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OBITUARIO

Santiago Genovés, el antropólogo que se embarcó en la balsa ‘Acali’

El estudioso hispanomexicano pasó tres meses en el Atlántico con 11 personas para poner a prueba sus teorías sobre la violencia y la conducta humana

Santiago Genovés, antropólogo, en 1991.
Santiago Genovés, antropólogo, en 1991.

“Vamos a entendernos más y a juzgarnos menos, frase que era él y lo definía”, dice de Santiago Genovés su hijo Diego al diario mexicano La Jornada apenas unos días después de su muerte, que tuvo lugar el pasado jueves 5 de septiembre, a los 89 años. El antropólogo, que en 1973 alcanzó celebridad internacional con el viaje transoceánico de la balsa Acali, nació en Ourense el último día del año de 1923. Formó parte del grupo de exiliados españoles que tras la Guerra Civil llegó a México buscando la libertad. Tenía entonces 15 años y sus padres y él habían pasado unos meses en un campo de concentración en Francia. Pionero de la antropología física en el país, fue un reconocido estudioso de la violencia con el fin de buscar alternativas que la evitasen.

Santiago Genovés Tarazaga fue decano del Instituto de Investigaciones Antropológicas e investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México. También ejerció como escritor, autor de más de 30 libros y 250 publicaciones. El antropólogo y humanista consideraba que el conocimiento del hombre traería como beneficio la supervivencia de la especie humana y dedicó más de 50 años de su vida a profundizar en él. El Instituto Nacional de Antropología e Historia recuerda que Genovés perteneció a la “primera generación de antropólogos mexicanos que hicieron escuela y abrieron brecha en el camino de la ciencia que estudia al hombre”. Desarrolló trabajos sobre paleoantropología y la evolución humana. “Posteriormente, sus investigaciones derivaron en temas como el género, la especie, la raza y el racismo. Sus estudios de antropología física lo internaron en el conocimiento de los orígenes del conflicto, la fricción, la agresión y la violencia”, prosigue el instituto.

Su trabajo en estos ámbitos le deparó el Premio del Consejo Internacional de la Paz en 1969 y una nominación al Nobel en 1981. A lo largo de sus investigaciones visitó campos tan diversos como la antropología, la politología, la criminología o la dinámica de grupos, estudios que se plasmaron en libros como El mono inquisitivo (Planeta, 1973), Expedición a la violencia (UNAM, 1993) o Principios de criminología (múltiples ediciones, la última en el sello Tirant Lo Blanc en 2006).

En 1969 y 1970 acompañó al explorador noruego Thor Heyerdahl en los barcos de papiro Ra I (que se desintegró en medio del océano) y Ra II, con los que el intrépido nórdico trató de cruzar el Atlántico desde Marruecos para demostrar que las técnicas de navegación de los antiguos egipcios les podrían haber permitido entablar una vía de comunicación con América. Genovés descubrió que, dejando aparte las especulaciones sobre las aptitudes marineras de la gran civilización del Nilo, una balsa en medio del mar era, según declaró, “el mejor laboratorio aislado, inescapable, para estudiar el comportamiento y las relaciones humanas que tienen que ver con el conflicto”.

A finales de 1972 tuvo ocasión de contrastar de forma dramática sus teorías sobre la violencia y los grupos humanos: el avión en el que volvía de dar una conferencia fue secuestrado. Tras una escala en la ciudad de México, los terroristas lograron despegar rumbo a La Habana. Genovés se ofreció a acompañarles a la capital cubana porque uno de ellos, herido en la refriega, requería ayuda. Durante esa última etapa del vuelo, se entrevistó con todos los secuestradores, extrayendo de ellos valioso material de primera mano para sus investigaciones.

Al año siguiente, amplió las experiencias recogidas en los viajes con Heyerdahl en el experimento de la balsa Acali, que organizó y lideró desde el principio. Un variopinto grupo —cinco hombres y seis mujeres pertenecientes a distintas etnias, religiones, nacionalidades y especialidades— zarpó desde Las Palmas con destino a México, adentrándose durante 101 días en el Atlántico. “La búsqueda del poder fue el primer factor de violencia en la balsa y lo es en el planeta”, concluyó Genovés, que escribió varias obras su azarosa travesía, asiduamente reeditadas, como Acali o Por qué Acali. Años más tarde, también se internaría en solitario en el Atlántico, pasando cien días a la deriva en una esquemática embarcación similar en todo a una boya. Esta vez, la aventura  ("es una locura, como casi todo lo que vale la pena en esta vida", afirmó en la presentación del proyecto) tenía como objeto ahondar en el socrático "conócete a tí mismo" en medio de las soledades marinas.

Apasionado del cine, realizador de películas y poeta, en su filme ¿La pax? abordó también el tema perenne de su obra, la relación del hombre con su tendencia al conflicto.

En 2006, Genovés fue condecorado por España con la Gran Cruz del Mérito Civil por su papel como “destacado representante del exilio español en México”.