotación petrolera

Imagen de la protesta en defensa del Yasuní.
Imagen de la protesta en defensa del Yasuní. EFE

Los defensores de la reserva de Yasuní, que este martes marcharon desde el norte hasta el centro de Quito, no pudieron llegar a la plaza donde está el Palacio de Gobierno. Todos los accesos fueron bloqueados por miembros de la Fuerza Pública, que formaron hileras para contener a los manifestantes. Los congregados protestaban contra la decisión del Ejecutivo de Rafael Correa, anunciada este mes, de abrir esa joya medioambiental a la explotación petrolera.

Durante más de dos horas, la multitud trató inútilmente de derribar estas barricadas humanas. “Esto es espacio público”, alegaban y exigían los mismos derechos que los partidarios de Correa, que sí entraron a la plaza y gozaron de esa exclusividad. Desde lejos se los veía agitar las banderas verdes del partido del Gobierno.

En esta lucha por la toma de la plaza, los primeros incidentes se registraron cuando los antidisturbios hicieron retroceder al millar de manifestantes que presionaban para entrar. Los empujaron con sus escudos y porras hasta una plaza aledaña a la sede de Gobierno, la Plaza de San Francisco, donde habitualmente terminan las marchas de los opositores.

En la operación también hubo balas de goma que impactaron en los cuerpos de los manifestantes. Hubo una decena de personas heridas, una de ellas recibió en su ojo derecho. Esto hizo enardecer más a los jóvenes, quienes arremetieron con todo lo que tuvieron a la mano: palos, piedras, basura...

Estos jóvenes, algunos miembros de frentes marxistas y de liberación, fueron la sangre nueva de la marcha y se mostraron más militantes que los indígenas. Vestían de negro y se permitieron hasta lanzar pintura sobre los escudos policiales.

En las calles por donde pasaron con sus arengas no faltó el comentario anónimo de: “dejen gobernar al presidente” y algún otro que argumentaba que “el país necesita salud y educación”. Pero los jóvenes activistas tenían respuestas para todo y enseguida gritaron: “No queremos nada de cruda y negra procedencia”.

Los autodenominados marxistas aprovecharon la marcha para difundir su mensaje: “Nuestra lucha no debe ser solo en contra de la explotación del Yasuní, sino contra el extractivismo y el capitalismo”, rezaba un volante que repartieron.

Los indígenas que encabezaron la marcha y desplegaron una whipala gigante (la bandera de siete colores que usan algunas nacionalidades indígenas de los Andes), fueron más cautos. Humberto Cholango, presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie) dijo que el objetivo de la marcha era que se convocara una consulta popular.

Solo a Carlos Pérez, presidente de la Conferación Kichwa del Ecuador (Ecuarunari), trató de hablar con uno de los oficiales a cargo para traspasar el cerco policial, pero se retiró cuando le denegaron el acceso.

Al final de la noche el grupo se dispersó y fue cuando se reportaron los primeros detenidos. El líder de la Ecuarunari informó que al menos cuatro personas fueron detenidas, entre ellos, Marco Guatemal, vicepresidente de la Conaie.

El presidente Rafael Correa se mantuvo ajeno a estos incidentes, porque escogió este día para viajar a Guayaquil e inaugurar un complejo judicial. Al mediodía aprovechó los micrófonos para decir que sí sabía de la marcha, pero vaticinó que no sería numerosa. En concordancia con esto, los medios públicos en los avances de la noticia de esta tarde ya titularon: “Marcha de movimientos indígenas no tuvo acogida.

Quito había ofrecido mantener la reserva intacta a cambio de 3.600 millones de euros de la comunidad internacional pero hasta la fecha solo había recibido 13.